La reciente exaltación realizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos en el emblemático Teatro Colón de Bogotá no fue solamente una ceremonia protocolaria. Fue, ante todo, un acto de memoria, gratitud y reconocimiento hacia quienes dedicaron su vida a transformar el paisaje urbano y cultural del Valle del Cauca a través de la arquitectura.

El homenaje realizado el pasado 30 de abril tuvo un contenido especial para el Valle del Cauca, al destacar la trayectoria y el legado de arquitectos que marcaron profundamente la historia urbanística y cultural de la región. Entre los distinguidos Olga Cecilia O’Byrne, Gilma Mosquera, Jaime Cárdenas, Benjamín Barney, Raúl H. Ortiz y Pedro Mejía, nombres que representan compromiso con el desarrollo de nuestras ciudades.

En tiempos donde las ciudades crecen aceleradamente y muchas veces olvidan su esencia, resulta valioso que el país vuelva la mirada hacia los grandes maestros de la arquitectura. Hombres y mujeres que no solo diseñaron edificios, sino que también imaginaron espacios para la convivencia, el arte, la educación y el desarrollo social.

El Valle del Cauca ha sido históricamente una tierra de creatividad, modernidad y visión. Su arquitectura refleja esa identidad, una mezcla de innovación, adaptación al clima, sensibilidad estética y compromiso con el entorno. Cada obra levantada por estos maestros representa una parte de nuestra historia colectiva y una herencia que continúa inspirando a nuevas generaciones.

Fue el reconocimiento nacional a una región que ha aportado enormemente al desarrollo arquitectónico de Colombia. No se trata únicamente de premiar trayectorias individuales; se trata de exaltar una escuela de pensamiento y una manera de construir ciudad con sentido humano.

Detrás de cada maestro homenajeado existe una vida de disciplina, talento y pasión silenciosa. Sus obras para que se dedicaron a la profesión, han resistido el paso del tiempo y hoy continúan dialogando con quienes recorren calles, plazas, universidades, iglesias y espacios públicos del Valle del Cauca. Son arquitectos que entendieron que construir no es solo levantar estructuras, sino dejar huella en la memoria de una sociedad.

Un llamado a valorar y proteger el patrimonio arquitectónico de nuestra región. Las nuevas generaciones necesitan conocer la historia de quienes ayudaron a moldear nuestras ciudades y comprender que la arquitectura es una expresión cultural que habla de quiénes somos.

La admiración hacia los grandes maestros que hacen arquitectura y son homenajeados,  no nace únicamente de sus diseños, sino de su capacidad para pensar el futuro sin desprenderse de la identidad regional. Su legado permanece vivo, recibe el aplauso y el respeto de quienes entienden y aman el oficio.  “Gran maestro” los que alcanzaron el nivel más alto de la arquitectura nacional , constituyéndose en una autoridad excepcional como arte, oficio y actividad intelectual.

*Nota 1: La imagen y el nombre de un profesional, que no es de la region, fue recortada en la edición.

Nota 2: Caliescribe ha invitado a dialogar a este grupo de arquitectos, en temas de Ciudad, sobre el presente y el futuro de la ciudad de Cali.

Ramiro Varela Marmolejo