Celebrar un siglo de vida dedicado al desarrollo, educación y sostenibilidad de nuestra ciudad es reconocer un compromiso inquebrantable con el bienestar colectivo. Nicolás Ramos Gómez, columnista de Caliescribe, El País y Occidente, cumple 100 años el próximo 14 de diciembre de 2025 y lo hace con un legado en su plena capacidad intelectual, que va más allá de sus palabras: Pensamiento, ideas y su amor por Cali se reflejan ahora en la antología de sus columnas, libro que será presentada el 27 de noviembre en la Biblioteca Departamental. Esta obra no es un simple compendio periodístico; es un testimonio de civismo, reflexión y cariño profundo por la ciudad que lo vio crecer, por lo que invitaremos a la Unidad de Accion Vallecaucana y a la Sociedad de Mejoras Públicas , a liderar éste gran acontecimiento.

El apego de Ramos por Cali tiene raíces familiares y personales. Proveniente de un hogar en el que la disciplina, la curiosidad intelectual y la vocación de servicio eran valores cotidianos, desarrolló un amor genuino por su tierra. Desde muy joven, dedicó su vida a comprender la ciudad: su historia, sus retos, sus comunidades y sus espacios. La gran Universidad del Cauca acabó de formarlo, por ello, el progreso no se mide por construcciones imponentes ni por acumulación de riquezas, sino por la calidad moral, la educación, la ética y la conciencia social. Tener más no garantiza vivir mejor; la verdadera riqueza se encuentra en la solidaridad, la honestidad y el respeto entre los habitantes.

Su formación como ingeniero civil le permitió mirar la ciudad con precisión técnica, pero su optica siempre estuvo guiada por principios. En sus columnas, critica la desigualdad, el derroche y la indiferencia que afectan el tejido social, pero lo hace de manera constructiva. Propone educación, soluciones sostenibles y un enfoque integral del desarrollo urbano. Para él, cuidar el medio ambiente es un acto de responsabilidad y amor hacia las futuras generaciones: los recursos naturales son limitados, y nuestra supervivencia depende de gestionarlos con conciencia. Cali, su región y el planeta son un hogar común que requiere protección.

La ciudad ha sido su fuente de inspiración y  laboratorio. Ramos nos enseña que urbanismo no significa solo construir edificios o trazar planos: es también planificar adecuadamente, fomentar la convivencia, los valores comunitarios y el respeto mutuo. Su liderazgo en la SMP le permitió impulsar la planeacion de ciudad, demostrando que el desarrollo urbano debe unir lo economico y lo social, con educación cívica. La ciudad se construye con obras, sí, pero también con conciencia, participación y visión de futuro.

La educación es, para él, el pilar del cambio. Formar ciudadanos críticos, libres y solidarios es esencial para que la democracia funcione y para que el servicio público sea efectivo. Conocer la historia permite orientar mejor el presente y proyectar un futuro más justo. Los refranes y enseñanzas populares que cita con cariño son recordatorios de disciplina, esfuerzo y solidaridad, valores que guían la vida cotidiana de todos los caleños.

Recuerda con profunda añoranza aquel gran legado histórico de unidad vallecaucana, forjado por hijos de la tierra, prohombres cuyos esfuerzos dieron vida a la CVC, una corporación de desarrollo reconocida como modelo nacional e internacional, hoy “emasculada”. También evoca su paso por la UAV, que presidió con visión y liderazgo, y la concreción de aquel milagro urbano, internacional y deportivo: los VI Juegos Panamericanos de 1971, un evento transformador que Cali y Colombia aún no han logrado superar.

La antología publicada por Caliescribe es un homenaje a su vida y una proyección de legado para la ciudad. Cada columna invita a reflexionar, soñar y actuar. Como él mismo afirma, “Cali puede ser mejor si cada uno pone de su parte”. La vida de Nicolás Ramos Gómez es un ejemplo de servicio, compromiso cívico y amor por la identidad caleña. Desde su infancia en un pueblo año 1933 en adelante,  hasta la proyección de la gran metrópoli que unirá a Jamundí, Yumbo, Palmira, Dagua y Puerto Tejada, su mirada siempre ha estado puesta en el bienestar colectivo. Se estima que en 2050 esta área albergará 4 millones de habitantes, y su visión ética y sostenible se vuelve aún más relevante.

Celebrar sus 100 años es reconocer un siglo de dedicación, pensamiento crítico frente a los problemas urbanos, con soluciones  y de promoción de una Cali más justa, solidaria y consciente. Nicolás Ramos Gómez entrega una lección clara:

El verdadero desarrollo se construye con educación, civismo, ética y amor por la ciudad, sus habitantes y su entorno. Su vida demuestra que cada acción cuenta y que el futuro de Cali depende de la participación y responsabilidad de todos.

Editorial