Así como la gallina canta bulliciosa y alegremente cuando pone sus huevos, los antioqueños son expertos en “cacarear”.  Con fundamento a la negativa del presidente Petro de dar continuidad y recursos al programa de infraestructura vial del departamento, el expresidente Uribe propuso que los antioqueños, tradicionalmente de alto espíritu asociativo, y porque no, el país entero, realicen aportes voluntarios con el fin de concluir el programa vial, que no solamente beneficia la región antioqueña sino el país entero. El gobernador paisa, del mismo partido de Uribe, Andrés Julián Rendón y el alcalde de Medellín, Fico Gutiérrez, acogieron la propuesta y salieron como las gallinas a “cacarear” la iniciativa. 

Si bien se trata de una sublime protesta al desgobierno de Petro, acompañada de su característico resentimiento y ciega ideología hacia al sector empresarial, el impacto mediático ha cautivado los principales titulares de prensa. En pocos días de haberse lanzado la propuesta, la “vaca” ha recogido aproximadamente $ 3 mil millones de pesos. El pueblo antioqueño dan una bofetada política al presidente e instigan voces de declaratoria de independencia, tal como la provincia de Panamá, hace ciento veintidós años de la cesión de ese importante y estratégico territorio.  

Lamentablemente a diferencia de los antioqueños, los vallecaucanos no sabemos “cacarear”. Nuestras iniciativas se desarrollan silenciosa y sigilosamente. 

Hace tres años (2021), Cali y el Departamento, sufrieron la más violenta destrucción de la ciudad. Entre abril y junio de ese año, un puñado de encolerizados malhechores disfrazados de manifestantes, azuzados por el entonces candidato presidencial Petro, financiados con recursos provenientes de actividades ilícitas, clamaron por un cambio estructural del estado de cosas de ese determinado momento. Lo llamaron “estallido social” y erigieron el “monumento a la resistencia”. Clamaron, por la falta de oportunidades, educación, empleabilidad e igualdad y falta de compromiso del gobierno de turno. Aprovecharon la alcaldía de Jorge Iván Ospina, quien en vez de poner orden, permitió la destrucción de la ciudad. Pero poco o nada aportó como alcalde en su mandato para cerrar las brechas que clamaban.

Lo mismo se colige del mandato del Petro. Los manifestantes aun no reciben las promesas del entonces candidato. El gobierno nacional, a través de sus agencias, no ha estructurado programa alguno. Sin embargo, Petro, hace pocas semanas, utilizó el escenario, para lanzar absurdas propuestas, sin dar respuesta a la suplica de los manifestantes de hace tres años.  

Las autoridades locales no ripostaron al incendiario discurso. Tanto Eder como Dilian guardaron prudencia. En sus mandatos fortalecerán la continuidad de programas de conciliación, de positivo impacto al tejido social, brindando oportunidades y desarrollo socio económico poblacional. No se trata de discursar sino de realizar.    

A diferencia de la reiterativa negligencia estatal a la suplica juvenil de aquel nefasto episodio, el empresariado vallecaucano salió en respuesta creando la iniciativa “Compromiso Valle”, liderada por la entidad cívica sin ánimo de lucro Propacífico.  

En estos tres años el impacto es palmario. Han participado del programa más de 60 mil personas, han logrado generar 3000 empleos directos, y estructurados programas de seguridad alimentaria, transformación de proyectos de vida, emprendimiento, empleabilidad, liderazgo y educación. A el se han vinculado un numero superior a 600 aliados aportantes, entre empresas de todo tamaño, personas, academia, cajas de compensación y organizaciones cívicas, con aportes que superan $ 90 mil millones. 

Los equipos directivos de Propacífico y Compromiso Valle, conformado predominantemente por mujeres jóvenes quienes equilibran su belleza vallecaucana con tenacidad y liderazgo, son ejemplo para el país, de paso convertido en referente global.  

Han demostrado que “los problemas son oportunidades para generar oportunidades y bienestar” 

De la vaca antioqueña a la realidad vallecaucana. Aprendamos a “cacarear”. 

Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.