El advenimiento de este hijo de matrimonio católico de filiación liberal – conservadora, habitante de la “República del Sagrado Corazón de Jesús”, denominada así por el Congreso a instancias del gobierno del “Hombre Tempestad”, formado en esta ciudad guía socio-política impartida por periódico “El País”, de orientación “conservadora unionista” – virtualizado hace 1 mes , diario que dejó rezagados a contendores de su época, entre ellos al liberal “Relator” (1916-1960).
En casa fuimos suscriptores de “El País” , en 1961 irrumpió “Occidente” predilecto de mi progenitor de Álvaro H. Caicedo, inspirado en el ideario de Laureano y Álvaro Gómez. Los dos diarios conservadores disputaron durante tiempo largo el mercado. En 1975 reapareció el liberalismo con “El Pueblo”, sirvió para nivelar cargas, aunque siendo bueno desapareció primero que los antedichos. Las 3 vertientes tenían columnistas de postín, circunstancia que animaba sus lecturas.
Jefes como Rodrigo Lloreda y Gerardo Bedoya revisaban columnas y noticias antes de imprimir, celosos de no incurrir sus colaboradores en gazapos u otros yerros objeto de escarnios públicos. Con el relajamiento de la educación pública, las nuevas generaciones con imprecisiones semánticas, de redacción u ortografía, que para los sabedores es cuestionador verlas plasmadas en el desdichado papel. Sucede con frecuencia.
Adopción paulatina de criterio propio, iteración de escritores fósiles que no se adecuaron a las tendencias presentes, proliferación de redes sociales lideradas por influenciadores provistos de ópticas y expresiones novedosas, han horadado interés por opiniones de columnistas y otros contenidos, al punto de precipitar reducción de compras al detal y suscripciones anuales, acarreando reorganizaciones empresariales, transformaciones cibernéticas, cierres. Lo estamos vivenciando.
Ojear, hojear, palpar, subrayar, anotar, recortar, archivar libros y/o prensa es delicia personal que añoramos muchos. Del papel periódico podemos evocar épocas del augusto mes de los vientos, cuando niños por falta de papelillo colorido, resultaban armando cometas y faroles con papel periódico pegado con engrudo de almidón de yuca. Alternativa creativa, humedecer y amasar sus hojas para moldear relieves de cordilleras en mapas.
Tenderos de barrio que envolvían papas y manteca de cerdo en figuras cónicas. La mamá que maduraba aguacates abrazados por él, el retal mojado adherido al piso para recoger mugre con escoba. Hojas tapando ventanas para privacidad o elusión del sol, usándolo como secador y brillador de vidrios o retorcido en espiral para prender fogones. Ubicarlo estratégicamente para indicar zonas de evacuación de necesidades de mascotas. Como medida preventiva de accidentes envolviendo vidrios, cerámicas fracturadas, latas cortantes…
Son las 7 y 30 a.m. y aún no llega a mi correo electrónico ni la página web está actualizada con noticias y opiniones que antes me recreaban desde las 5 a.m. No han relevado las de ayer. A esa hora ya había soltado el ejemplar físico para contestar la correspondencia de la pantallita ésa que nos absorbe casi todo el día.
El nuevo producto digital de la casa editorial adonde reproduje enfoques de ciudad durante cerca de 33 años ahora es objeto de lectura célere; la tardanza me obliga a desdeñar 3 periodistas de cada 5 que veo opcionales. Título, conocimiento, fama y currículo son factores que catalogo como selectivos.
Jarto encontrarme una propaganda después de cada párrafo. No se “salvan” deportes, judicial, política, ni siquiera el simpático ex cura conferencista que siempre manda mensajes estimulantes de enderezamiento de la conducta humana. Leo corresponsales competidores sin que la publicidad comercial sea la preponderante, uno con nombre de aparato que Alumbra y otro que te da la Razón.
El tránsito del papel al formato digital es irreversible, pero no debería significar la pérdida del rigor ni de la vocación de servicio. La prensa no puede reducirse a clics; sigue siendo el espacio donde se confrontan ideas y se forma criterio. Al morir el papel, que al menos sobreviva el espíritu de quienes lo entendieron como compromiso con la verdad.
Digno de encomio que mi anfitrión “Caliescribe” sobreviva después de 15 años ininterrumpidos bajo modalidad digital, sin comprometer su visión de las cosas con pautas privadas ni del gobierno municipal.
*Abogado Bonaventuriano, Javeriano, U de los Andes, especialista en Gobierno, Servicios Públicos Domiciliarios y otras disciplinas de Educación Superior. Ejecutivo en cargos públicos y privados. Columnista, escritor catalogado como “Autor Emergente Latinoamericano” por Editorial Factor Literario de Chile que ha publicado sus cuentos “Sustos durante Paro Educativo” y “Desafío Hípico Rural”. La editora de la Universidad de San Buenaventura actualmente prepara la promoción de su cuento “Aventuras de 3 Chicuelos”. “Juventud Temeraria” y “Desbrozando Caminos” pertenecen a novelas de su repertorio.

