En Cali, el emprendimiento y el desarrollo de microempresas se han consolidado como líneas de trabajo público orientadas a fortalecer la economía local, mejorar ingresos y ampliar oportunidades para sectores que no siempre acceden al sistema productivo formal. Durante los últimos dos años, la ciudad ha impulsado diversos programas centrados en formación, capital semilla, acompañamiento técnico y fortalecimiento empresarial, con resultados que permiten identificar avances y retos.
Una de las acciones destacadas ha sido la expansión de rutas de formación para emprendedores. Las entidades distritales y algunas alianzas con universidades locales han ofrecido cursos cortos sobre planeación de negocios, gestión financiera básica, modelos de comercialización, marketing digital y formalización. Estas capacitaciones han buscado mejorar la capacidad de los emprendedores para sostener sus iniciativas, especialmente en barrios donde la actividad económica depende de pequeños negocios familiares. Entre 2023 y 2025, miles de personas han participado en estos procesos, la mayoría mujeres y jóvenes que buscan iniciar actividades productivas de bajo costo.
Otra experiencia relevante ha sido el fortalecimiento de los fondos concursables de capital semilla. Estos fondos, dirigidos a ideas que muestran viabilidad, han permitido que microemprendimientos reciban recursos iniciales para adquirir insumos, equipos o herramientas básicas. Aunque los montos suelen ser modestos, han sido suficientes para impulsar unidades productivas en sectores como gastronomía, confecciones, estética, servicios técnicos, producción artesanal y ventas digitales. En varios casos, el apoyo económico se complementa con asesoría para compras y manejo contable.
También se han desarrollado acompañamientos personalizados para microempresas ya existentes. Equipos técnicos visitan los negocios, revisan su operación, identifican puntos críticos y diseñan planes de mejora. Entre los temas más recurrentes se encuentran la necesidad de ordenar costos, controlar inventarios, actualizar precios, fortalecer la presencia digital y mejorar la atención al cliente. Este tipo de acompañamiento ha tenido buena acogida porque se basa en observar la operación real del negocio y proponer cambios concretos.
En paralelo, programas de ferias, vitrinas comerciales y ruedas de negocio han permitido a emprendedores y microempresarios mostrar sus productos, buscar clientes y concursar por espacios de comercialización en centros comerciales o eventos masivos. Para muchos emprendimientos pequeños, estos eventos representan la primera oportunidad de vender fuera del círculo cercano, lo cual amplía su alcance y les permite evaluar la demanda real de sus productos.
Otro elemento de los últimos dos años es la articulación con el sector privado. Algunas empresas han abierto convocatorias y mentorías para emprendedores en etapas tempranas, mientras otras han ofrecido espacios de formación práctica en áreas específicas. La intención ha sido generar una red que complemente las capacidades del Distrito, evitando duplicidades y ampliando la cobertura territorial.
Sin embargo, todavía existen desafíos. Muchos microemprendimientos siguen operando sin registro mercantil, lo que limita su acceso a créditos y oportunidades de crecimiento. En otros casos, la falta de continuidad en los procesos formativos impide consolidar aprendizajes. También persisten barreras asociadas a la movilidad, los costos de insumos, la inseguridad en zonas comerciales y la informalidad laboral.
Frente a este panorama, las rutas para solicitar apoyo están abiertas y son claras:
- La primera opción es acudir a los puntos de atención del Distrito donde se orienta sobre los programas vigentes. Allí se puede verificar disponibilidad de cupos, requisitos y cronogramas. Estos puntos también brindan información sobre procesos de formalización, expedición del RUT, registro en Cámara de Comercio y orientación en trámites básicos.
- Otra vía es inscribirse en las convocatorias de formación o capital semilla publicadas en las plataformas oficiales del Distrito y sus aliados. Generalmente se solicitan datos personales, una descripción del proyecto y, en algunos casos, un pitch sencillo o video corto que explique la propuesta. Para microempresas ya operativas, es frecuente que se soliciten evidencias como fotos del negocio, facturas de compra, flujos simples de ingresos y gastos y certificaciones de uso del espacio donde operan.
- También es posible solicitar acompañamiento a través de redes comunitarias o líderes locales que trabajan con emprendedores. Estos actores suelen conocer las fechas de los programas y acompañan a las personas que necesitan orientación inicial. En algunos sectores, además, se han implementado mesas de emprendimiento que recogen necesidades y articulan con la administración distrital.
- Finalmente, los emprendedores pueden buscar apoyo en instituciones no gubernamentales, cámaras empresariales o centros de desarrollo económico que operan en la ciudad. Estas entidades ofrecen talleres, asesorías y convocatorias independientes que complementan la oferta pública.
El emprendimiento en Cali sigue siendo una ruta de generación de ingresos y movilidad económica para miles de familias. Las experiencias recientes muestran que existe una base de programas que funcionan y que pueden fortalecerse. Lo esencial es que quienes desean iniciar o consolidar un negocio conozcan las rutas, participen en los espacios disponibles y soliciten acompañamiento oportuno. De esta manera, la ciudad puede seguir ampliando oportunidades y fortaleciendo su tejido productivo.