El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, es el evento cultural más importante de la música afrocolombiana, promueve ritmos y sonido ancestrales como marimbas, bombos, clarinetes, chirimía, baile y canto, además de actividades pedagógicas, gastronómicas y expresiones artísticas del Pacífico colombiano. Esto a grandes rasgos.
Decidí asistir a tan magno evento –como todos los años- muy animada, expectante, segura que iba a encontrar muchas sorpresas…y no me equivoqué, fue un encuentro maravilloso, espiritual con la cultura del Pacífico, una fiesta de raíces que no se ve, se vive, se siente en la piel con alegría y pasión.
Desde que llegué a la “Casa Grande del Pacífico” ubicada en la unidad deportiva Alberto Galindo, supe que algo especial me esperaba. La gente iba llegando en oleadas: caleños, chocoanos, de todos los rincones de nuestra patria, turistas extranjeros, artistas, familias enteras. Fueron 6 días de una “calentura” pacífica con mucho sabor, colorido, alegría, tradición y diversidad en gustos; todos teníamos algo en común: queríamos ser parte de esa mágica y atrapadora fiesta cultural.
Poder disfrutar de la alegría colectiva y observar cómo la gente propia y extranjera -cada cual a su ritmo e intensidad-, bailaba, coreaba y seguían coreografías con pañuelos, mientras se iban presentando las distintas agrupaciones que este año participaron en cuatro categorías: 1. Marimba y Cantos Tradicionales, 2. Libre, 3. Violines Caucanos y 4. Chirimía de Clarinete. Cada categoría tiene su propio “encanto” que hechiza y envuelve mágicamente al público, todas construyen una rica y especial narrativa musical, diversa y profundamente emocional, reflejan las raíces, historias, ritmos, interpretaciones y espiritualidades de las comunidades afrodescendientes del litoral pacífico.
Y ¿Qué decir de la gastronomía del pacifico en el Petronio? Brutalmente deliciosa, encontrabas desde platillos populares como empanadas y pescado frito, hasta estofados, arroces complejos, elaborados fina y exquisitamente. La diversidad fue impresionante, tanto en ingredientes como en precio, lo que permitió que asistentes de todos los presupuestos, pudieran disfrutar de la tradición culinaria regional en toda su plenitud, un verdadero y delicioso homenaje a la riqueza gastronómica del Pacífico colombiano, mencionar un plato en especial…difícil, todos deliciosamente preparados para todos los gustos.
Degustar las bebidas tradicionales con fama de “afrodisiacas”, fue otro especial y particular momento, bebidas como: viche, arrechón, tumbacatre, tomaseca, curao y pipilongo, acompañadas de las divertidas frases que sus vendedoras repiten una y otra vez, como: “Tómese un arrechón, amiga, para la calentura interna” o “Arrechón y viche son muy solicitados por los hombres, y la crema de viche y la tomaseca por muchas mujeres… esta última… activa el deseo… “hacen que se acuesten dos y amanezcan tres”, es un espectáculo, escucharles esa narrativa tan propia, tan original, tan desparpajada, que encanta, divierte y por supuesto que vende..!
Ahora bien, el impacto económico y ganancias que deja el Petronio Álvarez, más allá de las cifras, el festival ha demostrado año tras año, ser un motor económico clave para Cali, fomenta el desarrollo de microempresas culturales: gastronomía, artesanías, moda, bebidas tradicionales, etc, el evento contó con más de 2.000 artistas en escena, 52 agrupaciones en competencia (la cifra más alta hasta ahora), y 170 portadores de tradición en los pabellones de cocina, bebidas ancestrales, artesanías y moda.
El festival reunió a más de 800.000 asistentes aproximadamente durante los seis días (13 al 18 de agosto). En cuanto al turismo específicamente, llegaron 34.200 visitantes (turistas), con un 14 % extranjeros, la ocupación hotelera alcanzó un 89 %, un incremento importante frente a años anteriores. Cifras confirmada por la Secretaría de Desarrollo Económico.
De otra parte, la seguridad en general durante el evento a cargo de las autoridades locales, articuladamente desplegaron un plan robusto de seguridad, con más de 800 policías apostados en la Ciudadela Petronio, organizados en tres anillos de protección. Estuvieron respaldados por un Puesto de Mando Unificado, contaron con apoyo tecnológico como el helicóptero Halcón y drones para vigilancia permanente. El balance final del festival, reportó ausencia de incidentes graves, lo que las autoridades destacaron como un indicador de éxito en términos de convivencia, la seguridad fue priorizada y efectivamente ejecutada. La combinación de presencia policial física, tecnología avanzada y planificación estratégica, resultó en un festival tranquilo, sin reportes de incidentes graves. Además, la respuesta oficial ha sido calificada como un éxito en materia de orden público.
El Festival Petronio Álvarez no solo celebró la riqueza musical del Pacífico colombiano, sino que se consolidó como una plataforma estratégica para el desarrollo cultural, económico y turístico de Cali, fue una celebración vibrante y llena de alegría, no solo mostró la diversidad y el talento de los artistas locales, sino que también promovió la identidad, las tradiciones, el patrimonio musical y gastronómico de esta encantadora región. La calidez del público, la intensidad de las expresiones artísticas y la convivencia de los asistentes, hicieron del festival una experiencia inolvidable que reafirmó la importancia de valorar y preservar las raíces culturales. Sin duda, el Petronio Álvarez dejó una huella profunda en la memoria de quienes lo vivimos año tras año y en el corazón de Cali, consolidándose como un símbolo de orgullo y diversidad cultural en Colombia.
¡ Que viva por muchos años más el Petronio Álvarez…!
¿Cómo crees que el Petronio Álvarez ha contribuido a fortalecer y valorar la identidad cultural del Valle del Cauca y de Colombia en general?
Habrá que seguir con la lupa puesta…!
Comunicadora y Periodista - [email protected]
