La eventual candidatura de Alexander López Maya a la Gobernación del Valle del Cauca abre una discusión particularmente relevante para un departamento que necesita transformar su economía, elevar la calidad educativa, recuperar productividad y enfrentar las consecuencias sociales y económicas del sismo. López tiene una trayectoria política extensa y un origen sindical ligado a Emcali; en 2026 ha expresado que su nombre está siendo considerado para la Gobernación y distintos medios lo ubican como una de las figuras del Pacto Histórico en el Valle.

Lo bueno: una trayectoria ligada a los trabajadores y a los sectores populares

El principal activo político de López es una trayectoria construida durante décadas alrededor de la defensa de trabajadores, sectores populares y personas de menores ingresos. Ingresó a Emcali siendo muy joven, llegó a la dirección de Sintraemcali y posteriormente dio el salto al Congreso, primero como representante y luego como senador, donde fue vicepresidente y presidenet. Su carrera estuvo marcada por la defensa del carácter público de Emcali y por su oposición a procesos de privatización.

Esa historia le proporciona una conexión política particular con trabajadores organizados y sectores sociales que históricamente han tenido menos poder económico. También representa una visión del Estado como garante de derechos sociales y servicios públicos. En un Valle con desigualdades territoriales, pobreza e informalidad, esa sensibilidad social constituye un elemento importante de su propuesta política.

Lo malo: una izquierda cada vez más definida ideológicamente

El segundo aspecto está relacionado con su evolución política. López ha construido una identidad cada vez más cercana al Pacto Histórico y al petrismo, hasta convertirse en una de las figuras asociadas al proyecto político de izquierda en el Valle. Cercano a Gustavo Petro, como asesor de la vicepresidente Francia Marquez  y director del DNP, donde no brillo.

El paro de los corteros de caña de 2008 duró cerca de 2 meses, produjo avances laborales para trabajadores, tuvo fuerte impacto económico. Las estimaciones de las pérdidas Asocaña reportó más de $300.000 millones y, posteriormente, estimaciones señalaron pérdidas superiores a $1 billón, con cerca de $27.000 millones diarios dejados de percibir entre azúcar y etanol. El episodio consolidó a Alexander López como un dirigente cercano a los corteros, pero también plantea el debate sobre el costo económico de la confrontación laboral y la necesidad de combinar defensa de los trabajadores con sostenibilidad empresarial y regional.

El debate no debería ser si una persona puede defender legítimamente posiciones de izquierda eso forma parte de la democracia, sino si esa identidad política puede traducirse en un gobierno departamental capaz de concertar con empresarios, trabajadores, universidades, alcaldes, fuerzas políticas diferentes y sociedad civil.

El Valle que viene necesita inversión privada y pública, infraestructura, educación de calidad, innovación, empleo formal y competitividad. Por eso, el desafío para López sería demostrar que su proyecto puede superar la lógica de confrontación política y convertirse en una agenda amplia de desarrollo regional.

Lo feo: el capítulo Emcali y la discusión sobre Telecomunicaciones

Aquí aparece el asunto más delicado de su trayectoria. López fue uno de los principales dirigentes sindicales de Emcali y defendió durante años la permanencia pública del componente de Telecomunicaciones. Desde 1.999 al  2012 sostenía que la escisión de Telecomunicaciones no era una buena alternativa y defendía mantener integrado el patrimonio de la empresa

Hoy, sin embargo, Telecomunicaciones constituye uno de los mayores problemas financieros de Emcali. La propia empresa informó que durante más de una década el componente acumuló pérdidas superiores a $100.000 millones anuales en algunos ejercicios y que la nómina llegó a absorber prácticamente los ingresos del negocio. La Contraloría de Cali ya había advertido desde 2016 sobre pérdida de ingresos, aumento de costos y gastos y riesgos para la sostenibilidad de la unidad.

Cifras publicadas en 2025 por Caliescribe estimaron pérdidas acumuladas de aproximadamente $1,16 billones entre 2015 y 2024; otras investigaciones periodísticas han situado el deterioro acumulado de la última década en alrededor de un billón de pesos.

No sería riguroso atribuir personalmente esas pérdidas a López: durante ese período hubo varios alcaldes, juntas directivas y administraciones de Emcali. Pero sí es legítimo preguntarle, como antiguo dirigente sindical y defensor del modelo público, directamente o con gran influencia en Sintraemcali, qué responsabilidad política asume frente al modelo empresarial que defendió y qué aprendió de sus resultados.

Ese es quizá el interrogante central de una eventual candidatura: si su propuesta para el Valle representa una transformación del viejo modelo sindical y empresarial o la continuidad de una concepción que debe ser revisada. La elección no debería reducirse a izquierda contra derecha, sino a qué modelo de desarrollo puede producir más educación, productividad, inversión, empleo, transparencia y bienestar para los vallecaucanos.

Redacción