Elon Musk afirmó que Optimus, el robot humanoide de Tesla, junto con Grok, el sistema de AI, podrían llegar a ofrecer atención médica a personas en todo el mundo. La declaración fue publicada en el contexto de las proyecciones de Musk sobre el desarrollo de estas tecnologías.

No se trata de un servicio médico disponible actualmente, sino de una proyección sobre el futuro de la robótica y los sistemas informáticos aplicados a la salud.

Optimus entra en la discusión médica

Optimus es el robot humanoide desarrollado por Tesla. Musk ha planteado que pueda realizar tareas en hogares, fábricas y otros espacios, y posteriormente asumir funciones relacionadas con la medicina.

En 2025 sostuvo que los robots podrían superar a los mejores cirujanos humanos en precisión y velocidad y planteó que Optimus podría realizar operaciones. No presentó, sin embargo, un calendario clínico que permita considerar esa capacidad como disponible.

La propuesta actual combina el robot con Grok. El sistema informático procesaría información y el robot ejecutaría acciones físicas.

La tecnología ya está en hospitales

La inteligencia artificial ya se utiliza en dispositivos médicos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) mantiene una base de dispositivos autorizados que incorporan estos sistemas para tareas como análisis de imágenes y apoyo al diagnóstico.

La diferencia está en el nivel de autonomía. Un sistema que ayuda a un médico a analizar una imagen no equivale a una máquina que diagnostica, decide un tratamiento y realiza una intervención sin supervisión.

El problema de la responsabilidad

La utilización de estas tecnologías en medicina exige demostrar seguridad y eficacia antes de su autorización. La FDA también trabaja en los requisitos aplicables a dispositivos que incorporan aprendizaje automático.

Esto abre una pregunta: ¿quién responde cuando una máquina se equivoca?

Un error médico puede producir un diagnóstico incorrecto, una intervención innecesaria o daños al paciente. Por eso, los sistemas autónomos tendrían que contar con pruebas clínicas, supervisión, registros de sus decisiones y reglas sobre responsabilidad.

De asistente a médico

La propuesta de Musk plantea pasar de herramientas que apoyan al profesional a sistemas capaces de intervenir directamente.

El desafío no consiste solamente en construir un robot capaz de manipular instrumentos. Tendría que interpretar el estado del paciente, reconocer cambios durante un procedimiento y actuar dentro de límites establecidos.

Optimus y Grok no son médicos ni sustituyen actualmente a los profesionales de la salud. La afirmación de Musk corresponde a una proyección sobre el desarrollo futuro de estas tecnologías.

Si los sistemas robóticos alcanzan niveles suficientes de precisión, seguridad y autorización regulatoria, podrían cambiar algunas tareas de diagnóstico, tratamiento y atención.

La discusión ya está planteada: qué decisiones médicas puede tomar una máquina y cuáles deben permanecer bajo responsabilidad humana.

Redacción