El deporte vallecaucano tiene una historia que va más allá de las medallas. Su desarrollo ha dependido de dirigentes, escenarios, inversión pública y proyectos capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. Hoy, con Ana Milena Orozco Cañas al frente de Indervalle, el departamento enfrenta una pregunta central: ¿cómo convertir sus resultados deportivos en una política de largo plazo?
En conversación con Ramiro Varela, en La Lupa Urbana de Caliescribe, la gerente repasó su trayectoria, los avances de Valle Oro Puro, las dificultades de infraestructura y los retos de los próximos años. La discusión también abrió una perspectiva: preparar al Valle del Cauca para competir, organizar grandes eventos y proyectar una candidatura a los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2036.
Una gerente que conoce el deporte desde adentro
Ana Milena Orozco ha recorrido distintas etapas del sector: fue deportista, entrenadora, metodóloga, coordinadora, directora técnica, subgerente de Indervalle y funcionaria del orden nacional. Desde su paso por Coldeportes, hoy Ministerio del Deporte, participó en procesos relacionados con el posicionamiento y liderazgo deportivo y en la construcción institucional del sector.
Su llegada a la gerencia de Indervalle reúne experiencia práctica, formación académica y conocimiento administrativo. Para Orozco, dirigir el deporte exige articular equipos técnicos, jurídicos, financieros, administrativos y biomédicos.
La gerente considera que el Valle cuenta con tres fortalezas: respaldo de la Gobernación, una política pública que abarca desde la formación hasta el alto rendimiento y equipos interdisciplinarios que acompañan los procesos deportivos.
Ese modelo debe sostenerse con recursos suficientes, planificación y evaluación de resultados. La experiencia acumulada es una ventaja, pero también aumenta la responsabilidad de garantizar continuidad.
Una historia que explica el presente
Cali y el Valle del Cauca construyeron parte de su liderazgo deportivo a partir de la infraestructura y los grandes eventos. Los Juegos Nacionales, los escenarios deportivos y los Juegos Panamericanos de 1971 marcaron etapas decisivas.
El estadio Pascual Guerrero, el gimnasio Evangelista Mora y las piscinas Hernando Botero O’Byrne forman parte de esa historia. No son solo instalaciones: representan inversiones que permitieron desarrollar competencias, formar deportistas y proyectar a Cali en el escenario internacional.
En la conversación, Varela destacó la importancia histórica de la organización deportiva departamental y la necesidad de reconocer a quienes impulsaron su creación. Recordar esa trayectoria permite entender que los resultados actuales no surgieron de un momento aislado, sino de décadas de trabajo.
El reto consiste en preservar ese legado y adaptarlo a las necesidades de nuevas generaciones.
Valle Oro Puro: de los resultados a una política permanente
Valle Oro Puro es uno de los ejes de la estrategia deportiva departamental. Su alcance, según explicó Orozco, no se limita a respaldar a quienes compiten por medallas: comprende procesos de formación, semilleros, Juegos Intercolegiados, talentos, reservas y preparación de atletas y paraatletas de alto rendimiento.
La gerente destacó el apoyo de la Gobernación y la coordinación entre los equipos que ejecutan los programas. También señaló que Indervalle cofinancia a las ligas deportivas, pero considera necesario que estas desarrollen capacidades para generar ingresos mediante sus servicios y consigan respaldo de la empresa privada.
La discusión plantea un desafío institucional: Valle Oro Puro debe trascender el período de una administración. Una estrategia deportiva puede perder continuidad si cada nuevo gobierno cambia sus prioridades, sus programas o sus instrumentos de planificación.
Por eso, Varela propuso pensar el deporte con una visión de largo plazo, respaldada por políticas públicas, metas verificables y proyectos que no dependan exclusivamente de quien ocupe la Gobernación.
La continuidad no se garantiza solo con una marca o una ordenanza. Requiere financiación, responsabilidades definidas, seguimiento y acuerdos que comprometan a las siguientes administraciones.
La infraestructura: una urgencia que debe convertirse en oportunidad
La situación de los escenarios deportivos ocupó un lugar central en la entrevista. Orozco señaló que el deterioro y las dificultades estructurales obligan a pensar en una renovación que permita recuperar capacidades y responder a las necesidades del deporte.
La evacuación de la sede de Indervalle por afectaciones estructurales y los problemas de instalaciones como el Coliseo El Pueblo evidencian la dimensión del desafío. La gerente planteó que esta coyuntura puede servir para impulsar la recuperación y modernización de los escenarios.
La tarea exige diagnóstico técnico, priorización de obras, financiación y cronogramas. También demanda claridad sobre las responsabilidades institucionales y la manera de garantizar que las inversiones se traduzcan en instalaciones funcionales.
No basta con anunciar remodelaciones. El resultado debe medirse por escenarios recuperados, condiciones de seguridad, disponibilidad para entrenamientos y competencias, y beneficios concretos para deportistas y ciudadanía.
La infraestructura es parte de la política deportiva, no un asunto secundario. Sin escenarios adecuados, la formación, el alto rendimiento y la organización de eventos encuentran límites.
La voz ciudadana: más recursos y mejor apoyo
Los testimonios recogidos por La Lupa Urbana reflejaron una preocupación común: la necesidad de financiar mejor el deporte y acompañar a quienes lo practican.
Los ciudadanos mencionaron la falta de apoyo económico, el estado de algunas instalaciones y la importancia de fortalecer los procesos desde las bases. También plantearon que los recursos deben llegar de manera efectiva a los deportistas y que quienes dirigen el sector deben tener conocimiento y capacidad para hacerlo.
