El año 2024 dejó para Cali un balance social de contrastes. Algunos indicadores muestran una recuperación importante frente a los años de pandemia y una mejora en las condiciones de vida; sin embargo, otros revelan problemas estructurales que siguen limitando el desarrollo de la ciudad. La reducción de la pobreza, el aumento de la ocupación y la disminución de los homicidios conviven con una creciente pobreza extrema, brechas laborales y un acelerado envejecimiento poblacional.

Uno de los resultados más favorables fue la pobreza monetaria. En 2024, Cali registró una incidencia de 23,9%, el nivel más bajo de los últimos 13 años. La cifra representa una recuperación considerable frente al 40,4% registrado en 2020, durante la pandemia. Sin embargo, la historia cambia cuando se observa la pobreza monetaria extrema: llegó al 7,9%, inferior al 16,9% de 2020, pero aumentó por segundo año consecutivo. Esto significa que la recuperación económica no está llegando con la misma intensidad a los hogares más vulnerables.

El mercado laboral también mostró una evolución positiva. La tasa de ocupación alcanzó 57,5%, mientras la tasa de desempleo se ubicó en 11,0%, el nivel más bajo registrado por Cali en las dos décadas de seguimiento de Cali Cómo Vamos. No obstante, persiste una fuerte desigualdad entre hombres y mujeres: la brecha de ocupación continúa cercana a los 20 puntos porcentuales, aunque la diferencia en desempleo se redujo a aproximadamente 2 puntos. El desafío, por tanto, ya no es únicamente crear empleo, sino generar más empleo formal, productivo e inclusivo.

La dimensión demográfica plantea otro desafío. Cali registró apenas 16.863 nacimientos en 2024, 1.419 menos que en 2023, una reducción del 7,8% en un solo año. Es, además, el número más bajo de las últimas dos décadas y representa una caída del 46% frente a 2005, cuando se registraron 31.213 nacimientos. Al mismo tiempo, disminuyeron significativamente los nacimientos de madres adolescentes: los casos entre mujeres de 15 a 19 años pasaron de 6.356 en 2008 a 1.559 en 2024.

En seguridad, Cali consiguió uno de sus mejores resultados recientes. En 2024 se registraron 934 homicidios y una tasa cercana a 41 homicidios por cada 100.000 habitantes, la más baja de las últimas tres décadas según Cali Cómo Vamos. La reducción es significativa frente a los niveles históricos de violencia, aunque la ciudad continuó presentando la tasa más alta entre las principales ciudades colombianas. La mejora, por tanto, es real, pero insuficiente para considerar resuelto el problema de seguridad.

Estos indicadores deben interpretarse conjuntamente. Menos pobreza y desempleo significan avances sociales, pero el aumento de la pobreza extrema evidencia que la recuperación es desigual. Menos homicidios mejoran las condiciones de vida, pero la violencia continúa siendo estructural. Menos embarazos adolescentes son un logro social, mientras la caída de los nacimientos plantea interrogantes sobre el envejecimiento y el futuro demográfico de la ciudad.

En síntesis, Cali cerró 2024 mejor que los años más críticos de la pandemia, pero todavía lejos de superar sus principales brechas sociales. El reto para la ciudad no consiste simplemente en mejorar los promedios, sino en conseguir que esa mejoría llegue a las comunas y hogares con mayores carencias. Los indicadores muestran una ciudad que avanza, pero de manera desigual. Y esa diferencia entre el promedio y la realidad territorial será una de las principales claves para medir el verdadero progreso social de Cali.

 

Redacción