El más reciente informe del DANE revela que el panorama laboral en Colombia durante octubre de 2025 arroja señales mixtas, por un lado, un notable descenso en la desocupación; por otro, la persistencia de la informalidad. Una dualidad que refleja problemas estructurales del mercado laboral colombiano.
La tasa de desocupación nacional se ubicó en 8,2 % en octubre, lo que representa una caída de 0,9 puntos porcentuales respecto al mismo mes del 2024. Este nivel corresponde a uno de los valores más bajos registrados para un mes de octubre en la última década. La Tasa Global de Participación alcanzó el 65,0 %, mientras que la Tasa de Ocupación llegó al 59,7 %, ambas con variaciones positivas que sugieren una mayor integración laboral.
Sin embargo, el avance en empleo no coincide plenamente con mejoras en calidad. La informalidad, que históricamente ha sido uno de los principales obstáculos del mercado laboral, llegó al 56,1 %. Esto implica que más de la mitad de los ocupados en Colombia continúa trabajando sin garantías de estabilidad, seguridad social o prestaciones. En cifras absolutas, más de 13,6 millones de trabajadores se mantienen por fuera de la formalidad. De los más de 977 mil nuevos ocupados, el 75 % fue mediante el trabajo informal, mientras que 244.000 consiguieron empleos formales
En el trimestre julio-septiembre de 2025, la informalidad laboral en Cali cayó a 45,3 % de la población ocupada, menor que en 2024. Y en cuanto a jóvenes, en mayo–julio de 2025 la tasa de desocupación juvenil en Cali fue de 13,5 %.
El descenso del desempleo, por tanto, no necesariamente implica una mejora sustancial en bienestar económico. Parte del dinamismo en ocupación está asociado a actividades que tradicionalmente concentran informalidad, trabajo por cuenta propia, oficios de baja remuneración y empleos sin contrato. Sectores como comercio informal, servicios personales y microemprendimientos absorbieron gran parte de los nuevos ocupados.
El mercado laboral colombiano continúa enfrentando un equilibrio complejo, generar puestos de trabajo, pero aún con poca proyección de estabilidad. Para ciudades como Cali, donde una proporción significativa de la población depende del rebusque, la informalidad sigue siendo un desafío de política pública y desarrollo económico.
El informe del DANE de octubre de 2025 evidencia, en suma, un progreso parcial. Aunque disminuye el desempleo, la estructura productiva del país continúa apoyándose en empleos sin formalización. La tarea pendiente es avanzar hacia un mercado laboral más estable, competitivo y con oportunidades reales para todos los trabajadores.
Las brechas entre ciudades siguen siendo marcadas y evidencian que el promedio nacional no refleja las realidades particulares del territorio. En el trimestre móvil analizado, Quibdó volvió a encabezar la desocupación con 23,9%, mientras que Sincelejo y Riohacha registraron 12,3% y 12,2%, respectivamente. Estas tasas contrastan de manera significativa con los resultados de Medellín (6,9%) y Villavicencio (6,8%), que permanecen entre las de mejor desempeño. Bucaramanga, con 7,3%, también se ubicó dentro del grupo más favorable.
Este panorama confirma, una vez más, los fuertes contrastes regionales que caracterizan al mercado laboral colombiano, influido por factores como la informalidad, las dinámicas productivas propias de cada zona y las condiciones económicas locales. El DANE también señala que, en conjunto, las trece principales ciudades alcanzaron una tasa de desempleo de 8%, una reducción anual relevante, aunque sin variaciones frente al mes previo, reflejando el mismo comportamiento observado a nivel nacional.