La nueva estrategia política utilizada por el presidente Donald Trump para lograr sus objetivos se traduce en la práctica en lo que se podría calificar como la formalización de las amenazas en acuerdos, imponiendo su hegemonía para apropiarse de los recursos naturales como el petróleo, el oro, los minerales raros, etc., lo cual le permite incrementar su poderío económico  frente a otras economías como la de China que compite en los mercados de venta con los EEUU de Norteamérica en toda clase de productos, bienes y servicios.

Y de ahí que no sea extraño que su gobierno primero haya amenazado a Groenlandia con apropiarse de su territorio por la fuerza y posteriormente durante el Foro Económico de Davos (Suiza) haya anunciado el “acuerdo satisfactorio e histórico al que llegó con la OTAN en relación con el manejo de la isla de Groenlandia”, además de garantizar plenamente la seguridad a nivel internacional de dicha región.

En este sentido y a manera de justificar dicho acuerdo, el presidente Trump recordó a los asistentes en el Foro de Davos que durante la segunda guerra mundial cuando Dinamarca cayó en manos de la Alemania Nazi, fueron precisamente los Estados Unidos quienes defendieron dicho país, razón por la cual su país deberá conservar a Groenlandia.

“Tenemos todo lo que deseamos” afirmó Trump con el acuerdo al que hemos llegado y agregó que éste no tiene una fecha de vencimiento o de caducidad puesto que es “para siempre”.

Dicho acuerdo en principio ha quedado en firme no obstante que varias semanas antes de realizarse el foro de Davos se presentara una gran tensión entre Washington y varios gobiernos europeos como Francia, Alemania y Dinamarca que habían enviado contingentes militares para proteger a Groenlandia, rechazando cualquier injerencia y negociación sobre la soberanía de la isla. Esta circunstancia quedó superada con base en el acuerdo al que se hizo referencia.

El presidente Trump manifestó ante la prensa internacional que “obtuvo todo lo buscado y que de acuerdo con la OTAN satisface intereses nacionales y será desarrollado y se practicará pronto”.

De esta forma, el gobierno Norteamericano ha logrado doblegar a sus contendores en su afán por apropiarse de Groenlandia, lo cual representa un gran logro de su política neocolonial, que a la luz del derecho internacional no puede legitimarse ni justificarse de ninguna manera. En tanto que dicha política conduce a la subordinación y dependencia de unos países y regiones estratégicas respecto de otros más débiles desde el punto de vista económico, político y militar.

El principio de no intervención en los asuntos internos de todo país, constituye no solo un eje fundamental del derecho internacional sino una garantía necesaria para garantizar la paz y la convivencia entre los pueblos, naciones y Estados en lo que respecta a la soberanía nacional y estatal en torno a la supremacía e independencia en el territorio del Estado que las potencias imperialistas pretenden socavar como parte de su política neocolonial que hoy adelantan algunas potencias del mundo capitalista globalizado.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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