Colombia enfrenta retos de enorme complejidad: cambio climático acelerado, vulnerabilidad a desastres naturales, brechas productivas persistentes, rezagos en innovación, crisis ambiental y demandas crecientes de competitividad global. Para afrontarlos, el país necesita capacidades científicas y tecnológicas de frontera. En la actualidad, buena parte del procesamiento intensivo de datos climáticos, geológicos, fiscales, ambientales, de salud o inteligencia artificial depende de infraestructura internacional o privada, generando costos elevados y pérdida de autonomía.

Se propone que el próximo gobierno lidere la construcción del Proyecto Nacional de Supercomputación para Colombia : una infraestructura pública de computación de alto rendimiento, equivalente en visión al proyecto Coatlicue de México, con capacidad inicial entre 200 y 300 petaflops, escalable a necesidades futuras. Este sistema sería la base de una agenda nacional de ciencia, innovación y soberanía tecnológica.

  1. Objetivos estratégicos
  2. Soberanía digital y autonomía tecnológica

La infraestructura permitiría procesar, almacenar y modelar datos estratégicos —climáticos, fiscales, geológicos, agrícolas, de salud pública, biodiversidad— sin depender de centros extranjeros o nubes privadas, fortaleciendo la seguridad nacional y el control del conocimiento.

  1. Impulso científico e investigación avanzada

A acelerar investigaciones en meteorología, biodiversidad, simulaciones hidrológicas, energía, epidemiología, física, materiales, ingeniería, genómica e IA. Sería el mayor salto en capacidad científica desde la creación de Colciencias en 1968.

  1. Políticas públicas basadas en datos

La supercomputadora permitiría desarrollar modelos avanzados de:

predicción climática y riesgos de desastres, agricultura de precisión y seguridad alimentaria, planificación urbana y territorial, epidemiología y salud pública, redes eléctricas, transporte y energía.

  1. Competitividad industrial y empresarial

Más del 60% de las empresas innovadoras del mundo utilizan supercomputación. Colombia podría ofrecer acceso regulado a sectores como:

Agroindustria, minería responsable, manufactura, fintech, telecomunicaciones,, biotecnología e IA, y startups de base tecnológica.

Actuaría como palanca económica, reduciendo barreras de acceso a innovación y permitiendo competir globalmente.

  1. Formación de talento altamente especializado

El proyecto incluirá un programa nacional de formación: ingenieros HPC, especialistas en IA, científicos de datos, desarrolladores paralelos y expertos en ciberseguridad. Esto permitirá desarrollar un ecosistema humano y reducir la dependencia tecnológica de terceros.

  1. Alcance técnico y financiero
  2. Capacidades iniciales

Entre 200 y 300 petaflops, con expansión a 400+ a 2030.

Decenas de miles de GPUs y CPUs avanzadas.

150–200 gabinetes con red eléctrica reforzada, refrigeración por agua, seguridad sísmica y cibernética.

Conectividad de ultra alta velocidad con RENATA, universidades y centros empresariales.

  1. Inversión estimada

Basado en Coatlicue:

  • USD 250–350 millones de inversión inicial.
  • USD 20–35 millones anuales en operación, energía, personal y mantenimiento.
  1. Mecanismo de financiación
  • 60% inversión pública (Minciencias, MinTIC, Planeación Nacional, regalías).
  • 20% cooperación internacional (UE, BID, CAF, UNESCO, Corea, Japón).
  • 20% sector privado (agronegocios, energía, salud, telecomunicaciones, banca).
  1. Impacto esperado para Colombia (2026–2035)
  • Reducción de hasta 30% en costos de análisis climáticos y de desastres.
  • Incremento del 40% en publicaciones científicas de alto nivel.
  • Formación de 20.000+ profesionales avanzados en IA y data science.
  • Atracción de empresas tecnológicas y centros de I+D al país.
  • Ahorros millonarios en salud, agricultura, energía e infraestructura por decisiones basadas en datos.
  • Fortalecimiento de la arquitectura digital nacional hacia una Colombia inteligente y sostenible.

Colombia no puede competir en el siglo XXI sin infraestructura estratégica de alto rendimiento. Siguiendo el ejemplo de México, el país debe dar el salto y construir un sistema HPC nacional que sea motor de ciencia, innovación, productividad y soberanía digital. El PNSC sería, para el próximo gobierno, el equivalente al “Metro de la ciencia”: una obra de Estado, no de un presidente, llamada a transformar estructuralmente el futuro del país.

Redacción