La segunda década del siglo XX marcó un punto de inflexión en la historia del Valle del Cauca. El 16 de abril de 1910 entró en vigor la Ley 65 de 1909, mediante el decreto 340, que creó oficialmente el departamento del Valle del Cauca, fusionando a Cali y Buga como ejes de la nueva organización territorial. Este hecho, de carácter político-administrativo, se convirtió en el hito fundacional del Valle como entidad propia en el mapa colombiano, y abrió el camino para una transformación económica, social y cultural que definiría su destino durante el siglo XX.
Creación del Departamento y ruptura con el Cauca
La decisión del gobierno central de disolver el antiguo Estado del Cauca respondió a una estrategia nacional de reducir poderes regionales demasiado fuertes. Sin embargo, en el caso del Valle, la creación del nuevo departamento no fue solo producto de Bogotá: fue el resultado de la presión de las élites vallecaucanas, en especial las de Cali, que buscaban autonomía administrativa y capacidad de gestionar directamente los recursos de la región. La nueva capital, Cali, inició así un proceso de consolidación como centro político y burocrático.
Protagonismo de las élites y tensiones internas
Las élites locales fueron protagonistas, no tanto por su simple existencia, algo constante en la historia regional, sino porque lograron materializar un proyecto político propio. Familias de tradición en Cali y Buga rivalizaron por el control del naciente aparato departamental y por el acceso a los recursos, reflejando tensiones internas. A pesar de ello, prevaleció la idea de consolidar un proyecto común: afirmar al Valle como entidad autónoma con capacidad de integrarse a la economía nacional.
Urbanización y economía en crecimiento
La década trajo consigo una primera etapa de modernización urbana. Cali, que apenas superaba los 20 mil habitantes, comenzó a transformarse en capital administrativa y en centro comercial. El avance del Ferrocarril del Pacífico reforzó la conexión con Buenaventura, ya consolidado como el puerto más importante del suroccidente colombiano. Lo novedoso fue que esta infraestructura permitió que el Valle se proyectara hacia los mercados nacionales e internacionales, preparando el terreno para la expansión agroindustrial, en especial de la caña de azúcar y el café.
Cultura, prensa e identidad regional
Entre 1910 y 1915 se fortaleció en Cali una prensa crítica y activa, que ya no solo difundía ideas liberales sino que se convirtió en vehículo de construcción de identidad departamental. Periódicos y revistas sirvieron para legitimar la autonomía frente al centralismo bogotano y para consolidar la imagen del Valle como región con voz propia.
Salud, educación y sociedad
El crecimiento urbano trajo consigo desafíos de salubridad: brotes de fiebre amarilla y otras enfermedades tropicales pusieron en evidencia las limitaciones en salud pública. Al mismo tiempo, se ampliaron instituciones educativas, como las escuelas normales, que respondían a la necesidad de formar una población en aumento. Estos avances fueron modestos, pero marcaron los primeros pasos de una estructura social departamental.
Balance de la década
Entre 1910 y 1920, el Valle del Cauca dejó de ser periferia del Cauca para convertirse en actor regional con identidad propia. La creación del departamento fue el eje central, pero a su alrededor se articularon procesos de modernización económica, institucional y cultural. La región entró en el siglo XX afirmando su papel dentro de Colombia y proyectándose hacia un futuro en el que lo fundamental ya no era la dependencia, sino la construcción de un poder regional con bases firmes.