El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) ejecuta la política pública de conservación, control y ordenamiento de los recursos naturales en el área urbana de la capital del Valle del Cauca. Durante el transcurso del año, la entidad ha concentrado sus operaciones e inversiones en tres líneas técnicas prioritarias para responder a los compromisos de sostenibilidad urbana y rural del municipio.

  1. El plan estratégico “Distrito Más Verde” y la recuperación de zonas públicas

Esta iniciativa constituye el eje de la intervención de la entidad en las comunas de la ciudad. El propósito de este programa es la intervención directa en el territorio para el mantenimiento y transformación de las áreas comunes, integrando tanto al sector privado como a la población local.

  • Estrategia de adopción de zonas verdes: El Dagma promueve un modelo donde empresas y organizaciones asumen la administración y el sostenimiento de parques y separadores viales. A cambio, los participantes obtienen exenciones tributarias de hasta el 25% en sus obligaciones fiscales y visibilidad institucional, lo que reduce la carga operativa directa del municipio.
  • Control y mantenimiento vegetal: El plan incluye la poda técnica de árboles, la atención de especies afectadas por plagas u hongos y la siembra selectiva de flora nativa para mejorar la cobertura vegetal urbana.
  • Gobernanza ambiental comunitaria: Mediante la descentralización de la oferta institucional, los funcionarios técnicos coordinan con los comités ambientales locales la recuperación de entornos críticos que registran acumulación de escombros o disposición inadecuada de residuos.

 

  1. Conservación de cuencas hidrográficas y el programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA)

La protección del recurso hídrico y de los ecosistemas estratégicos que abastecen a la ciudad representa la segunda prioridad de la agenda institucional. La gestión se concentra en las zonas de ladera, corregimientos y en las riberas de los ríos urbanos.

  • Modelo de incentivos PSA: El programa consiste en otorgar incentivos económicos y técnicos a los propietarios de predios ubicados en zonas de importancia ecológica, como la reserva forestal de los Farallones o la cuenca del río Meléndez. A cambio, los beneficiarios se comprometen a suspender actividades ganaderas o agrícolas tradicionales para permitir la regeneración del bosque nativo y proteger los nacimientos de agua.
  • Inclusión de productores rurales: La entidad prioriza predios rurales para vincularlos a este modelo de conservación, suministrando herramientas, insumos agrícolas limpios y asistencia técnica para el desarrollo de huertas agroecológicas y proyectos que no alteren el suelo ni contaminen las fuentes de agua.
  • Operativos de limpieza hídrica: En coordinación con comunidades organizadas, se ejecutan jornadas de retiro de residuos sólidos y escombros de los cauces de los ríos. En intervenciones recientes en zonas como el río Meléndez, se han extraído más de 14 metros cúbicos de desechos en un solo operativo, desmantelando además estructuras ilegales ubicadas en las márgenes de protección hídrica.

 

  1. Fortalecimiento de negocios verdes y proyectos de agricultura urbana sostenible

El tercer componente prioriza el desarrollo económico de baja emisión de carbono a través del apoyo a emprendimientos con criterios de sostenibilidad y la implementación de soberanía alimentaria en sectores vulnerables.

  • Certificación y medición de huella de carbono: El Dagma realiza el censo, acompañamiento y certificación de las empresas locales catalogadas como Negocios Verdes. Este proceso incluye auditorías ambientales para medir y mitigar la huella de carbono de las organizaciones, promoviendo el uso de energías renovables y la eficiencia energética en los procesos industriales de las medianas y pequeñas empresas de la región.
  • Estrategia de Ecobarrios y huertas de mitigación: El programa coordina las actividades en los Ecobarrios de la ciudad, donde operan más de 100 huertas comunitarias y urbanas. Estas redes de agricultura urbana permiten la producción limpia de alimentos y la recuperación del tejido social.
  • Transformación de zonas de riesgo (El Jarillón): Un ejemplo de esta línea técnica se desarrolla en las huertas comunitarias del Jarillón. En estos puntos, áreas que antes presentaban riesgos ambientales por inundación o asentamientos informales fueron intervenidas para establecer proyectos productivos de autoconsumo y desarrollo local, integrando a familias reasentadas en la economía formal verde.
Nubela Meneses