Hablar de Mario Fernando Prado es hablar de un hombre que convirtió su manera de vivir en una forma de hacer ciudad, de vestir, conversar, joder, sus carros, etc. Publicista, pianista, periodista, columnista, relacionista extraordinario y pianista apasionado desde joven hasta el último día de su existencia, fue, ante todo, un enamorado de Cali.

Recibio el premio Calidoso otorgado por Caliescribe y su director Ramiro Varela M. en octubre de 2023, como homenaje en vida, reconocimiento a una trayectoria que encarnaba el espíritu mismo del premio: hacer posible lo imposible.

Mario Fernando Prado: una vida dedicada a Cali, a la amistad y a los sueños

El hombre de las grandes amistades

En su periplo vital, Mario Fernando cultivó la amistad de personas de enorme relevancia en la vida colombiana. Su círculo trascendió profesiones, generaciones, regiones, posiciones empresariales y políticas.

Fue amigo de expresidentes como Pastrana, Uribe y Duque,  compartió vínculos y mesa con exministros, senadores, gobernadores, alcaldes, dirigentes políticos, empresarios, directivos gremiales, cantantes, escritores, periodistas y personalidades de la vida nacional. Su verdadera red fueron la gente.

Tuvo talento excepcional para conversar, escuchar, generar confianza y convertir encuentros en amistades duraderas. Fue, por encima de todo, amigo de los amigos.

El pianista y publicista que entendió el poder de comunicar

Mario Fernando entendió que comunicar era transmitir mensajes y conseguir que una idea llegara a las personas, despertara emociones y permaneciera en la memoria. Hizo del piano y la publicidad una profesión y de las relaciones humanas una verdadera forma de vida. Tenía el talento de convencer sin imponer, convocar sin obligar y acercar personas.

El periodista que amaba profundamente a Cali

Como periodista y columnista encontró otra manera de servir: hablar y escribir sobre Cali. Su pensamiento social, económico, urbano y político estuvo atravesado por una convicción: Cali tenía mucho más para mostrar y ofrecer de lo que ella misma alcanzaba a reconocer.

“Cali no necesita que la defendamos de sus defectos, sino que aprendamos a reconocer y potenciar sus virtudes.”

No se trataba de esconder los problemas. Su crítica nacía del afecto: “Hablar bien de Cali no significa ocultar sus problemas; significa creer que tiene la capacidad de resolverlos.”

Y advertía: “Una ciudad que pierde la capacidad de creer en sí misma comienza a perder también su futuro.”

Ese fue uno de los rasgos esenciales de su pensamiento: el costumbrismo literario, crítica sin odio, nostalgia sin resignación y optimismo sin ingenuidad.

Mario Fernando Prado: una vida dedicada a Cali, a la amistad y a los sueños

Una visión profundamente urbana y social

Mario Fernando entendió que una ciudad se construye, fundamentalmente, con ciudadanos. “El mayor patrimonio de una ciudad no son sus edificios, sino la gente que la quiere y trabaja por ella.”

Y sintetizó una verdad fundamental para Cali y el Valle: “Nos unimos o nos hundimos.”

Para él, Cali debía recuperar la confianza en sí misma y dejar de asumir sus dificultades como un destino inevitable. También entendió el valor de contar las historias positivas: “Estamos invadidos de malas noticias; por eso también hay que contar las historias buenas que ocurren todos los días.”

El pianista que nunca abandonó la música

Había también con bohemia, un Mario Fernando íntimo, sensible y apasionado: el pianista. Desde joven y hasta el último día permaneció unido al piano con dedicación. La música fue otra manera de expresar aquello que las palabras no siempre podían decir. Que gran legado , en la red y sus grabaciones queda para las próximas generaciones.

En él convivían el publicista, el periodista, el hombre de relaciones, el amante de Cali y el músico.

El abogado que nunca quiso ser abogado

Estudió Derecho, pero nunca encontró allí su verdadera vocación. Pareciera que aquella carrera respondió más a las expectativas de sus padres que a su propia inclinación.

No ejerció. Su verdadero camino estaba en la publicidad, el periodismo, la música, las relaciones humanas, sus amistades y la ciudad. Y tuvo la autenticidad de seguirlo.

Mario Fernando Prado: una vida dedicada a Cali, a la amistad y a los sueños

El humor y la alegría de vivir

Mario Fernando entendió que mamar gallo y el humor podía ser una forma de inteligencia: “El humor permite decir verdades que, dichas de otra manera, quizá nadie estaría dispuesto a escuchar.”

Sabía quitarle solemnidad a la vida y convertir una conversación en un acontecimiento. “La vida es demasiado seria como para vivirla sin una sonrisa, y demasiado corta como para no disfrutarla.”

