En el siglo VI antes de Cristo se escribieron los fundamentos de lo que es el Estado, la democracia, todos deberíamos estar muy compenetrados con esos conceptos, como la división de los poderes políticos, creados por los atenienses, los romanos, posteriormente perfeccionado en el siglo XVII con Jhon Locke y en el siglo XVIII con Montesquieu quien identificó los tres poderes del Estado.
Esta teoría se cristalizó en la Constitución de USA en 1787 que separó claramente los poderes del Estado federal en tres ramas: ejecutivo: el presidente, legislativo: el congreso, judicial: las cortes federales.
Esa separación de los poderes es un hecho esencial para garantizar la democracia y evitar abusos de autoridad, donde cada rama de poder público controla y fiscaliza a las otras, impidiendo que alguna de ellas predomine sobre las demás.
Pero los hechos mundiales y nacionales que acontecen nos dicen: no les hemos dado la trascendencia debida a pesar que el derecho natural reconoce la existencia de principios y derechos inherentes a la naturaleza humana que deben ser respetados y protegidos por el Estado.
A pesar de esta evolución del pensamiento, la humanidad continúa sufriendo de:
- Presidencialismo excesivo,
- Concentración del poder, totalitarismo,
- Falta de independencia y de libertades,
- Violencia política, represión,
- Censura y persecución,
- Exilio, muerte.
Oportuno decir que la literatura conocida como el boom latinoamericano, escribió, satirizo a los tiranos, denunció las injusticias y la opresión, enmarcada por Pinochet, por Fidel Castro, Rafael Trujillo, en república dominicana prodigiosamente escrita en libros como: la ciudad y los perros, la fiesta del chivo, que describe las atrocidades que le permitieron a Trujillo gobernar durante más de 30 años y detallado por Vargas Llosa, o en el otoño del patriarca y el General en su laberinto, narrada por García Márquez. Por supuesto existen mas escritores que denuncian esa clase de arbitrariedades y defienden la libertad y la justicia, ejemplo que deberíamos asumir todos los ciudadanos en el mundo por encima de consideraciones partidistas.
Debemos estar siempre alertas y no dar apoyo al caudillismo caracterizado por el autoritarismo manipulador de las masas que utiliza los medios de comunicación para promover su imagen y mantener su influencia sobre la comunidad, aprovechando la crisis económica, el vacío de poder, la desesperación y la ausencia de una buena dirección.
La marca distintiva del caudillo es su desprecio por la democracia y las instituciones, carece de ética casi que la institucionaliza hasta llegar a la impunidad como norma, a pesar de esto a menudo logra mantenerse en el poder gracias a la glorificación que se le hace, desprecia a la oposición, no le importa la integridad, la humildad, la empatía, la visión y menos tomar decisiones basadas en análisis serios, objetivos para dejar un legado positivo duradero a las Generaciones futuras.