La injerencia abierta o velada de un Estado o de varios Estados en los asuntos internos de otro o de otros, constituye una forma de violación del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados, consagrada en el derecho internacional. Dicha intervención constituye, además, una violación de la soberanía nacional la cual puede realizarse por medios económicos, políticos o militares. La intervención tiene por objeto apropiarse del territorio de otro Estado, con el fin de obtener privilegios especiales, el desplazamiento de una determinada autoridad política por otra, etc., todo lo cual trae consigo un estado de subordinación e intimidación respecto de la población que hace parte del territorio.

En el caso de Venezuela, se cierne la amenaza de una intervención armada en su territorio por parte de las fuerzas militares de los Estados Unidos de Norteamérica cuya flota de barcos de guerra, aviones, helicópteros y hasta un submarino con capacidad nuclear bordean las costas de Venezuela en una acción desafiante y amenazante, dispuesta a ocupar su territorio supuestamente para perseguir a los narcotraficantes que introducen drogas en el territorio del país del norte. Dicha intervención la han convertido en un pretexto para proceder a ocupar el territorio del Estado venezolano y de esta manera ocultar el verdadero propósito de dicha intervención que no es otro que socavar las bases económicas y políticas del gobierno actual del presidente Maduro sindicado de ser conjuntamente con Diosdado Cabello y Vladimir Padrino líderes del cartel de los soles a nivel interno e internacional.

Desde ya algunos analistas han puesto en duda dichas sindicaciones como responsables del tráfico de narcóticos que ingresan a los Estados Unidos de Norteamérica y con lo cual se oculta el verdadero sentido de la intervención de Venezuela. Lo anterior encaja con las palabras pronunciadas por el senador estadounidense Bernie Moreno de origen colombiano, quien en su visita a la ciudad de Cartagena el 15 de agosto del corriente año afirmó “Maduro no seguirá en el poder después de diciembre”.

No obstante las palabras del senador Moreno y las pretensiones del gobierno en Washington de derrocar el régimen imperante en Venezuela, dicha acción calificada por varios analistas como toda una “aventura militar”, podría tener un alto costo para USA no solo desde el punto de vista militar, sino político, pues quiérase o no dicha intervención generaría un ambiente de solidaridad en el resto de América con Venezuela ante la materialización de dicha iniciativa por parte del gobierno del presidente Trump que utilizando su poder y autoridad como patente de corso, pudiera ampliar dicha intervención a otros países como Cuba y Nicaragua so pretexto de garantizar la democracia y el orden jurídico capitalista.

El pueblo de Venezuela debe ser quien diga la última palabra y ejerza las acciones que correspondan de acuerdo con las circunstancias existentes en dicho país en desarrollo del principio consagrado en el derecho internacional de autodeterminación de los pueblos de darse el régimen económico, político y social que convenga a sus intereses y necesidades nacionales y de ninguna manera impuesto por otros Estados y gobiernos en torno a su modo de vida y destino histórico, más allá de lo que en determinados casos demanda la cooperación y ayuda mutua entre los diferentes Estados con miras a impulsar el crecimiento y desarrollo económico y el bienestar social de los pueblos de acuerdo a lo establecido en el derecho internacional y los convenios celebrados entre los gobiernos de los Estados.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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