Colombia, a lo largo de su historia, se ha caracterizado por identificarse con la corriente política conocida como “santanderista”. Esta tendencia se distingue por su apego al constitucionalismo y la observancia estricta de la norma institucional, lo que implica que las decisiones políticas y gubernamentales se sustentan en el respeto y cumplimiento de las leyes vigentes.
En contraposición a este estilo de pensamiento, el presidente electo Abelardo De La Espriella ha generado controversia al sugerir la posibilidad de tomar posesión en un lugar diferente al tradicional recinto del Congreso en Bogotá. Esta propuesta representa un desafío a la norma institucional, aleja de la costumbre constitucional que ha prevalecido en el país y pone en cuestión la rigidez de las prácticas políticas establecidas.
Durante la campaña, el presidente electo prometió gobernar desde y para las regiones. Esta promesa se ha reflejado en sus recientes decisiones, que proponen establecer sedes alternas del gobierno central en ciudades como Barranquilla, Medellín y Cali, así como en las provincias orientales. De este modo, demuestra coherencia entre sus compromisos de campaña y su gestión actual.
En un gesto simbólico y práctico, el presidente electo sugirió realizar su toma de posesión en una guarnición militar, propuesta que encontró resistencia tanto por parte de los llamados “santanderistas” como del presidente saliente. Sin embargo, al instalarse el Congreso el pasado 20 de julio, el Senado autorizó el traslado temporal de la sede parlamentaria al departamento del Cauca, quedando pendiente la aprobación de la Cámara de Representantes.
Lejos de limitarse al cumplimiento estricto de la norma, el presidente electo ha demostrado creatividad y originalidad en su enfoque. Sus detractores lo acusan de provocar polémica, pero en realidad está instaurando un nuevo estilo de gobierno, más cercano a las regiones y sus problemáticas específicas.
La selección del departamento del Cauca como sede temporal no solo reconoce la importancia histórica de Popayán como centro colonial, político y académico, y cuna de presidentes, sino que también simboliza la recuperación de este territorio, arrancándolo de las tenazas de la delincuencia, el terrorismo, los cultivos ilícitos y el narcotráfico que afectan a toda la región Pacífica.
Este acto simbólico refleja la determinación del presidente electo de combatir el abandono estatal y la anarquía que han prevalecido, agudizados por el fallido proceso de paz de Petro. La región Pacífica no es un territorio inhóspito; es parte esencial de la nación, y su desarrollo social y económico, así como la gobernanza regional, son fundamentales para la unidad del país. Además, este enfoque devuelve a las fuerzas del orden su deber constitucional de proteger a la población.
Ana Fernanda Muñoz, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Popayán, ha propuesto una iniciativa trascendental para que tanto el gobierno nacional como el poder legislativo implementen un modelo similar al de la Ley Páez de 1995. Dicha ley, mediante incentivos fiscales, impulsó el crecimiento productivo en el Cauca, generando cientos de miles de empleos formales y sentando las bases para un desarrollo económico equilibrado.
La propuesta de Muñoz es el complemento perfecto para sustituir el empleo informal y la economía ilegal. El potencial de la región Pacífica es grande: puede convertirse nuevamente en despensa alimentaria y desarrollarse en agroindustria, ganadería, cultivos tradicionales y minería formal. Su cercanía a puertos marítimos, junto con la mejora de las infraestructuras aeroportuarias, ferroviarias y viales, constituye un factor clave. Así, la región podría experimentar un crecimiento económico comparable al de los tigres asiáticos.
Gracias, Abelardo y Ana Fernanda, por
Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.