El gran reto que deben asumir los caleños con ocasión del terremoto del 10 de agosto relacionado con la “reconstrucción de la ciudad”, tendrá que adelantarse a partir de la implementación de una nueva visión de ciudad, que necesariamente debe tener en cuenta las experiencias y el conocimiento que dejó el desastre natural a fin de no repetir los errores del pasado.

Lo anterior, obedece a que la ciudad creció de una manera espontánea y anárquica, determinada por la construcción de grandes complejos habitacionales, centros comerciales, etc., en el sur y en el norte de la ciudad sin tener en cuenta la calidad de los suelos y en algunos casos sin cumplir estrictamente las normas de sismorresistencia existentes para el momento de la construcción.

De ahora en adelante, de lo que se trata es de construir de manera segura y confiable PREVIA UNA PLANIFICACIÓN AMBIENTAL dadas las características de la ubicación geográfica de la ciudad, su hidrografía, orografía, medioambiente y el cambio climático que va más allá del aumento de temperatura, todo con arreglo a las nuevas disposiciones en cuanto a sismorresistencia, además del estudio correspondiente a la calidad de los suelos como factor determinante de la estabilidad de las construcciones y de la mejor forma de mitigar los riesgos que se puedan presentar en caso de un evento de la naturaleza.

Lo anterior presupone el deber de las autoridades competentes de realizar un nuevo estudio de suelos en aquella parte del territorio en donde se produjo con mayor fuerza la acción del fenómeno natural.

Así las cosas, no existe excusa alguna para que se continúe otorgando licencias de construcción en aquellas zonas afectadas con el sismo, hasta tanto no se realice el estudio sobre la viabilidad de los terrenos en donde se desarrollan nuevas urbanizaciones, al tiempo que deben revisarse las actuales, especialmente en el sur y el norte de la ciudad.

Desde la Veeduría que representamos, solicitamos a las autoridades atender prioritariamente a las victimas del sismo que resultaron afectadas en sus viviendas total o parcialmente, proveyendo oportunamente los auxilios respectivos para aliviar su situación, en tanto que el Estado debe implementar una política en materia de vivienda con el fin de atender las necesidades de los damnificados, además de los subsidios y créditos para obtenerlas.

Por otra parte, solicitamos a las autoridades, de manera reiterativa, garantizar la participación de los caleños en la discusión del Plan de ordenamiento Territorial POT el cual tiene que rediseñarse acorde con la nueva realidad de la ciudad y precedido de la planificación ambiental que urge para Cali en sus áreas urbana y rural, en función del medio ambiente, del cambio climático, para preservar y garantizar la vida de los caleños y de quienes residan en la ciudad, documento con enfoque interdisciplinario de geólogos, hidrólogos e hidrogeólogos, meteorólogos y climatólogos, geógrafos, ingenieros civiles y forestales, ingenieros forestales y ambientales, ingenieros civiles y estructurales, especialistas en gestión del riesgo, urbanistas, arquitectos, sociólogos y antropólogos, abogados conocedores del territorio para contribuir con la normas que se requieren y economistas ambientales indispensables para evaluar los costos beneficios;  plan que permita mitigar los riesgos en  una ciudad como Cali expuesta a los efectos negativos por sismicidad, inundaciones generadas por lluvias por el mal diseño y planificación al no considerar el territorio cruzado por 7 ríos, humedales, lagos, meandros, canalizados y pavimentados, e incendios forestales en los cerros tutelares que hasta pocas décadas eran bosques secos tropicales, hoy redensificados caótica y anárquicamente en función del entretenimiento, gastronomía y construcciones; aumentando los riesgos de remoción en masa por lluvias en la etapa post terremoto; lo cual debe ser objeto de un estudioso riguroso por parte de las autoridades competentes.

En todo caso, la reconstrucción de la ciudad no debe realizarse al margen de los caleños para darle paso al interés particular disfrazado de interés general.

Los caleños tienen el derecho y el deber de participar activamente en la discusión del POT para los próximos doce años.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social