La Atención Primaria en Salud (APS) es el eje operativo con el que Cali organiza la respuesta básica en salud pública, prevención y gestión del riesgo en los barrios y corregimientos. El programa funciona como una red articulada entre la Secretaría de Salud, las Empresas Sociales del Estado (ESE), los equipos extramurales y los actores comunitarios. Su objetivo principal es acercar los servicios esenciales a la población, identificar riesgos de manera temprana y dar seguimiento continuo a las familias.
La operación se basa en la Estrategia de Servicios de Salud de APS. Cada territorio se divide por microáreas y es asignado a un equipo básico conformado por profesionales de enfermería, auxiliares, técnicos de Salud Pública, gestores comunitarios y apoyo psicosocial. Estos equipos realizan visitas domiciliarias, tamizajes, seguimiento de casos priorizados, jornadas educativas y articulación con los servicios de medicina general, urgencias y programas de promoción y prevención.
Un elemento central es el Modelo de Atención Territorial (MAT), que permite organizar la información del entorno. Los equipos elaboran diagnósticos comunitarios, actualizan censos de riesgo y priorizan problemas como enfermedades respiratorias, salud materno-infantil, hipertensión, diabetes, salud mental y convivencia. Con esa información se planifican acciones mensuales y se coordinan intervenciones con otras dependencias municipales cuando se detectan factores sociales que afectan la salud.
En los últimos dos años se destacan varias experiencias relevantes. La primera es la ampliación de equipos extramurales en zonas con mayores barreras de acceso, especialmente en laderas y oriente de la ciudad. Esto permitió aumentar tamizajes de hipertensión y diabetes, seguimiento a gestantes y búsqueda activa de esquemas de vacunación incompletos.
Otra experiencia ha sido la integración entre APS y salud mental comunitaria. En distintos sectores se implementaron rutas para identificar signos de depresión, ansiedad y violencia intrafamiliar. También se fortalecieron los enlaces con líneas de apoyo y con los Centros de Escucha, que funcionan como espacios de orientación. Esta articulación facilitó una respuesta más rápida en casos que requerían acompañamiento psicosocial.
La tercera experiencia es el trabajo con entornos escolares. Los equipos desarrollaron campañas de autocuidado, salud sexual y reproductiva, prevención de consumo de sustancias y promoción de hábitos saludables. Además, se consolidó un proceso de vigilancia de riesgo en escolares, útil para alertar sobre ausentismo, nutrición y convivencia.
En el ámbito comunitario, los últimos dos años dejaron aprendizajes en participación social. En varios barrios se formaron comités comunitarios de salud que sirven como puente entre los equipos APS y la ciudadanía. Estos comités apoyan la difusión de información, ayudan a priorizar necesidades y participan en ajustes del diagnóstico comunitario.
También se fortaleció la articulación con organizaciones sociales, líderes de Juntas de Acción Comunal y redes de cuidadores. Este trabajo conjunto permitió desarrollar jornadas integrales con vacunación, planificación familiar, orientación nutricional y control de enfermedades crónicas. El enfoque territorial facilitó que estas acciones respondieran a necesidades reales y no solo a metas programadas.
En materia de enfermedades transmisibles, la APS jugó un papel importante durante los brotes de dengue y enfermedades respiratorias. Los equipos realizaron búsquedas activas de febriles, entregaron educación puerta a puerta y reportaron situaciones de riesgo para intervención de control vectorial. La integración entre APS y vigilancia epidemiológica permitió respuestas más rápidas ante la notificación de casos.
Para quienes necesitan acceder a la Atención Primaria en Salud, el proceso es sencillo. El primer paso es comunicarse con la ESE de la zona: Norte, Oriente, Suroriente, Centro o Ladera. Cada una cuenta con puntos de atención y equipos asignados al territorio. Las líneas telefónicas y los Centros de Salud pueden orientar sobre horarios y microáreas atendidas.
Otra forma es a través de los equipos extramurales cuando visitan el barrio. Durante las visitas domiciliares se actualizan datos, se hacen tamizajes básicos y se identifican problemas que requieren seguimiento. También es posible acercarse a las jornadas comunitarias que se anuncian por líderes barriales, redes sociales institucionales y canales de la Secretaría de Salud.
Si la necesidad está relacionada con salud mental, se puede acudir a los Centros de Escucha o a las rutas de atención que se activan desde los Centros de Salud. En casos de riesgo para niñas, niños, adolescentes o mujeres, los equipos APS pueden orientar sobre las líneas de denuncia y las instituciones encargadas de protección.
La APS funciona como puerta de entrada al sistema de salud y como mecanismo de acompañamiento continuo. El fortalecimiento de los equipos en campo y la interacción con comunidades han sido claves para mejorar la identificación de riesgos y acercar los servicios. La participación activa de la ciudadanía facilita que el modelo funcione y que la información fluya entre el territorio y la red de salud.
Consultar, solicitar acompañamiento o participar en actividades comunitarias es posible en cualquier momento. La APS está diseñada para estar cerca de la gente y para que el acceso no dependa de trámites complejos. Una llamada a la ESE de la zona o una visita al Centro de Salud más cercano es suficiente para activar la ruta.