La campaña electoral que se adelanta en el país se asemeja cada vez más a una guerra que se libra entre los candidatos que compiten por la presidencia de la república y que en representación de sus partidos y movimientos políticos aspiran a conservar o a acceder al poder del Estado, la cual se desarrolla en medio de un clima de pugnacidad y de violencia con la utilización de un lenguaje procaz y retador, en tanto que en varias regiones del país se acentúan la violencia física y el constreñimiento al elector, afectándose de esta manera la libre competencia entre los partidos y con ello la legitimidad misma del proceso electoral.

Esta guerra de carácter político electoral tiende a limitar la discusión y el debate en torno a las propuestas de los candidatos sobre los temas más álgidos de la sociedad, que demanda de soluciones concretas y efectivas en diferentes materias como la salud, la educación, la seguridad, el empleo formal, la vivienda y en general, el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales del pueblo colombiano que en este momento atraviesa por una crisis general producto del deterioro económico, político y social que han sufrido las viejas y nuevas clases dirigentes del país incapaces de resolver los problemas que aquejan a la población, en tanto se profundizan las causas que los generan incrementándose las contradicciones y conflictos sociales.

Entretanto, las propuestas de los candidatos tan solo se limitan a repetir los mismos lugares comunes sin ofrecer soluciones reales a los problemas que hoy padecen los ciudadanos sumidos en la pobreza y en la desigualdad social.

Algunos dirigentes políticos, abogan para que se impongan el diálogo y la concertación por encima de los intereses particulares, a fin de evitar que el país entre en “una sin salida” de la cual no se podrá recuperar en el mediano tiempo.

Otros dirigentes consideran que es necesario unirse en torno a los valores democráticos como la mejor forma de superar las dificultades que impiden que se pueda avanzar por los caminos del progreso y del bienestar general.

Las anteriores opiniones tienden en la práctica a apaciguar los ánimos de las masas, en tanto se intensifica la guerra político electoral que arrastra a grandes sectores poblacionales que se dejen seducir con las promesas y las palabras de los candidatos de carácter populista de izquierda, de derecha o de centro, que no tocan las bases mismas del sistema económico y político capitalista aplazando con ello las luchas políticas y sociales por el cambio y la transformación del régimen, que se especializa en manipular al pueblo mientras avanza la confrontación y la guerra política electoral.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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