La política económica no solo es una ciencia sino un arte que implica profundos conocimientos y experiencias sobre los problemas de la cambiante realidad social e histórica.
De ahí, la existencia de numerosas teorías e hipótesis sobre su manejo y aplicación en la vida real en donde tienen lugar los cambios y transformaciones condicionados por los intereses de las clases dirigentes que intervienen en la sociedad.
Uno de los aspectos más relevantes de la política económica tiene que ver con el tema del crecimiento económico, el cual constituye un aspecto esencial de la economía de todo país sin el cual resulta imposible distribuir sus beneficios en favor de la comunidad.
No obstante, no siempre es posible distribuir los beneficios generales que se desprenden de la economía en favor de la población, en tanto el Estado no expresa el interés general sino los intereses de determinadas clases económica y políticamente dominantes de la sociedad, particularmente en aquellos países en donde se estimula la concentración y centralización de la riqueza en pocas manos, permitiendo que el crecimiento y desarrollo económico generen beneficios para un sector de la economía que se beneficia no solo de la explotación económica del trabajo sino que convirtió la salud, la educación, la vivienda y la prestación de los servicios públicos, en un negocio cada vez más rentable y lucrativo.
De esta manera resulta imposible cerrar las brechas económicas y sociales que se crean en la sociedad impidiendo la distribución de la riqueza de manera equitativa.
Según los informes del Fondo Monetario Internacional -FMI-, el crecimiento económico para Colombia solo será del 2.2% para el año 2026, en tanto que para el 2027 será del 2.3%, con lo cual será prácticamente imposible atender las necesidades fundamentales de los colombianos y superar los rezagos de una economía semi feudal en el campo y de un desarrollo económico dependiente de la economía de otros países. Al tiempo que, aquella parte de la economía relacionada con la explotación de los recursos naturales como el petróleo y el gas, han entrado en un proceso de declive más allá de los anuncios del presidente Abelardo De La Espriella sustentados en una realidad aparente en materia de crecimiento y desarrollo económico, garantizándole al gran capital financiero nacional e internacional seguridad jurídica y ventajas en materia tributaria que se conceden en función de lograr una mayor rentabilidad de las inversiones realizadas en el país.
ADENDA: Mientras continúan los debates en torno a la política relacionada con los combustibles, la oferta de los mismos en el país se rezaga respecto de la demanda que viene creciendo generando un gran déficit estructural, que afecta no solo el transporte de los hidrocarburos e incrementa los precios de la gasolina y del diésel, sino que afecta el crecimiento de la economía dejando grandes pérdidas para el país.
Se impone la necesidad de revisar a fondo la política energética del país, partiendo de las condiciones objetivas y concretas de la realidad y de sus implicaciones económicas y sociales, que el actual gobierno debe tener en cuenta para corregir los errores del pasado, más allá de los prejuicios ideológicos y políticos de carácter demagógico y populista.
Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social
El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social