En Colombia, ya hicimos la tarea, nos ha ido muy mal, podemos afirmar con certeza que el gran problema de la administración pública, no es de color político, ni es derecha ni de izquierda, no es de ricos o pobres, tampoco de profesionales o no, debemos reconocer que ha fallado el sistema educativo que nos rige:

NO le hemos dado la trascendencia a la enseñanza de la ética desde los primeros niveles educativos, iniciando en la casa y llegando hasta los niveles superiores, incluso he escuchado a profesores de universidades afirmar que la ética no tiene por qué enseñarse en la Universidad. 

Lo que hoy estamos padeciendo en Colombia, es la falta de identificación con la ética, que debemos volverlo tema permanente de análisis, para que nuestros profesionales siempre busquen el bien común como debe ser toda actuación de un ciudadano responsable y ajeno a escándalos públicos y privados.

El componente ético, no puede estar ausente, no puede ser ajeno al ejercicio profesional, esta también es una actividad moral, no es solo hacer bien su labor como ingeniero, medico, o abogado, etc., deben estar impregnadas de aspectos cognoscitivos y de valores, deben contener los planes de estudio de una educación para la ciudadanía, que los haga competentes cívicamente y comprometidos con las responsabilidades sociales del país.

Los Colegios, las Universidades, no puede limitarse a transmitir conocimientos vocacionales, debe tener muy claro lo que es el compromiso y las competencias éticas, de los profesionales como personas y como ciudadanos.

Ojalá esté equivocado al afirmar que la mayoría de las profesiones carecen de una dimensión moral, pues prima la formación conceptual, procedimental, se desdeña el cultivo de valores y actitudes, no se busca la construcción de una matriz de valores y de la toma de conciencia y responsabilidad de las propias actuaciones.

Trascendente sería escuchar desde el más alto nivel que se dará un giro en la educación y se instruirá en valores éticos, en valores democráticos, que se facilitará un cambio de perspectiva en los planes de estudio, creando un total compromiso con lo publico de una universidad para que forme excelentes profesionales y buenos ciudadanos.

Debe quedar muy claro para el alumno desde los primeros años de estudio: que se le fomentó la formación en valores tales como: la honestidad, la responsabilidad, la empatía, el respeto porque son esenciales en ejercicio de cualquier carrera y que no puede limitarse a un sentido instrumental de su profesión y que debe ser un agente de cambio en la sociedad y esta debe ser justa y ética.

Jorge Enrique González Rojas