El periodo comprendido entre 2019 y 2023 estuvo atravesado por una acumulación de crisis que condicionó de manera decisiva la acción del gobierno departamental del Valle del Cauca. La pandemia de covid-19, la contracción económica, el estallido social de 2021 y el deterioro de la seguridad redefinieron las prioridades institucionales y limitaron el margen de maniobra política.

El Valle del Cauca seguía caracterizándose por una alta diversidad ecológica — incluyendo bosques secos tropicales, montañas y sectores productivos agrícolas , pero con presiones ambientales claras por el uso intensivo de la tierra y la expansión agrícola desde décadas atrás.La deforestación estaba pre sente, aunque el departamento mantenía una de las tasas relativamente bajas del país y la autoridad ambiental (CVC) promovía reforestación y manejo sostenible del territorio.

Problemáticas urbanas como contaminación del agua y del aire en centros urbanos (por descargas de aguas residuales y material particulado) eran evidentes en zonas como Cali, asociadas al crecimiento urbano y al transporte. Gestión del agua y recursos hídricos era un desafío, con esfuerzos técnicos y comunitarios en marcha pero aún con impactos por actividades humanas.

Cali en 2023

En 2023 la economía de Cali siguió creciendo, pero a un ritmo más moderado, sufriendo rigor de la pandemia: el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) reportó un crecimiento promedio del 1,0 % para el año 2023, que aunque positivo superó al promedio nacional y al del Valle del Cauca, fue menor que el de años previos como 2019. Algunos sectores clave como producción industrial, nuevas microempresas y peajes de carga mostraron bajas o desaceleración, aunque otras variables como gasto público en salud y educación y consumo de energía comercial crecieron más que en 2022.

El entorno económico global y nacional influenció a Cali en 2023, con menor dinamismo de algunos segmentos productivos frente a la década anterior.

Gestión gobernadora del Valle del Cauca (2019–2023)

Clara Luz Roldan se destacó por una ejecución presupuestal alta y una gestión administrativa que impulsó obras de infraestructura vial y social, fortaleció programas de apoyo al deporte y mantuvo estabilidad fiscal en un periodo complejo marcado por la pandemia. Su manejo de la emergencia sanitaria fue coordinado con el Gobierno nacional, priorizando la ampliación de la red hospitalaria y la vacunación. También avanzó en proyectos estratégicos de conectividad y competitividad regional.

Su gestión quedó marcada por una baja capacidad de liderazgo político y comunicación pública, hacia el alcalde de Cali y el gobierno nacional, especialmente durante el estallido social de 2021, cuando el Valle fue epicentro de bloqueos y violencia. Fue percibida como distante frente a las demandas ciudadanas y con limitada interlocución social. Además, enfrentó cuestionamientos por presuntas irregularidades administrativas que, aunque no derivaron en condenas, afectaron la confianza pública.

Hecho relevante, la preservación de la estabilidad fiscal del departamento.

A diferencia de otros entes territoriales, el Valle del Cauca logró cumplir con sus obligaciones financieras, mantener control sobre el endeudamiento y sostener el funcionamiento básico de la administración. Esta estabilidad permitió evitar una parálisis institucional en un momento de alta presión sobre los ingresos públicos y de aumento sostenido del gasto social.

Durante la emergencia sanitaria, la red de salud departamental sostuvo su operación. Se realizaron inversiones en hospitales de referencia regional y se ampliaron capacidades de atención en mediana y alta complejidad. El sistema respondió a la demanda generada por la pandemia y mantuvo cobertura en municipios urbanos y rurales. Aunque las debilidades estructurales del sector persistieron, no se produjo un colapso generalizado de la atención hospitalaria.

Infraestructura, concentró esfuerzos en la red vial secundaria y terciaria.

Las obras de mantenimiento y mejoramiento facilitaron la conectividad entre municipios intermedios y zonas rurales, permitieron el transporte de productos agrícolas y redujeron el aislamiento de regiones históricamente rezagadas. Estas intervenciones no modificaron la estructura vial del departamento, pero tuvieron efectos directos en la movilidad regional.

Puente / río Cauca, en Juanchito, obra clave para movilidad Cali y Candelaria.

El proyecto enfrentó retrasos significativos, ajustes técnicos y dificultades contractuales que venían desde administraciones anteriores, pero que se hicieron visibles durante su mandato. A esto se sumaron problemas financieros del contratista, modificaciones en los diseños y mayores exigencias ambientales y de seguridad, lo que obligó a suspensiones temporales de la obra. La situación generó congestión crónica en el sector, afectando a miles de usuarios diarios y al transporte de carga.

Aunque la Gobernación defendió que se trataba de un proyecto heredado con fallas estructurales en su planeación, la demora impactó negativamente la percepción ciudadana sobre la gestión departamental. El caso del puente de Juanchito se convirtió en un símbolo de las dificultades del Valle para ejecutar grandes obras sin sobrecostos ni dilaciones.

Distrito de Buenaventura recibió atención prioritaria

En proyectos de salud, educación e infraestructura básica. La ampliación de servicios hospitalarios y el respaldo a obras urbanas representaron continuidad institucional en un territorio marcado por décadas de abandono estatal. Los avances fueron limitados, pero permitieron sostener servicios esenciales en medio de un contexto de violencia e inestabilidad.

Lo social

El sistema educativo departamental mantuvo su funcionamiento durante los años más críticos.  La educación no logró convertirse en un motor de recuperación social, pero evitó un deterioro mayor en un periodo de disrupción prolongada. Un hecho distintivo del periodo fue la organización de eventos deportivos de alcance internacional, entre ellos los Campeonatos mundiales de atletismo juvenil con 151 paises a pesar de la pandemia, hubo record mundial y la asistencia de los mejores deportistas del mundo. También los Juegos Panamericanos Juveniles. Esta apuesta se tradujo en inversión en escenarios deportivos y equipamientos, así como en una mayor visibilidad del departamento a nivel regional. El impacto se concentró en infraestructura y proyección institucional.

Operó bajo una lógica de contención.

En un periodo de crisis simultáneas, la gobernadora del Valle. logró sostener la institucionalidad, preservar servicios básicos y ejecutar intervenciones puntuales que evitaron un deterioro mayor de las condiciones estructurales del Valle del Cauca.

Redacción