La Alcaldía de Cali vive un nuevo remezón bajo el mando de Alejandro Eder, y el epicentro vuelve a ser la Oficina de Comunicaciones. En apenas dos años de gobierno, han pasado 5 directores de comunicaciones: Guido Mauricio López, Gina Betancourt, Juan Manuel Caicedo, Ossiel Villada y, ahora, un nuevo nombramiento que intenta recomponer la narrativa oficial. El patrón es claro: cambia el vocero, pero la inviabilidad economica, social, cultural , se mantiene. Esto obliga a una pregunta de fondo incómoda para el gobierno local: ¿el problema es de comunicación o de contenido?. La respuesta es clara, el problema es de alcalde que destruyó su propuesta de gobierno y no designó en 2 años, a un funcionario, que dominara la ciudad.
La salida de Ossiel Villada, por la pésima aprobacion del alcalde ( solo el 19%- Encuesta Guarumo 2026 ), confirma que la Alcaldía ha leído la crisis principalmente como un fallo de forma. Sin embargo, ninguna estrategia comunicacional logra sostenerse cuando los resultados en la ciudad no acompañan el discurso. Corrupcion, quiebra fiscal, Movilidad colapsada, percepción creciente de inseguridad y una malla vial deteriorada, los “huecos”, convertidos en símbolo cotidiano del malestar urbano, no se resuelven con ajustes narrativos ni con cambios de jefe de comunicaciones
El remezón se amplía con las salidas anunciadas en Movilidad (Gustavo Orozco) y Seguridad (Jairo García), así como el traslado de Mabel Lara hacia funciones estratégicas y de cooperación internacional. Todo indica una reorganización del círculo cercano del alcalde; lo importante se evidencia una administración reactiva, que responde a la presión pública con movimientos internos más que con decisiones estructurales.
El fondo del problema es político y de gobierno, no de prensa. Alejandro Eder no se puede cambiar, y ese es precisamente el punto: lo que Cali necesita no es otro director de comunicaciones, sino un jefe de gabinete con experiencia real de ciudad, con capacidad técnica y política para ordenar prioridades, anticipar crisis y asesorar al alcalde con criterio urbano, no con lógica de campaña. Sin una conducción fuerte del gobierno, la comunicación termina siendo un ejercicio defensivo, destinado a explicar lo inexplicable. Muchos secretarios, directores de Departamentos administrativos , deben ser subsecretarios o subdirectores.
Mientras no haya un giro claro en el contenido , especialmente en acabar la politiqueria con sus candidatos a senado y camara, la designacion de funcionarios sin el perfil, han sido más de 2 decenas y la milimetria en repartir, cada uno de los 15.000 contratistas de administracion y descentralizada; ante todo, poner atencion atencion en temas sensibles como: Marco fiscal inviable, corrupcion, la malla vial, la movilidad y la seguridad, porque cualquier nuevo jefe de comunicaciones corre el riesgo de convertirse en el sexto fusible de una misma falla.
Alcalde , su problema es estructural, y en el año y 11 meses que le queda, salga como un buen alcalde.