No tengo la menor duda que próximamente el Presidente de la República de Colombia informe al país que el agua moja y el sol calienta y que se puede generar energía eléctrica a bajo costo instalando ruedas hidráulicas en los bajantes de las canales que la recogen de los techos. Ese sistema, previos los estudios necesarios, puede ser eficiente cuando llueve y ayudar a mejorar el rendimiento de los paneles solares instalados en las viviendas de extractos 1, 2 y 3, en dónde reforzar el techo puede costar bastante más que los panales y contadores bidireccionales, o quizás más que la misma vivienda.
Pero esto no hará necesario pensar en otros proyectos eléctricos para el país. Según ofertas que conozco, esa misma idea se ha tratado de vender en Santiago de Cali para viviendas de estratos 4, 5 y 6 y que la inversión se recuperaría en 20 años, pero según otros informes la vida útil de los paneles solares no alcanza a ese tiempo.
Cuando el crecimiento de la demanda eléctrica es del 8.2% anual y antes que estudiar cómo atenderla, se hace politiquería con las tarifas eléctricas y el Ministro de Minas y Energía, antes de estudiar y promover como atender ese crecimiento y el desarrollo de nuevas centrales hidráulicas, algunas ya estudiadas como la de Arrieros del Micay con 700 megavatios de capacidad y que podría entrar en servicio entre 5 y 10 años, se dedica a lo que sí sabe hacer: demagogia, especialidad del actual desgobierno.
En unos cuatro o cinco años Hidrohituango estará copada y antes la demanda eléctrica habrá crecido más y mucho más cuando lo que propone el Presidente es que el sistema de transporte público en todas las ciudades del país sea con buses eléctricos al igual que la gran mayoría de los automóviles. Igual los vehículos pueden pasar a motores de gas, dada la facilidad de su importación de Panamá por una línea eléctrica que no existe y que hasta ahora no se ha inventado como transportar gas por un cable de cobre o aluminio.
Bueno, también se puede construir tan rápidamente como el indispensable y urgente ferrocarril elevado entre Buenaventura y Barranquilla o el aeropuerto internacional de La Guajira, el cual es fácil ir a conocer en los carro tanques que le llevan agua y que costaron a sus gestores ir a residir en el hotel de cinco estrellas de La Picota.
Dios mediante, amanecerá y no veremos tantas realizaciones de este desgobierno de la “honestidad” y la “paz total” y así entendemos porque el abogado Ministro de Minas y Energía habla con demagogia de las tarifas eléctricas y no de cómo ampliar la urgente generación eléctrica para prevenir los próximos y bien costosos apagones. Mientras esto ocurre seguirá cantando la alegre cigarra y el país sin la laboriosa hormiga, o mejor como bien decían los abuelos: amarrando los perros con longaniza.
Nicolas Ramos Gómez
Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP