El presidente de la República, Gustavo Petro, y la ANDI, en cabeza de su presidente, Bruce Mac Master, radicalizaron la división política colombiana al no invitar al mandatario a la asamblea de la ANDI, principal gremio empresarial del país, lo que generó una profunda controversia política, creciendo la división frente a la Paz total , muchas veces con el Congreso, la justicia, algunos empresarios, etc.
Bruce Mac Master presidente de la Andi, explicó que la razón por la que no se invitó a Petro al Congreso de Cartagena es la confrontación que el gobierno ha tenido con sectores empresariales y el hecho de que la ANDI prefiere mantener una agenda de diálogo constructivo con otros actores del Estado y la sociedad, que no corresponde al estilo ni a las políticas del gobierno Petro.
Esta no invitación refleja la polarización radical que se ha generado en el país y que ha alcanzado un punto crítico en este 2025, especialmente con el asesinato de Miguel Uribe Turbay, quien no contó con la protección de la UNP. Petro ha impulsado reformas y decretos polémicos, considerados por muchos como un ataque a las instituciones empresariales y gremiales. Por ello, la ANDI ha expresado que su principal preocupación es la falta de un ambiente de confianza para el desarrollo económico del país, sumada a la incertidumbre generada por algunas decisiones presidenciales consideradas confrontacionales.
El presidente de la República ha expuesto esta problemática bajo una visión ideológica, mientras que Bruce Mac Master pide que los canales de comunicación y colaboración permitan un desarrollo económico sostenible y una estabilidad social. La tensión crece y la división se profundiza, pues los gremios no presentan cambios en los modelos tradicionales para atender el desarrollo económico y social del país, y el presidente tampoco cede en sus posturas.
Este episodio evidencia la gran división política y social que afronta Colombia. Por un lado, Petro y sus seguidores ven en sus acciones la posibilidad de promover un cambio social profundo tras décadas de desigualdad y concentración del poder económico. Por otro, una parte significativa del sector empresarial y político percibe estas medidas como una amenaza a la institucionalidad y la estabilidad nacional.
El distanciamiento total entre el gobierno y la ANDI refleja la polarización generalizada que se ha intensificado en 2025, con posiciones radicales en ambos lados, dejando de lado el diálogo tradicional de épocas anteriores. Definitivamente, tanto los gremios como el presidente han entendido que no hay posibilidad de acuerdos nacionales, profundizando así las tensiones políticas que mantienen al país dividido en extremos contrapuestos.
La gran división de Colombia en 2025 quedó materializada con la ruptura del diálogo con el principal actor económico del país: la ANDI, previamente con partidos, con la oposición, otros gremios, etc.. Todo esto es un síntoma del profundo conflicto político, social y económico que atraviesa la nación y que plantea grandes retos para construir consensos y un futuro de convivencia pacífica, algo que no parece posible hasta que haya definición sobre el nuevo presidente de la República.