El sistema de acueducto y alcantarillado de Cali, operado por Emcali, enfrenta problemas más importantes de su historia reciente: la combinación de infraestructura envejecida, pérdidas de agua, acumulación de residuos, necesidades de inversión y limitaciones en la cobertura de intervenciones. Estos factores representan un riesgo para la sostenibilidad del servicio y la calidad de vida de los habitantes. Este ensayo analiza cada uno de estos cinco aspectos críticos del diagnóstico del sistema, destacando su magnitud, consecuencias y retos para su solución.
- Infraestructura envejecida y rezago en redes
Uno de los problemas estructurales más graves del sistema es la antigüedad de la infraestructura. Se estima que cerca del 50 % de las tuberías tienen más de 30 años de funcionamiento, muchas superando su vida útil. Esta situación genera rupturas, fugas y averías, lo que afecta el suministro de agua y la eficiencia operativa.
La antigüedad de las tuberías implica que materiales utilizados hace décadas, como hierro fundido o PVC de baja calidad, hoy presentan deterioro por corrosión, fisuras o asentamientos del terreno. Además, la planificación histórica no siempre consideró el crecimiento de la ciudad, lo que ha dejado muchas áreas con redes subdimensionadas o mal distribuidas. Esto se traduce en interrupciones frecuentes y altos costos de reparación, afectando tanto a los hogares como a la economía local.
- Altas pérdidas de agua: pérdidas técnicas y no técnicas
El segundo desafío son las altas pérdidas de agua, que incluyen pérdidas técnicas y no técnicas. Las pérdidas técnicas se refieren a fugas dentro de la red debido a tuberías deterioradas, juntas dañadas y válvulas defectuosas. Las pérdidas no técnicas se relacionan con conexiones ilegales, errores de medición y falta de control del consumo.
En Cali, más del 50 % del agua potabilizada se pierde antes de llegar a los usuarios finales. Estas pérdidas implican un desperdicio de agua y un gasto innecesario de energía y recursos financieros, ya que cada litro perdido representa un costo de producción, tratamiento y bombeo que no se recupera. La magnitud de estas pérdidas requiere programas de detección de fugas, actualización de medidores, fiscalización del consumo y tecnologías de monitoreo y control de redes.
- Acumulación de basura en alcantarillado pluvial
El sistema de drenaje y alcantarillado pluvial enfrenta otro problema: la acumulación de residuos sólidos. Se estima que cada año se depositan aproximadamente 90.000 toneladas de basura en la red, lo que provoca obstrucciones frecuentes, anegamientos y riesgo de inundaciones durante la temporada de lluvias.
Esta situación genera costos de mantenimiento para Emcali, que debe movilizar recursos humanos y maquinaria para la limpieza de los conductos. La acumulación de residuos también afecta la eficiencia del sistema de tratamiento de aguas residuales y puede causar deterioro de las estructuras. Para abordar este problema se requieren campañas de educación ciudadana, mejoras en la gestión de residuos y estrategias de mantenimiento preventivo.
- Necesidad de inversión para modernización
La modernización del sistema requiere una inversión estimada en más de 2 billones de pesos. Esta inversión es necesaria para reemplazar tuberías envejecidas, mejorar estaciones de bombeo, renovar redes de distribución y optimizar plantas de tratamiento de aguas residuales, incluyendo los procesos primarios y secundarios.
La magnitud de la inversión refleja la complejidad del problema: no se trata solo de reemplazar tramos aislados, sino de realizar un plan integral que considere la expansión urbana, la resiliencia frente al cambio climático y la sostenibilidad financiera del sistema. La falta de recursos suficientes limita la capacidad de Emcali para realizar estas obras a gran escala y obliga a priorizar zonas críticas, dejando a otras áreas de la ciudad sin intervención.
- Intervenciones parciales
Aunque Emcali ha realizado avances en la reposición y modernización de redes en varios barrios, estas intervenciones siguen siendo parciales. La cobertura de obras no alcanza a cubrir toda la red, dejando tramos antiguos y deteriorados sin atención.
La fragmentación de las intervenciones puede generar inequidades en el servicio, con barrios mejor atendidos recibiendo agua más confiable, mientras otras zonas enfrentan interrupciones frecuentes y problemas de saneamiento. La planificación debe orientarse hacia un enfoque integral, priorizando la reparación de infraestructura, la reducción de pérdidas, la gestión de residuos y la sostenibilidad operativa.
Para atender los problemas del sistema de acueducto y alcantarillado de Cali
Emcali ha estimado la extensión aproximada de las redes de Cali: Red de acueducto: 3.500 a 4.000 km. Red de alcantarillado sanitario: 3.000 a 3.500 km. Red de alcantarillado pluvial: 1.500 a 2.000 km. Según reportes públicos, se requiere una inversión de $2 billones para reemplazar y modernizar las redes con más de 30 años, con el fin de reducir rupturas y fugas.
Para cumplir con las exigencias ambientales y mejorar la planta de tratamiento de aguas residuales de Cañaveralejo, se necesitan recursos adicionales: $400.000 millones para el tratamiento primario y $2 billones para el secundario, según la rendición de cuentas de 2025. Ejecuciones recientes muestran inversiones menores, como $35.000 millones para rehabilitar 29 km de redes en 38 barrios, o $13.100 millones para modernizar tramos en 16 barrios, pero representan solo una parte del total necesario para superar el rezago acumulado.
El sistema de acueducto y alcantarillado enfrenta problemas interrelacionados que requieren planificación. La infraestructura envejecida y el rezago generan rupturas y afectan la eficiencia del suministro. Las pérdidas técnicas y no técnicas desperdician recursos, mientras que la acumulación de basura en el alcantarillado pluvial aumenta riesgos de inundaciones y deterioro estructural.
La inversión necesaria es alta, lo que exige priorización, planificación y búsqueda de recursos sostenibles. Las intervenciones parciales no resuelven los problemas estructurales de manera integral. Por ello, Emcali y las autoridades deben implementar un plan integral que combine inversión, tecnología, educación ciudadana y mantenimiento preventivo para garantizar la sostenibilidad del servicio y mejorar la calidad de vida de los habitantes.
El futuro del acueducto y alcantarillado depende de la capacidad de la ciudad y Emcali para enfrentar retos de manera coordinada, asegurando que el agua llegue a todos los habitantes, que las aguas residuales sean tratadas y que el sistema resista el crecimiento urbano y los efectos del cambio climático. Solo así se podrá garantizar un servicio confiable y sostenible en las próximas décadas.

