El orgullo de nuestra civilización son sus realizaciones en todos los órdenes, pero siempre olvidamos que los recursos del Planeta Tierra son finitos y así se sigue predicando el consumismo como prosperidad. Es urgente el cambio y además es urgente cuidar biológicamente la casa (el rancho) para no arruinarla.

Debemos comenzar con la basura, el abrumador subproducto del consumismo. Ella origina una creciente contaminación de ríos y mares y crea enormes depósitos de desperdicios que afectan el ambiente y minimizan la capacidad de recuperación de lo que contaminan. Esa basura son desperdicios de algo que la gran mayoría de las veces no se necesitaba. Empaques vistosos que se rompen y se botan, al igual que artefactos que es más barato fabricarlos nuevamente que repararlos, pero esto no responsable con el ambiente. Igual con la comida, pues recordemos que en nuestras casas solariegas siempre existió la “olla del puerco” a donde iban los sobrantes de la comida.

Siempre recuerdo cuando por 1952 una misión europea vino a estudiar el manejo de las basuras y vieron en la Carrera 2ª las canecas con los sobrantes de la comida del Hotel Alférez Real y dijeron: ustedes botan la comida. Ellos recordaban su carencia en la Segunda Guerra Mundial y aún sigue siendo mala educación en los países con altos ingresos servirse lo que no se va consumir. Pero hoy seguimos igual con todo lo que usamos y olvidamos que los recursos de la Tierra son cada día menores ante la creciente población y cuando ya cerca de 300 millones de personas pasan hambre.

Ante esta realidad de aritmética elemental, es urgente que las asociaciones gremiales cambien sus políticas y prediquen la urgencia de ahorrar, reciclar o rehusar y ante todo producir menos basura para con todo ello garantizar a la humanidad que pueda permanecer más tiempo en esta pelota que gira sobre sí misma y se desplaza en el espacio a dos velocidades y rumbos diferentes. Sin comida, con el oro tan celosamente guardado en los depósitos de los bancos, nada se podrá comprar, porque no habrá nada.

Es urgente lograr lo anterior para que no nos pase como a la alegre cigarra cuando llegue el invierno. Por ello siempre pensemos que hay que cuidar y con urgencia la biodiversidad del Planeta Tierra, pues de ello depende nuestra vida en él.

Los humanos no tenemos ninguna posibilidad de viajar por fuera de nuestro sistema solar a otro planeta habitable. Por lo anterior es más que urgente cuidar el “rancho” y llegar bien pronto a lograr basura cero y consumir solo lo indispensable.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP