La Institución Universitaria Antonio José Camacho (UNIAJC) ha dejado de ser únicamente un centro de formación académica para convertirse en un motor de soluciones técnicas y tecnológicas en el Valle del Cauca. Su transición “del taller a la industria” no es solo un eslogan, sino una metodología de trabajo que busca cerrar la brecha entre el conocimiento teórico y las necesidades reales de las empresas locales.

El modelo de la Camacho se basa en la extensión tecnológica. A diferencia de una consultoría tradicional, el programa opera mediante una estructura de “clínicas” y laboratorios abiertos. El proceso inicia con un diagnóstico en el que docentes y estudiantes de niveles avanzados identifican cuellos de botella en procesos productivos de pequeñas y medianas empresas (pymes).

Una vez detectado el problema —ya sea en automatización, eficiencia energética o gestión de datos—, se traslada al entorno controlado del taller institucional. Allí se diseñan prototipos o planes de mejora bajo estándares industriales. El objetivo es que el estudiante no solo aprenda a usar una máquina, sino a integrarla en una cadena de suministro real, garantizando que lo que se fabrica en la universidad sea escalable y útil para el mercado.

En los últimos dos años, la UNIAJC ha enfocado sus esfuerzos en la digitalización de la manufactura y la sostenibilidad. Algunas experiencias destacadas incluyen:

  1. Optimización en el Sector Metalmecánico: Durante 2024, se desarrollaron proyectos de reconversión tecnológica para talleres del sector de la Comuna 4 y 5. Se implementaron sistemas de control numérico (CNC) de bajo costo que permitieron a talleres familiares competir en precisión con proveedores de mayor escala.
  2. Eficiencia Energética en Plantas Locales: En el último año, grupos de investigación aplicaron auditorías energéticas en empresas de plásticos, logrando reducciones del 15% en el consumo eléctrico mediante el rediseño de tableros de control y la programación de turnos de carga.
  3. Software a la Medida para Inventarios: No todo es hardware. La institución ha liderado la creación de sistemas de gestión básicos para emprendimientos que superaron su etapa inicial y necesitaban digitalizar sus bodegas para evitar pérdidas de insumos.
  4. Alianzas con el Clúster de Excelencia: La participación en ferias industriales ha permitido que prototipos de robots colaborativos diseñados en la Camacho sean probados en líneas de empaque reales, validando la capacidad técnica de los egresados antes de que salgan al mercado laboral.

Estas experiencias demuestran que el impacto es bidireccional: la industria recibe soluciones a bajo costo y la universidad actualiza sus currículos con problemas reales, evitando el desfase educativo. 

Si usted es dueño de una empresa, líder de un taller o emprendedor técnico y necesita el respaldo de la institución, el camino para pedir ayuda es directo. La UNIAJC cuenta con una oficina de Proyección Social y Extensión encargada de canalizar estas solicitudes.

Para iniciar el proceso, puede seguir estos pasos:

  • Contacto Inicial: Dirigirse a la sede principal (Avenida 6N) o contactar a la Facultad de Ingeniería a través de sus canales oficiales. Debe presentar una descripción breve de la necesidad técnica o el problema productivo que enfrenta.
  • Diagnóstico Técnico: La universidad asignará a un tutor o coordinador de área para realizar una visita técnica o una reunión virtual. En este espacio se define si el problema puede ser resuelto mediante una práctica dirigida, un proyecto de grado o una asesoría técnica formal.
  • Convenios de Cooperación: Dependiendo del alcance, se firma un acta de intención. Muchas de estas ayudas se gestionan bajo la modalidad de pasantías, donde la empresa aporta los insumos y la universidad el conocimiento y los laboratorios.

La transformación industrial de Cali depende de que el conocimiento no se quede encerrado en las aulas. El programa de la Antonio José Camacho demuestra que, con voluntad técnica y organización, los talleres de barrio y las plantas industriales pueden hablar el mismo idioma para fortalecer la economía de la región.

Nubela Meneses