Donde no hay gobierno impera la anarquía o el desorden y eso es lo que ha vivido Santiago de Cali en los últimos tiempos. Tenía todos los síntomas de una ciudad al garete y sin timonel en todos los órdenes: el imperio de la inseguridad y el desorden, el imperio de la ley de la selva en la movilidad en donde ninguna norma se respetaba, en lo estético daba pena ver las paredes y murales, en donde como se ha dicho siempre “eran los papeles del canalla”. Para los vándalos el placer era ensuciar lo que se acababa de enlucir. En otras palabras, por doquier era el imperio del desorden y de la mugre y el reino de los facinerosos. Como dirían los mayores, hasta miedo de asomarse a la ventana con la inseguridad que reinaba en la ciudad.

Afortunadamente para la Villa que en pocos años cumplirá 500 años de haber sido fundada por el Adelantado y Mariscal don Sebastián de Belalcázar, es que Alejandro Eder Garcés la gobierne pues él ha hecho sentir en los pocos días de su gobierno que la autoridad ha regresado, la limpieza y el orden han comenzado y no podemos olvidar que todos tenemos el deber de colaborar sin desmayo en recuperar el civismo y el amor por lo nuestro.

Recuperar la ciudad y sus bienes patrimoniales y emblemáticos como su hermosa y esencial arborización en un clima cálido y sus siete ríos son también algo fundamental para la calidad de vida de sus habitantes.

Hoy en el mundo una de las mayores industrias, sino la primera, es el turismo y tenemos múltiples elementos para que Santiago de Cali, con o sin salsa, sea un destino atractivo. Para ello es fundamental, no solo cuidar y embellecer sus lugares atractivos, sino que los caleños seamos los mejores anfitriones por la gentileza y por brindar con agrado información para que la imagen que se lleven de la ciudad sea la mejor. Ello atrae más turistas.

El Alcalde Eder está demostrando el deseo de servir, pero es esencial tener la colaboración de todos los caleños. Él solo no puede recuperar la ciudad, es un deber de todos, no solo respaldarlo, sino colaborar o trabajar por ella como él lo viene haciendo. Es un deber, no una gracia, ni un regalo, es la obligación de cuidar lo nuestro y con ello mejorar nuestra calidad de vida para lograr que nuestra amada ciudad vuelva a ser un sueño atravesado por un río.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP