Caliescribe invite a una conversación centrada en el futuro del servicio de aseo en Cali, al exalcalde Jorge Iván Ospina , quien analizó con el director Ramiro Varela, las implicaciones de la decisión de la Superintendencia de Servicios Públicos de autorizar un esquema de libre competencia en la recolección de residuos sólidos. A partir de este punto, la entrevista desarrolla un recorrido temático que aborda, en primer lugar, el debate sobre centralismo y autonomía territorial, así como el alcance constitucional de las decisiones en materia de servicios públicos. Posteriormente, se revisa la historia y evolución de EMSIRVA, su intervención y el modelo operativo que funcionó durante varios años. El análisis continúa con los efectos económicos y patrimoniales que tendría la nueva estructura del mercado, seguido de los riesgos operativos y regulatorios derivados de una eventual desarticulación territorial. Finalmente, se examinan los desafíos ambientales y la importancia de la economía circular, cerrando con una reflexión sobre los escenarios que podría enfrentar la ciudad.
Como un gran aporte al alcalde, al Concejo de Cali, a la misma superintendencia de servicios publicos, entregamos este documento de ciudad, ante tanta pasividad de los estamentos de Cali, por los grandes temas de ciudad
La entrevista, por temas y frases
Centralismo, autonomía y decisión territorial**
Autorizar la libre competencia en el servicio de aseo sin un consenso previo entre la ciudad, los usuarios y los operadores constituye una improvisación regulatoria que fragmenta el servicio.
Se está imponiendo un centralismo nacional que desconoce las capacidades de los entes territoriales e impide que ejerzan plenamente su autonomía.
Planificar los servicios públicos desde Bogotá y no desde el territorio vulnera el espíritu descentralizador de la Constitución de 1991.
Entregar al mercado el manejo del aseo sin que medie el Departamento Administrativo de Planeación o la Unidad de Servicios Públicos es una afectación profunda a la historia urbana de Cali.
No se trata de que el operador sea público o privado, sino de que el servicio se preste con planeación milimétrica, contraprestación económica y participación efectiva de la ciudad.
Historia y evolución de EMSIRVA**
EMSIRVA fue creada en 1968 como empresa industrial y comercial del Estado para garantizar la recolección, el mantenimiento de zonas verdes y la disposición final de residuos.
Durante cuatro décadas, la empresa sostuvo un modelo predominante que organizó de manera integral el manejo de los residuos sólidos en Cali.
La intervención con fines liquidatorios le arrebató a la ciudad el control directo sobre su empresa pública de aseo.
El modelo posterior permitió que EMSIRVA mantuviera la facturación y subcontratara cuatro operadores distribuidos por zonas de la ciudad.
Ese esquema ordenado permitió que los operadores pagaran recursos importantes a la empresa, lo que facilitó el saneamiento de deudas y pasivos pensionales.
Impacto económico y detrimento patrimonial**
La decisión actual entrega el mercado de 820 mil suscriptores a los particulares sin exigirles pago alguno a la ciudad por esa explotación. Es renunciar a cerca de $34 mil millones anuales, que representa un detrimento patrimonial grave para una ciudad con enormes necesidades sociales.
Entregar ese mercado sin contraprestación económica no es solo un error administrativo, es un despojo del patrimonio público, un verdadero robo a los derechos de los caleños.
Riesgos operativos y regulatorios
La falta de planificación territorial puede provocar que varios operadores coincidan en un mismo barrio, aumentando contaminación, congestión y pérdida de eficiencia.
Sin regulación y supervisión efectiva del ente territorial, se abre la puerta a prácticas indebidas que afectan al ciudadano.
Se ha denunciado que en algunas ocasiones operadores humedecen los residuos para incrementar su peso y así facturar más, afectando la transparencia del servicio.
La Superintendencia ha intervenido empresas territoriales durante años, debilitando la autonomía local y generando tensiones políticas innecesarias.
Aunque podrían existir varios operadores, su participación debe estar segmentada territorialmente, con horarios definidos y bajo regulación clara del Estado.
Economía circular y sostenibilidad ambiental**
En tiempos de crisis climática, la economía circular debe ser eje central del modelo de aseo y no un aspecto ignorado.
El aprovechamiento de papel, metal, vidrio y plástico como materias primas estratégicas está siendo desplazado por una lógica meramente comercial.
Persistir en arrojar los residuos a 40 kilómetros de distancia, en Yotoco, demuestra la ausencia de una política moderna y sostenible de gestión integral.
Advertencia final
Lo que se está configurando no es una transición ordenada, sino una acción caótica e irresponsable que deteriora el patrimonio municipal y puede convertir a Cali en un experimento de anarquía en el manejo de basuras.
Plantea Ospina, un debate de fondo sobre el modelo de aseo en Cali
Y el equilibrio entre libre competencia, autonomía territorial y sostenibilidad financiera. Las afirmaciones expuestas plantean una preocupación central: la eventual transferencia del mercado de 820 mil suscriptores a operadores privados sin una contraprestación económica para la ciudad podría significar la pérdida de cerca de 34 mil millones de pesos anuales, recursos que resultan estratégicos para atender las profundas necesidades sociales de Cali. Más allá del debate jurídico o político, el punto crítico radica en el impacto patrimonial y en la capacidad del municipio para planificar y regular un servicio esencial. La ausencia de una planeación territorial clara podría generar superposición de operadores, mayores costos ambientales y menor eficiencia operativa. En un contexto de crisis climática, ignorar la economía circular agrava el panorama. El riesgo, según estas advertencias, no sería una transición ordenada, sino un escenario de desarticulación institucional con consecuencias económicas y ambientales de largo alcance.



