Cali vuelve a encender las alarmas de homicidios: El primer semestre de 2026 deja una conclusión inquietante: mientras las principales capitales del país consolidan reducciones sostenidas de la violencia homicida, Cali vuelve a recorrer el camino contrario. La ciudad registró 544 homicidios entre enero y junio, frente a 496 en igual periodo de 2025, un incremento del 10 % que borra buena parte del avance alcanzado en 2024, cuando había logrado una reducción histórica del 17 %.

El ranking por homicidios es contundente. Cali ocupa el primer lugar con 544 asesinatos, seguida por Bogotá con 468, Barranquilla con 352 y Medellín con apenas 129.

La diferencia refleja modelos de seguridad completamente distintos. Medellín logró reducir los homicidios en un 20 %, Bogotá disminuyó el indicador en 10 %, mientras Cali volvió a crecer en el delito que mejor mide la violencia de una sociedad.

El mayor fracaso Eder

La seguridad terminó convirtiéndose en el mayor fracaso de la administración del alcalde Alejandro Eder y era el área donde tiene mayor experticia.

Tras esperar más de dos años para relevar al secretario de Seguridad, en una decisión que buscaba corregir el rumbo, los resultados siguen sin aparecer. El cambio de funcionario no se tradujo en una reducción de la violencia, y Cali volvió a cerrar el primer semestre de 2026 con uno de los peores registros de homicidios del país, tanto en cifras absolutas como en tasa por habitante. La promesa de recuperar el control territorial y devolver la tranquilidad a los caleños continúa sin cumplirse, mientras la ciudad retrocede en los indicadores que más afectan la calidad de vida

Cali, atrapada en la violencia. 4 años de retroceso:  La capital del homicidio

El balance comparativo de los primeros semestres de 2023, 2024, 2025 y 2026 evidencia dos realidades opuestas en las principales ciudades de Colombia. Mientras Bogotá y Medellín consolidan políticas que reducen los homicidios, avanzan hacia estándares de seguridad del siglo XXI, Cali regresa a niveles de violencia propios de una ciudad en crisis de seguridad.

Cali pasó de 508 homicidios en 2023 a 422 en 2024, una reducción histórica del 17 %. Sin embargo, el avance se perdió rápidamente: en 2025 registró entre 492 y 496 asesinatos, y en 2026 alcanzó 544 homicidios, el mayor número del país y un aumento del 10 % frente al año anterior. En apenas dos años la ciudad sumó más de 120 homicidios adicionales.

Bogotá muestra una tendencia distinta. Después de 524 homicidios en 2024 y 518 en 2025, redujo la cifra a 468 en 2026.

Medellín mantiene los mejores resultados entre las grandes capitales: de 111 homicidios en 2024 pasó a 129 en 2026, con una reducción del 20 % frente a 2025. Barranquilla también preocupa al aumentar de 216 homicidios en 2024 a 352 en 2026.

La comparación es crítica con la tasa anual de homicidios por 100.000 hab.

Si la tendencia del primer semestre continúa, Cali volvería a cerrar el año con una tasa cercana a 44 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy por encima de Barranquilla, que rondaría los 34, mientras Bogotá se ubica en 12 y Medellín 10. El contraste demuestra que, mientras las demás capitales avanzan en el control de la violencia, Cali continúa rezagada y consolidada como la gran capital más violenta de Colombia.

La realidad es innegable: Cali continúa siendo la capital más violenta entre las principales ciudades de Colombia, tanto por el número de homicidios como por la tasa proyectada. El reto  para el alcalde , la secretaria de seguridad de la administración distrital ya no es solo reducir cifras, sino recuperar el control territorial, fortalecer la inteligencia contra el crimen organizado y reconstruir la confianza ciudadana. La violencia dejó de ser una percepción; volvió a ser el principal indicador del deterioro de la seguridad en la ciudad.

Ramiro Varela Marmolejo