El país en su conjunto, atraviesa por una etapa de su historia caracterizada por la violencia política que ha traído el rompimiento de la unidad nacional, la cual cobró mayor intensidad en la medida en que se acrecienta la lucha por el poder del Estado, particularmente entre los seguidores y defensores del gobierno del presidente Petro, enfrentados con los voceros y partidarios del presidente electo Abelardo De La Espriella, quien asumirá la presidencia a partir del 7 de agosto de acuerdo con lo establecido en el ordenamiento constitucional y legal.
Lo preocupante es, que sus principales protagonistas y demás dirigentes pertenecientes a los otros sectores políticos del país, se encuentran comprometidos con acciones relacionadas con denuncias jurídicas dirigidas a demostrar la ilegitimidad del presidente electo Abelardo De La Espriella quien a su vez amenaza al presidente Petro con la extradición para que responda ante la justicia por sus vínculos con los narcoterroristas.
De esta manera no solo se rompe formal y materialmente la unidad nacional, sino que se crean las condiciones para que se incremente la enemistad y el odio entre los colombianos y por este camino, se produzca un gran estallido social que nos hará retroceder en el tiempo y aplazar las soluciones que requieren el país y el pueblo.
La unidad nacional está en auge en Colombia en las últimas semanas. Sin embargo pocos , excepto los versados analistas y constitucionalistas , indagan el contenido político y social de esas dos palabras que tienen un inmenso peso en la construcción de país para los próximos años, frase de la que se apropian algunos dirigentes con fines políticos individuales sin atender que el Estado Social y democrático de Derecho tiene en la unidad nacional uno de sus fines esenciales para asegurar a los colombianos, la vida , la convivencia y el trabajo según reza el preámbulo de la Constitución Política, en tanto, el presidente la simboliza debiendo garantizarles a todas las personas, los derechos y libertades plasmados en la Carta Magna .
La Unidad Nacional en los 35 años de vigencia de la Constitución, ha sido utilizada por los gobernantes de turno para lograr gobernabilidad expresada en la aprobación de reformas mediante leyes o actos legislativos que no propiamente atienden el interés general y de ahí, el gran descontento con la institucionalidad y con la clase política que no supo y/o no quiso interpretar el sentir de un pueblo con diferencias sociales, económicas, culturales, étnicas, de género, pero que comparten necesidades y anhelan soluciones en asuntos esenciales como el acceso ágil, oportuno eficaz al sistema de salud; la inseguridad que mantiene a los ciudadanos atemorizados al sentir que su vida , integridad y bienes están en permanente riesgo por bandolas fortalecidas por la impunidad que les da “patente de corso” para seguir delinquiendo.; acceso a empleos estables y bien remunerados, verdadera inclusión en las políticas de los gobiernos.
Es el Estado en su conjunto el que falló y resquebrajó la unidad nacional, con la rama judicial inoperante, lenta, tortuosa; el Congreso de la República que en la práctica no representa los intereses de todos los colombianos, el Ejecutivo que identifica a los estratos populares y campesinos con el pueblo depositario de la soberanía , sin tener en cuenta que esos sectores muy importantes para construir la unidad nacional, son apenas una parte del pueblo al que se refiere la constitución política, concepto en el que están incluidos todos los sectores de colombianos sin discriminación con sus diferencias sociales, económicas, culturales, religiosas, étnicas, etc; los órganos de control incapaces de asumir las funciones de vigilancia de la conducta de los funcionarios y empleados del Estado en el desempeño de la gestión de las funciones a ellos encomendadas.
Hoy, el gobierno del Presidente Petro y el ex candidato y líder de la oposición Iván Cepeda apelan a un acuerdo por la unidad nacional, al tiempo que convocan a sus seguidores a movilizarse el 20 de julio para defender las reformas sociales aprobadas en este cuatrienio al grito de Independencia.
La unidad nacional implica reconocer y aceptar la pluralidad política y la diversidad cultural del país para lograr la convivencia en paz y materializar los fines del Estado Social de Derecho como son entre otros, el TRABAJO que además es uno de los principios esenciales del Estado Social de Derecho; la solidaridad, la Participación ciudadana en todos los asuntos de interés general
El mantenimiento de la unidad nacional en cabeza del presidente de la república demanda de un comportamiento respetuoso e incluyente de todos los colombianos, incompatible con las amenazas y llamamientos al pueblo a la insurrección y a luchar por la independencia nacional, como si se tratara de una nueva tiranía que atenta contra la voluntad popular, desconociendo que la mayoría del pueblo colombiano en las urnas escogió a Abelardo De La Espriella como mandatario de los colombianos, con quien no compartimos sus propuestas políticas y menos aún las formas y métodos de trabajo matizados de un sesgo autoritario y demagógico encubierto con la fachada del Estado de Derecho y de la puesta en practica de una democracia corporativa empresarial y gremial.
Toda manifestación de violencia partidista e irracional, tan solo puede desatar más odio y violencia, circunstancia esta que compromete la unidad, la organización y el desarrollo de las acciones políticas y sociales dirigidas a luchar por los cambios y transformaciones económicas, políticas y sociales, más allá de los anarquismos y radicalismos de izquierda que en Latinoamérica han permitido el acceso al poder del Estado de diversos grupos y sectores, partidarios de las viejas y nuevas concepciones ideológicas y políticas de estirpe conservadora y reaccionarias, ligadas a los intereses del gran capital financiero nacional e internacional, que en el país tienen su mejor expresión con el gobierno del presidente empresario Abelardo De La Espriella.