El alcalde Eder, al contrario de lo que se comprometió a defender como mandatario de los caleños, muy poco es lo que ha realizado en dos años de gobierno en relación con los múltiples problemas que hoy tiene la ciudad con ocasión del incremento de la inseguridad, la informalidad, el creciente déficit de vivienda, la insatisfacción de los caleños con el MIO, las congestiones viales, con la deficiente prestación de los servicios públicos y el aumento desproporcionado de los avalúos catastrales que elevan considerablemente el impuesto predial golpeando a amplios sectores de la población caleña.
Entre tanto, el alcalde celebra el advenimiento de la Navidad y la feria de Cali con la posibilidad de atraer un gran número de turistas logrando aparentemente que los caleños se olviden de sus angustias y dificultades al percibir en ese período algunos ingresos para su subsistencia.
Lo anterior, sin embargo, hace parte de la tragedia que se vive en Cali en donde sus gobernantes se han engolosinado con la ilusión de convertir a Cali en la ciudad turística por excelencia, sin importarles la suerte de los caleños que padecen los rigores de la pobreza y la desigualdad social.
Para apaciguar los ánimos de los caleños y las críticas levantadas en torno de su gestión al frente de la alcaldía, el burgomaestre de turno ha destinado algunos recursos del presupuesto distrital para atender el gasto social en educación, salud, vivienda, saneamiento básico, agua potable, etc., que si bien es cierto constituye una obligación constitucional de los gobernantes de turno muy poco es lo que contribuye a resolver los múltiples problemas que aquejan a los caleños, lo cual no deja de ser más que un simple paliativo con el cual no es posible resolver las carencias de una creciente y abultada población que ya no cree en las instituciones y menos en las promesas del alcalde, en tanto que la población se encuentra sumida cada vez más en la pobreza y en la incertidumbre, en una ciudad sumida en su propio laberinto sin resolver sus problemas esenciales acorde con los intereses y necesidades de los ciudadanos.
Mientras que los caleños enfrentan toda clase de problemas, la ciudad se viste de luces y colores para celebrar las fiestas navideñas y la realización de la feria de Cali, en tanto el alcalde se muestra más interesado en promover la ruta de la salsa en el barrio obrero lugar de origen de este baile, en espera de incrementar el turismo y crear nuevos puestos de trabajo que por lo demás solo tienen un carácter eventual y transitorio y una vez finalizadas las festividades se terminan los contratos laborales engrosándose nuevamente las tasas de desempleo y de informalidad en la ciudad.
La superación de los problemas que tiene la ciudad no se podrá lograr a partir de una visión estereotipada de la realidad que se impone por encima de la voluntad y del capricho del gobierno de turno como también de un grupo de caleños que se dejaron seducir con la idea de que el camino para mejorar su condición económica y social depende en lo fundamental del desarrollo de la economía de los servicios y en particular del sector turístico como fuente principal del crecimiento económico, la creación de empleo masivo y en general del mejoramiento de las condiciones de los trabajadores. Esta circunstancia no solo ha predispuesto la conciencia de los caleños sino que ha restringido el buen juicio que debe tenerse al analizar las verdaderas causas de los problemas que afectan a los caleños, en medio de una gobernanza de un alcalde que insiste en imponer determinadas políticas para beneficiar a ciertos sectores de la población a pesar de que durante su campaña electoral prometió defender el interés general por encima de los intereses de los particulares que gozan de privilegios frente a quienes padecen los rigores de la pobreza y de la desigualdad social.
Reiteramos la necesidad de que los caleños que viven de su trabajo se pongan de pie y exijan sus derechos a que sean tenidos en cuenta en la solución de los problemas que los aquejan y a no dejarse seducir de las promesas con las políticas de apaciguamiento de los ánimos de los ciudadanos que hoy se oponen a gobiernos como el del alcalde Eder que solo le sirve a las clases y grupos sociales que comparten su manera de ser, pensar y actuar conforme a sus propios intereses y necesidades. ” -s
ADENDA: Cali “sucursal de la Navidad” es uno de los adjetivos que el alcalde le ha dado a la ciudad que se alista para celebrar una nueva versión de la feria de Cali., en medio de un descontrol en el que el interés general resulta afectado por los desmanes de quienes se sienten con la capacidad de inclinar en su favor las decisiones políticas sobre aspectos que comprometen el bienestar general, la convivencia social, el medio ambiente sano, etc.
Resulta paradójico por lo contradictorio, el contenido del decreto expedido el 26 de noviembre sobre “control de la pólvora “ con el anuncio de la llegada a Cali de 270 policías como escuadrón contra la pólvora para garantizar la tranquilidad y el bienestar general, Sin embargo, los hechos del 1 y del 7 de diciembre superaron las 24 páginas de consideraciones del decreto, en las que las frases retóricas con referentes a la Constitución, leyes y derechos, resultaron insuficientes para garantizarles a los caleños en general su bienestar, alterado por el ruido y la contaminación por pólvora que explotó durante la noche hasta casi las 5 de la madrugada en todos los puntos cardinales de Cali, no obstante la reciente ley anti ruido.
El descontrol y caos en la movilidad con grave perjuicio para los caleños se presentó nuevamente el jueves 4 de diciembre con una “protesta” de un grupo de propietarios de restaurantes y gastrobares según informaciones, que bloquearon la calle 5 generando congestiones que imposibilitaron la movilidad hacia el norte y al oeste de la ciudad; consiguiendo que el alcalde les ampliara hasta las 4 am el horario de cierre de dichas actividades, con lo cual la ciudad fue forzada a permanecer despierta con la alteración de la tranquilidad por el ruido constante de los vehículos y de las motos que se desplazan fundamentalmente al sector de Cristo Rey y a PANCE., jornada ésta que irá hasta los primeros días de enero/26
Los caleños claman por una ciudad organizada, sin ruidos estridentes, aseada y con respeto a lo poco que queda del patrimonio histórico arquitectónico y cultural. Sin embargo, el Plan Especial de Manejo y Protección -PEMP- propuesto por la administración distrital a través del departamento administrativo de Planeación, incentivando el comercio en el centro histórico ampliado y en los barrios San Antonio y San Cayetano acaba con la historia y la memoria de la ciudad convirtiéndola en una urbe más parecida a las grandes ciudades de Estados Unidos y de los países árabes que a nuestras raíces históricas culturales.
Al tiempo que aumentan las dificultades y problemas en la ciudad, los caleños ven alejarse más las soluciones y las respuestas a sus necesidades.