Orozco respondió que el Valle cuenta con una política que integra formación y alto rendimiento, respaldo gubernamental y equipos profesionales. Sin embargo, las inquietudes ciudadanas recuerdan que la evaluación pública no puede limitarse a la estructura institucional: debe examinar también la experiencia de los deportistas y las condiciones reales en que entrenan.
La gestión necesita mostrar cómo se distribuyen los recursos, qué programas se fortalecen, qué resultados se obtienen y cuáles son las necesidades pendientes.
Empresa privada: una alianza necesaria
Para Orozco, el deporte no puede depender únicamente del presupuesto público. Las ligas deben avanzar hacia una mayor sostenibilidad, y la empresa privada puede contribuir con financiación, servicios y alianzas.
La gerente citó el modelo estadounidense como referencia de participación empresarial. Aunque las condiciones de cada país son distintas, la idea de ampliar las fuentes de financiación merece atención.
El desafío es construir acuerdos transparentes que protejan el interés público y permitan a los patrocinadores contribuir al desarrollo deportivo. La colaboración privada debe complementar, no sustituir, las responsabilidades del Estado.
Una estrategia de sostenibilidad puede dar mayor estabilidad a las ligas, mejorar la preparación de atletas y paraatletas y ampliar las oportunidades de participación en competencias nacionales e internacionales.
2027 y 2028: el próximo ciclo deportivo
El calendario inmediato exige preparación. Orozco recordó que 2027 será un año clave por los Juegos Panamericanos de Lima y por los Juegos Nacionales y Paranacionales previstos para noviembre. En 2028 llegarán los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Los Ángeles.
El Valle necesita preparar a sus atletas y paraatletas, apoyar sus procesos de clasificación y asegurar recursos para las competencias. La preparación no depende solo del talento: exige entrenadores, ciencias aplicadas al deporte, equipamiento, viajes, fogueo internacional y continuidad en los planes de entrenamiento.
La gerente destacó que Indervalle trabaja para acompañar a los deportistas en los ciclos nacionales e internacionales. El reto consiste en sostener esos apoyos y anticipar las necesidades presupuestales.
Los resultados de cada ciclo también deben convertirse en aprendizaje institucional: identificar fortalezas, corregir debilidades y mejorar la preparación de las siguientes generaciones.
¿Debe el Valle proyectarse hacia 2034?
La conversación fue más allá del calendario inmediato. La gerente de Indervalle, planteó la posibilidad de que Colombia y el Valle del Cauca trabajen hacia una candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2034 ( Esta año 2026, se hacen en Dakar Senegal ) y se escoge la sede del 2030 entre Bankok, Santiago de Chile y Asuncion.
Reconoció, al mismo tiempo, que se trata de un camino largo y que exige reconstruir capacidades deportivas y de infraestructura.
Una aspiración de esa magnitud requiere estudios de viabilidad, coordinación entre gobiernos, respaldo del movimiento deportivo, financiación y una evaluación realista de las instalaciones disponibles. No basta con formular el propósito: se necesita un plan con etapas, responsables y metas.
Las grandes iniciativas son las que logran trascender a sus promotores. Recordó el papel de los dirigentes que impulsaron el deporte vallecaucano y la organización de los Juegos Panamericanos de Cali de 1971.
La lección histórica es clara: los proyectos de alcance internacional requieren años de preparación. Si el Valle quiere aspirar a 2034, el trabajo debe comenzar con decisiones concretas en el presente.
Reconocer el pasado y asegurar el futuro
La memoria deportiva también fue parte de la reflexión. Insistimos en reconocer a las personas que contribuyeron a construir la institucionalidad y los escenarios del departamento. La historia no debe quedarse en homenajes. Puede orientar decisiones, preservar aprendizajes y explicar cómo se consolidó el liderazgo deportivo del Valle.
Indervalle tiene la oportunidad de fortalecer esa memoria junto con la formación, la infraestructura y la preparación competitiva. El reconocimiento a generaciones anteriores debe acompañarse de mejores condiciones para quienes hoy representan al departamento.
Del discurso a la ejecución
La entrevista dejó un punto de encuentro: el Valle tiene experiencia, tradición deportiva y programas que buscan sostener el alto rendimiento. También enfrenta necesidades de infraestructura, financiación y continuidad institucional.
Convertir esa experiencia en una visión que sobreviva a los cambios políticos. Orozco, por su parte, defendió el trabajo articulado, el respaldo a los deportistas, el fortalecimiento de las ligas y la recuperación de los escenarios. El desafío es traducir esas ideas en compromisos verificables: obras con financiación y plazos, apoyos deportivos sostenidos, ligas más autónomas y una política pública con objetivos de largo alcance.
Epílogo: que Valle Oro Puro no termine con un gobierno
El futuro deportivo del Valle depende de la calidad de sus escenarios, la formación de nuevos talentos, el apoyo a atletas y paraatletas, la sostenibilidad de las ligas y la capacidad de mantener una estrategia común.
Ana Milena Orozco dirige Indervalle en un momento que exige preservar los avances y responder a problemas acumulados. Su experiencia en diferentes niveles del sector constituye una base para esa tarea, pero los resultados dependerán de la ejecución, la financiación y la continuidad.
La aspiración hacia 2034 puede servir como horizonte de trabajo, siempre que se acompañe de decisiones concretas desde ahora. La recuperación de escenarios, la preparación de los ciclos deportivos y el fortalecimiento de los programas son pasos previos indispensables.
El verdadero legado de Valle Oro Puro será lograr que el deporte vallecaucano continúe creciendo después de que cambien sus gobernantes y para ello, quedara como política pública por ordenanza departamental. Y se creara la condecoración Valle Oro puro, que reemplace el Terraco de oro. . Esa es la diferencia entre una estrategia de gobierno y una política capaz de marcar el futuro del departamento.


