La idea de convertir a Cali en un referente del turismo por excelencia concentrando su actividad en el centro ampliado de la ciudad y con la realización de diversos eventos anunciados por el alcalde Eder, se compagina de alguna manera con el contenido del acuerdo presentado al concejo distrital bajo la denominación de “Mas noche, Mas Cali” y con el cual se pretende impulsar la actividad turística nocturna, que solo constituye un aspecto de dicha actividad y con lo cual no se puede simplemente construir una verdadera industria del turismo, como fuente de la economía local y de nuevos empleos estables y duraderos que por lo demás requieren de la creación de ciertas condiciones materiales y de la existencia de una política integral que regule todas las formas y manifestaciones de dicha actividad en materia cultural, social, ambiental, que hacen parte de las características de la ciudad y de sus habitantes, para lo cual es necesario tener el apoyo del Estado en su conjunto.

En este caso se trata de consolidar una fuente segura de ingresos para las arcas del Distrito y para el personal de empleados adscritos a dicha actividad turística y no como hasta ahora, que tan solo se producen grandes beneficios para el sector de la economía local que es objeto de su explotación económica.

Entretanto, es necesario recordar que decenas de caleños atraviesan por una difícil situación económica y social derivada del terremoto del 10 de agosto que dejó sin vivienda a varias familias de caleños que sufren los rigores de la catástrofe por el fenómeno natural y que solo se podrán recuperar con la solidaridad y el apoyo de la administración distrital, más interesada en impulsar el turismo que atender los efectos de la emergencia, con el anuncio de que se programarán varios eventos de carácter cultural, deportivo, gastronómico, musical, etc., con los cuales se dice podrá recuperarse a Cali de los estragos y efectos perniciosos del fenómeno natural.

Más allá de organizar en forma segura y responsable la actividad turística nocturna según dice el proyecto de acuerdo, ello no es suficiente para que Cali pueda avanzar y consolidar la industria turística hasta tanto no se resuelvan los problemas que aquejan a los caleños para que el turismo pueda desarrollarse en sus diversas formas y modalidades sin alterar el medo ambiente natural y social y la convivencia de los caleños en los barrios que se verían afectados directa e indirectamente con una ciudad con más noche que impida el descanso y el sosiego doméstico.

De todas maneras, dicha iniciativa demanda del Concejo Distrital la obligación de convocar a los ciudadanos para que participen en la discusión de este proyecto de acuerdo que debe hacerse dentro de un contexto amplio. Integral, democrático con un verdadero Ordenamiento del Territorio y una planificación ambiental, que deben analizarse y debatirse para el nuevo POT.

ADENDA: ¿De dónde y cómo obtendrá el alcalde Eder los millonarios recursos para su plan “Invertir para Crecer” en infraestructura y movilidad mediante 32 grandes proyectos entre otros, el tren de cercanías, la recuperación de más de 800 kilómetros de vías, inversiones que, según el alcalde, mejoraría la conectividad, reduciría costos para los negocios y estimularía el empleo? Cali está demasiado endeudada, los problemas de toda índole son mayúsculos para embarcarse en proyectos tan ambiciosos que constituyen “obras faraónicas”, sin priorizar las soluciones que la ciudad y sus habitantes requieren. El ordenamiento del territorio debe hacerse alrededor de la planificación ambiental y esta, en función del medioambiente, el agua, la recuperación, conservación de áreas protegidas, la seguridad alimentaria, la movilidad, el transporte, los servicios públicos que demandan de la gestión pública una respuesta viable y acorde con las necesidades de la ciudad y de sus habitantes.

ADENDA DOS: La ciudad está en la oscuridad como consecuencia de la mala prestación del servicio de alumbrado público. Sin embargo, “su modernización como una transformación tecnológica y financiera” se convirtió en la frase de moda por los funcionarios de la ciudad para concretar otro negocio con particulares en este caso, entregándoles el manejo por 20 años para cambiar más de 100.000 luminarias, instalar más de 4.000 nuevas y que se puedan manejar desde un centro de operación remoto, lo que se hará con el eufemismo de “aliado estratégico”.

Es necesario que los habitantes conozcan quien es el aliado estratégico, cuál la rentabilidad que le generará la “inversión” realizada y cuál será la tasa de retorno; cuánto obtendría EMCALI por facturación y recaudo; quién y cómo se pagarían la operación y la reposición de la tecnología de luminarias que excedan el número acordado contractualmente. Esta decisión debe ser consultada con los ciudadanos a quienes les ha correspondido pagar los altos costos del viejo alumbrado público, en tanto, EMCALI puede asumir directamente la prestación de este servicio público lo que traería un gran beneficio para los caleños y dicha empresa.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social