El Premio Calidoso: un homenaje en vida

Fue creado para reconocer cada año a personas, instituciones o iniciativas que, mediante su vida y obra, investigación, innovación, tecnología, participación ciudadana o gestión pública, aporten transformaciones reales al desarrollo urbano de Cali.

En octubre de 2023, se le entregó personalmente a Mario Fernando Prado el Premio Calidoso, como homenaje en vida, para visibilizar su trayectoria y su aporte a Cali. La distinción es una obra de arte en barro precocido, con estructura de madera, elaborada por el maestro ecuatoriano radicado en Cali, Mauro Phazan.

Más que un  trofeo, fue el símbolo de una filosofía: reconocer mientras se está vivo, agradecer mientras se puede abrazar y decirle a una persona cuánto ha significado para la ciudad.

El reencuentro de una generación

Mario Fernando recibió el Calidoso con sus compañeras de la Universidad Santiago de Cali, de finales de los 60s y comienzos de los 70s: Mariana Miller, Iza Lucia Roldán, Piedad Varela de Tascon y Luz Betty Jiménez de Borrero.

Aquella escena fue también el reencuentro de una generación de pupitre, que había estudiado, soñado, construido amistades, recuerdos filiales y vivido la transformación de Cali durante décadas. Era la celebración de una amistad que el tiempo no había conseguido borrar.

Caliescribe y la metáfora para cumplir la meta

La coincidencia entre el espíritu del Calidoso y la metáfora de Usain Bolt: superar límites, fijarse metas aparentemente imposibles y trabajar hasta hacerlas realidad. Caliescribe aplicó esa filosofía a Cali: en 2015, la ciudad fue sede del Mundial Juvenil de Atletismo, con cerca de 150 países; en 2022, volvió a recibir el Mundial U20, con participación de 154 países de todos los continentes. Y alli estuvo MF.

Dos hazañas que demostraron que Cali puede sorprender al mundo cuando une voluntades. La banca, la caña, la industria, la política, los gremios y el deporte aún tienen el reto de alcanzar semejantes logros internacionales. Esa es la filosofía del Calidoso. Mario Fernando también corrió sus propias carreras

Lo hizo en la publicidad, en el periodismo, sus frases, slogans, en las relaciones humanas, en la música y, especialmente, en su manera de construir amistad. Hizo posible lo imposible porque tuvo pasión por vivir, talento para relacionarse y determinación para alcanzar aquello que se proponía.

Una elegía para el hombre y para la ciudad

El Lider deja una ausencia y una manera de mirar. Nos recuerda que: “Cada generación recibe una ciudad y tiene la responsabilidad de entregarla mejor de como la encontró.” Nos recuerda que una ciudad necesita ciudadanos capaces de quererla sin dejar de cuestionarla y de cuestionarla sin dejar de quererla.

La memoria es una forma de construir futuro, contar historias, preservar la vida de quienes ayudaron a construir una ciudad. Y que servir a los demás puede ser una de las formas más profundas de darle sentido a la existencia.

El verdadero monumento

Hoy, aquella obra de barro entregada en el 2023 permanece como símbolo. El verdadero monumento a Mario Fernando Prado está construido con palabras, música, columnas, amistades, conversaciones, relaciones, recuerdos y amor por Cali. El Premio Calidoso quiso reconocerlo en vida. Esa fue precisamente su grandeza.

No esperamos a que la ausencia hiciera evidente el valor de Mario Fernando. Lo reconoció cuando todavía podía recibir el homenaje, compartirlo con sus amigos y comprender que su ciudad había visto y admirado su trayectoria. Por eso, al recordarlo hoy, el premio adquiere una dimensión todavía mayor.

“Al final, una vida bien vivida no se mide solamente por lo que uno consiguió, sino por las personas a las que pudo servir y las huellas que dejó.” Mario Fernando Prado dejó legado en sus amigos, en sus lectores, en sus colegas, en quienes compartieron su música y, especialmente, en Cali.

El amor que acompañó su camino

Nada de lo que Mario Fernando Prado logró habría sido posible sin el amor, apoyo, generosidad y comprensión de su esposa, Maria Cecilia Arboleda, su compañera de vida. Detrás del hombre de tantas amistades, hubo una mujer que compartió sus sueños, acompañó sus proyectos y estuvo a su lado en los momentos buenos y difíciles. Reconocer a MF es también reconocerla a ella, 2 hijos y 3 nietos, porque toda gran vida tiene detrás un amor que la sostiene, la acompaña y hace posible el camino.

Ramiro Varela Marmolejo