En las actuales condiciones y circunstancias por las que atraviesa el país, caracterizadas por el avance de la violencia en sus diferentes formas y modalidades, la lucha competitiva por el acceso a la presidencia de la república o para mantenerse al frente de la misma, ha desatado una  irracional confrontación ideológica y política entre los activistas y seguidores de las políticas del gobierno que aspiran mantenerse al frente poder del Estado con su candidato Iván Cepeda y sus contradictores políticos pertenecientes a diferentes partidos y movimientos políticos, encarnados en las figuras de los candidatos Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, los cuales aspiran conjuntamente con otros candidatos a conquistar el poder presidencial.

Cualquiera de los candidatos que finalmente logre acceder a la presidencia de la república, tendrá que enfrentar una férrea oposición producto de la creciente polarización que se vive en ele país, particularmente entre el candidato que defiende las ejecutorias del gobierno de turno expresando que profundizará sus políticas, frente a sus opositores que afirman que dicho candidato pretende en realidad imponer un nuevo modelo político como el de Venezuela o de Cuba Socialista.

Dichas aseveraciones han contribuido a que los candidatos no debatan los problemas del país, limitándose a enunciarlos, presentando algunas propuestas que no permiten ahondar en las causas que los generan ni remover los obstáculos que impiden avanzar en su solución, como sucede, por ejemplo, con la seguridad, el desempleo, el medio ambiente, la salud, la educación, la crisis climática, etc., entre otros aspectos esenciales de la vida de los colombianos.

Además, sí de lo que se trata es de realizar cambios en materia económica, política y social, dicho compromiso no puede imponerse de manera unilateral y sin contar con la aquiescencia y la participación mayoritaria de las fuerzas políticas, democráticas y progresistas del país, más allá de las cuales, cualquier imposición no hará más que revivir las viejas y desuetas prácticas del populismo mesiánico y autoritario de ciertos dirigentes tanto de la derecha como de la izquierda radical, que poco o nada contribuyen con la necesidad de construir en nuestro país una paz estable y duradera y, una amplia y sólida democracia con progreso y bienestar general para todos los colombianos.

Para cumplir a cabalidad con dichos objetivos, es preciso desarrollar una política de unidad en torno a lo fundamental de la lucha por el cambio y transformación social de nuestro país.

En tanto, que esto no será posible sin una organización que aglutine las fuerzas políticas y sociales a partir de una concepción ideológica y política que garantice la cohesión y la unidad de la mayoría de los colombianos para la realización de las acciones políticas y sociales necesarias para el cumplimiento de objetivos y fines de la lucha social.

Es el momento de reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestra sociedad sumida no solo en la polarización y la confrontación política sino en la pobreza y en la desigualad social de la cual podemos salir los colombianos, pues siempre existe una segunda oportunidad para resolver nuestros problemas en medio de la cambiante sociedad cuya fuerza motriz es la lucha social.

Siendo la participación ciudadana en las elecciones un aspecto esencial de la democracia, la abstención constituye un acto de conformismo y pasividad y en algunos casos, la expresión de una aparente neutralidad o cálculo político electoral.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social