En el corazón industrial y tecnológico de Cali, la Institución Universitaria Antonio José Camacho (UNIAJC) ha dejado de ser un espacio tradicionalmente masculino para convertirse en el epicentro de una transformación social silenciosa pero contundente. La incursión de las mujeres en programas técnicos y tecnológicos no es solo una cifra en un reporte de matrícula; es el motor que está diversificando la fuerza laboral de la región.

La apuesta de la “Camacho” por la inclusión femenina en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) se estructura bajo un modelo de acceso y permanencia. No se trata únicamente de abrir la puerta, sino de garantizar que el entorno sea apto para el desarrollo profesional de la mujer.

El programa opera mediante convenios estratégicos con la Alcaldía de Cali y programas nacionales. A través de iniciativas como “Todos y Todas a Estudiar”, se han eliminado las barreras económicas que históricamente alejaban a las mujeres de las carreras técnicas. El proceso es directo: la institución identifica las áreas de mayor demanda en el sector productivo del Valle del Cauca —como desarrollo de software, mecatrónica y gestión logística— y ajusta sus currículos para que las estudiantes adquieran competencias prácticas desde el primer semestre.

Además, la UNIAJC implementa horarios flexibles y modalidades híbridas, entendiendo que muchas de sus estudiantes cumplen roles de cuidado en el hogar o trabajan simultáneamente. Esta estructura permite que la técnica no sea un obstáculo para la vida personal, sino una herramienta de ascenso social.

En los últimos dos años, la presencia femenina en los talleres y laboratorios de la institución ha pasado de ser una excepción a una constante. Los datos de las últimas cohortes muestran un incremento del 25% en la participación de mujeres en programas de Tecnología en Electrónica y Sistemas de Información.

  • Proyectos de Grado con Enfoque Social: En 2024, destacaron grupos de estudiantes mujeres que desarrollaron prototipos de automatización para pequeñas empresas locales en sectores como el calzado y la confección en el barrio Siloé y el Distrito de Aguablanca. Estas jóvenes aplicaron conocimientos de mantenimiento electromecánico para optimizar procesos que antes eran manuales.
  • Semilleros de Investigación: Se han consolidado núcleos de pensamiento donde las mujeres lideran investigaciones sobre energías renovables y eficiencia energética. La experiencia de los últimos 24 meses dicta que los equipos mixtos en los laboratorios de la UNIAJC presentan soluciones más creativas y detalladas a problemas técnicos complejos.
  • Inserción Laboral: Las alianzas con empresas del sector industrial en la vía Cali-Yumbo han permitido que las egresadas de los últimos dos años se vinculen casi de inmediato a cargos de supervisión técnica, rompiendo el techo de cristal en plantas de producción donde antes no había presencia femenina.

Si usted es una mujer interesada en iniciar su formación técnica en la Antonio José Camacho o requiere orientación para continuar sus estudios, el proceso de asistencia está centralizado en tres canales principales:

  1. Bienestar Institucional: Es el punto de contacto para solicitar apoyos socioeconómicos y acompañamiento psicológico. Si existen dificultades de aprendizaje o situaciones personales que pongan en riesgo la continuidad académica, este departamento ofrece tutorías y planes de rescate pedagógico.
  2. Oficina de Admisiones y Registro: Para quienes buscan ingresar por primera vez, esta oficina brinda información sobre las becas vigentes y los subsidios estatales disponibles. Se recomienda visitar la sede principal (Avenida 6N) o consultar la sección de “Inscripciones” en el portal web oficial.
  3. Consejería Académica: Cada facultad cuenta con una línea de atención directa donde las estudiantes pueden pedir asesoría sobre la carga académica y la homologación de saberes previos, facilitando una ruta educativa más ágil.

El apoyo no es solo financiero; es técnico y humano. La institución cuenta con programas de mentoría donde estudiantes de últimos semestres guían a las nuevas integrantes para facilitar su adaptación a los entornos de taller y laboratorio.

El panorama en Cali es claro: la técnica tiene nombre de mujer. La UNIAJC ha demostrado que, al proporcionar las herramientas adecuadas y eliminar los prejuicios sobre la capacidad técnica femenina, la ciudad gana una fuerza de trabajo más capacitada, resiliente y preparada para los retos de la industria moderna.

Nubela Meneses