El turismo comunitario rural y el turismo al barrio han tomado fuerza en Cali como parte de una estrategia para diversificar la economía local, fortalecer la participación ciudadana y atraer visitantes hacia territorios tradicionalmente fuera de los circuitos turísticos. En los últimos dos años, la administración distrital, organizaciones comunitarias y emprendimientos locales han puesto en marcha proyectos que buscan integrar patrimonio cultural, producción rural, deportes, gastronomía y experiencias de barrio como alternativas sostenibles.
En el sector rural, corregimientos como Pance, Villacarmelo, Los Andes, La Leonera y Felidia han liderado iniciativas que combinan senderismo, educación ambiental y oferta gastronómica basada en productos locales. Estas propuestas han surgido tanto de juntas de acción comunal como de colectivos ambientales que han desarrollado rutas guiadas, festivales campesinos y espacios de formación para visitantes. También se han consolidado alianzas con operadores turísticos que han permitido formalizar servicios y mejorar la promoción de estas veredas como destinos seguros y organizados.
Durante 2024 y 2025, varios proyectos de turismo comunitario rural recibieron acompañamiento institucional para fortalecer planes de negocio, mejorar señalización, ampliar la capacidad de atención y promover prácticas de conservación. Parte de este trabajo se ha articulado con programas de turismo sostenible y ordenamiento del territorio, que buscan equilibrar la llegada de visitantes con la protección de las cuencas y áreas de reserva.
En paralelo, el turismo al barrio se ha desarrollado en comunas urbanas que buscan visibilizar su cultura, historia y emprendimientos. Barrios como San Antonio, Granada, El Peñón, San Cayetano y sectores de la ladera cuentan con recorridos culturales dirigidos por guías locales. Estas rutas incluyen relatos de memoria urbana, espacios patrimoniales, arte público, gastronomía y muestras de oficios tradicionales. La participación de colectivos juveniles y gestores culturales ha sido clave para estructurar ofertas atractivas, seguras y con contenido histórico verificable.
En los últimos dos años, estas iniciativas han recibido apoyo en formación turística, logística de eventos y promoción digital. Varias comunas han participado en ferias y festivales donde han mostrado sus productos turísticos, lo que ha fortalecido redes entre emprendedores y ha generado oportunidades de ingreso para grupos comunitarios. También se han realizado pilotos de señalización turística y pruebas de rutas temáticas enfocadas en música, muralismo, memoria barrial y gastronomía popular.
Tanto en el área rural como en los barrios, la gestión comunitaria ha sido el eje central. En la mayoría de los casos, los grupos locales han tomado decisiones sobre qué experiencias ofrecer, cómo organizarlas y cómo distribuir beneficios. Esto ha permitido que los proyectos mantengan identidad propia y una relación directa con las necesidades de cada territorio. Para la ciudad, estas iniciativas han abierto opciones de turismo descentralizado, con impactos sociales y económicos visibles, especialmente en comunidades con baja exposición turística.
Para quienes quieran participar, fortalecer o solicitar apoyo, existen varios canales. La Secretaría de Turismo de Cali ofrece capacitaciones, acompañamiento en formalización turística y espacios para que las organizaciones presenten sus proyectos. Los interesados pueden inscribirse en las convocatorias anuales o solicitar reuniones técnicas para revisar planes de negocio o propuestas que necesiten ajustes. Las juntas de acción comunal y colectivos comunitarios suelen ser el punto de partida para quienes buscan integrarse a una ruta o proponer nuevas actividades.
Otra opción es acudir a los Centros de Atención Local Integrada (CALI) y a las oficinas de cultura y desarrollo económico de cada comuna y corregimiento. Allí orientan sobre los requisitos mínimos para operar servicios turísticos, rutas de emprendimiento y la documentación necesaria para recibir apoyo institucional. También se puede acceder a programas de fortalecimiento empresarial dirigidos a turismo, gastronomía, artesanías y actividades culturales.
Los emprendedores individuales interesados en ofrecer servicios complementarios como guianza, gastronomía, transporte o actividades culturales pueden vincularse a redes locales ya existentes. Estas redes funcionan como espacios de coordinación donde se ajustan horarios, tarifas y responsabilidades, lo que facilita la operación turística y la experiencia del visitante.
El turismo comunitario rural y el turismo al barrio en Cali siguen en construcción. Los resultados de los últimos dos años muestran que hay una base sólida de organizaciones activas, rutas en funcionamiento y aprendizajes sobre cómo operar de manera segura y organizada. Los retos actuales están relacionados con la consolidación de la oferta, la promoción sostenida, la articulación con agencias de viaje y el fortalecimiento de la infraestructura local.
La continuidad dependerá de mantener la colaboración entre comunidades, instituciones y sector privado, garantizando que el crecimiento turístico se traduzca en beneficios reales para los territorios. Para la ciudadanía, participar o solicitar apoyo es un proceso accesible: basta con acudir a las instancias locales, presentar una idea clara y sumarse a los esfuerzos que ya avanzan en distintos puntos de la ciudad.