El caos de la salud en Colombia ha alcanzado niveles alarmantes, evidenciando profundas deficiencias en un sistema que, a pesar de las reformas y esfuerzos, enfrenta retos estructurales y coyunturales que afectan a millones de ciudadanos. Esta situación no solo se manifiesta en la falta de acceso a servicios de salud de calidad, sino también en la creciente insatisfacción de la población, que se traduce en protestas y demandas por un sistema más justo y equitativo.

Uno de los aspectos más preocupantes del caos en la salud es la desigualdad en el acceso a servicios médicos. A pesar de contar con un sistema de salud basado en el modelo de apoyo y protección, no todos los colombianos gozan de las mismas oportunidades. Las regiones rurales y apartadas del país sufren de una escasez crónica de hospitales, clínicas y profesionales de la salud. Según datos del Ministerio de Salud, más del 60% de las instituciones de salud se concentran en áreas urbanas, dejando a millones de personas sin atención adecuada.

El financiamiento del sistema de salud es otro de los puntos que ha mostrado serias debilidades. Las EPS, se encuentran en una situación económica precaria, lo que ha llevado a demoras en los pagos a proveedores y, en consecuencia, a la falta de insumos, la negación del suministro de medicamentos poniendo en riesgo la salud de los colombianos. Este ciclo vicioso afecta directamente la calidad del servicio que reciben los pacientes. Además, el presupuesto destinado a la salud a menudo no es suficiente para cubrir las necesidades básicas de una población que crece y envejece.

El caos de la salud, se agudizó con la llegada de la pandemia de COVID-19. La emergencia sanitaria puso al descubierto las falencias del sistema, desde la escasez de camas en unidades de cuidados intensivos hasta la falta de recursos humanos capacitados, nadie estaba preparado para semejante caos. La respuesta del sistema de salud, aunque digna de reconocimiento en algunos aspectos, caso puntual la Ley 100 de 1993 que en Colombia selló un hito en la historia del sistema de salud del país. Este marco normativo no solo transformó la manera en que los colombianos acceden a los servicios de salud, sino que también estableció las bases para un sistema más inclusivo y equitativo. Además, la Ley 100 fomentó la creación de redes de servicios de salud que conectaron a los pequeños pueblos con hospitales y clínicas en las ciudades. Esto significó que, en caso de emergencias o situaciones que requerían atención especializada, los habitantes ya no tenían que enfrentar el miedo de no ser atendidos.

De otra parte, la salud mental, un aspecto a menudo relegado en las políticas de salud, se ha convertido en un desafío crítico. El aumento de casos de ansiedad, depresión y trastornos relacionados ha sido alarmante, especialmente entre jóvenes y poblaciones vulnerables. Sin embargo, los recursos destinados a la atención de la salud mental son insuficientes (por no decir nulos), y no están a la altura de la creciente demanda. Esta situación resalta la necesidad de integrar la salud mental en el sistema de salud de manera efectiva y prioritaria.

La insatisfacción con el sistema de salud ha llevado a la movilización social en varias ocasiones. Los profesionales de la salud, así como la población en general, han salido a las calles para exigir mejoras en la atención y en las condiciones laborales del personal médico. Este tipo de protestas subraya la urgencia de un cambio en las políticas de salud y en la forma tan negativa en que el gobierno aborda las necesidades de la población.

Este caos de la salud, no tiene una solución rápida ni fácil; se requiere un compromiso político sólido y una voluntad real de reformar un sistema que necesita una reestructuración profunda. No es acabarlo, es mejorarlo, identificar lo conveniente para poder beneficiar a los colombianos. La solución lamentablemente la tiene el gobierno, que se enfrasca en reformar y no en continuar.

De otra parte y no menos importante, están las inversiones en infraestructura, la capacitación del personal, y la atención a la salud mental son solo algunas de las áreas que requieren atención inmediata.

Y… ¿Cuál es el caos en la entrega de medicamentos y asignación de citas para una atención oportuna?

El caos de la salud está enfrentando desafíos significativos, incluyendo la falta de recursos, la burocracia y la corrupción. Estos problemas pueden afectar la distribución eficiente de medicamentos y la programación de citas. Asimismo, los negados procesos administrativos, la falta de capacitación del personal, la inversión en tecnología y la mejora de la comunicación, son esenciales para facilitar un acceso más oportuno y eficiente a la atención médica integral.

Ante semejante hecatombe, hay que buscar mecanismos que protejan nuestros derechos a la salud, por ello es importante conocer: dónde y cómo se puede denunciar la NO entrega de los medicamentos y asignación de citas que permitan una calidad en la atención.

Ante la negativa de: “ese medicamento no lo hay, está agotado, se lo enviamos a la casa (nunca llega)” es bueno iniciar precisando que cada entidad de salud, tiene un procedimiento para manejar quejas y reclamos. Se puede acudir a través de su línea de atención al usuario, correo electrónico o en las oficinas de atención al cliente de la EPS a la que se está afiliado.

Si no se obtiene respuesta o solución, se puede formalizar la queja mediante escrito, tener muy presente el número de radicado, el cual es importante para hacer seguimiento. Ahora bien, si después de contactar a tu EPS no se recibe una solución, entonces elevar una queja ante la Superintendencia Nacional de Salud. Esto se puede hacer a través de: Página web: www.supersalud.gov.co , en la línea gratuita de atención nacional: 018000 951 100;

también están las oficinas de atención al ciudadano como: La Defensoría del Pueblo que ofrece asesoría y puede gestionar cada caso, contactarlos a través de su página web: www.defensoria.gov.co  o en las oficinas, línea gratuita de atención Bogotá: (601) 3147300 / y a nivel nacional 018000 914 814, de la misma forma en cada ciudad en las respectivas oficinas satélite.

De igual manera, se puede presentar la respectiva queja al Ministerio de Salud y Protección Social: página web: www.minsalud.gov.co , línea gratuita de atención nacional 018000 910 097.

Importantísimo tener a la mano toda la documentación que respalde dicha situación, como órdenes y fórmulas  médicas, comunicaciones con la EPS, y cualquier otra evidencia relevante.

El colapso de la salud en Colombia exige un enfoque integral que considere no solo el acceso a servicios, sino también la calidad y equidad en la atención. La salud es un derecho humano fundamental y, como tal, debe ser garantizado para todos los colombianos, sin distinción. El momento de actuar es ahora; el futuro de la salud en Colombia depende de las decisiones que se tomen hoy.

Pero…¿Cómo afecta la desigualdad en el acceso a la atención médica en Colombia a la calidad de vida de las comunidades más vulnerables, y qué acciones pueden tomarse para garantizar el derecho a la salud de todos los colombianos?

 

Habrá que seguir con la lupa puesta…!|

Emperatriz Giraldo S

Comunicadora y Periodista - [email protected]