A pocos días de terminarse el más nefasto desgobierno que ha sufrido nuestra Patria, vemos en la actitud del presidente electo Abelardo que el imperio de la ley volverá a estar presente en el país y que no será con bandidos con quien se presentó en público el presidente actual de la República. Reitero que esa ha sido el mayor ofensa al país, por no decir una burla al mostrarse con sus conmilitones.

El Presidente electo recibe un país saqueado y con la mayor deuda pública de su historia. Como se dice coloquialmente, la olla está más que raspada y lo triste es que en este desgobierno no se inauguró con esos recursos ni siquiera la tapa de una alcantarilla. Bueno, deja trazadas y a la inquietud de los estudiosos, dos obras que serían únicas en el mundo como son el ferrocarril elevado entre Buenaventura y Barranquilla, de innegable inutilidad y una obra para obtener un doctorado con honores en hidráulica, geología y construcción subterránea de la Fundación San José como es la construcción del nuevo canal interoceánico por debajo del Istmo de Panamá. Esta última sería una obra verdaderamente revolucionaria para la ingeniería del futuro y quizás más importante que la propuesta de otro célebre y lunático visionario, pavimentar el Río Magdalena.

Ojalá el 7 de agosto fuera hoy para evitarnos las desfasadas, no sé propiamente cómo calificarlas, ultimas aseveraciones del presidente Petro, de que en las elecciones hubo fraude. Bien sabe él cuál es su destino y el color de su atuendo después del 7 agosto.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP