La decisión de escoger a Cali y a otras ciudades del país como capitales alternas del gobierno nacional, no es algo casual y más parece pensado en función de los intereses económicos y políticos que abriga el gobierno de turno en consonancia con el gran capital financiero nacional e internacional. En tanto, se crea la sensación de que lo que se busca, es “acercar el Estado a los ciudadanos” que viven en las regiones abandonadas por los gobiernos anteriores.

De otra parte, se trata de demostrar que el gobierno si cumple con las promesas de la campaña electoral con el fin de hacer realidad el principio constitucional de la descentralización administrativa que tanto reclaman alcaldes y gobernadores del país que se oponen al centralismo burocrático que se ejerce desde la capital de la república por cuenta del gobierno central.

Esta novedosa forma de interactuar del poder central con los poderes locales, no solo le permitirá al presidente intervenir directamente en los asuntos de los municipios y departamentos sino ejercer un mayor control sobre alcaldes y gobernadores, ampliando de esta manera el poder presidencial de un gobierno con miras a consolidar el régimen y con ello limitar la poca autonomía e independencia de los entes territoriales.

Además, el presidente Abelardo De La Espriella aspira conjuntamente con su partido “Defensores de la Patria” participar en las elecciones que se llevarán a cabo en el mes de octubre del próximo año, para la escogencia de alcaldes, gobernadores, diputados y concejales municipales y distritales de las ciudades escogidas como alternas para dirigir desde allí a la Nación.

Algunos mandatarios como el alcalde Eder y la gobernadora Dilian Francisca, consideran que en esta oportunidad podrán hacer realidad la construcción de obras aplazadas indefinidamente por el gobierno anterior, relacionadas con la vía Mulaló-Loboguerrero, el tren de cercanías y el canal de acceso en Buenaventura, que por supuesto no deja de ser más que una posibilidad formal en cuanto se refiere a su ejecución y terminación, las cuales demandan no solo de la voluntad política del gobierno nacional sino de los recursos necesarios para culminarlas en momentos en que el Estado arrastra con un déficit fiscal y presupuestal y una abultada deuda que le impone limitaciones en inversión y del gasto en general. Lo que implica en el caso del tren de cercanías una debida estructuración del proyecto con cierre financiero En tanto y como reza el adagio popular “del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Ahora bien, si bien es cierto el país demanda de cambios estructurales y funcionales, el gobierno del presidente Abelardo De La Espriella no parece estar comprometido con grandes cambios más allá de lograr poner en funcionamiento el aparato del Estado para satisfacer determinados intereses en materia económica, política y social, particularmente relacionados con aspectos puntuales atinentes a resolver los problemas generados como consecuencia del aumento de la inseguridad, la crisis de la salud la implementación de medidas tendientes a evitar el apagón energético, etc..

La posesión del presidente Abelardo De La Espriella aunque constituye un hito histórico que llama la atención de propios y extraños, recuerda que la ciudad y sus habitantes han padecido momentos aciagos de una época sometida al imperio del narcotráfico y de la violencia que afectaron la vida económica, política, social, cultural de nuestra querida ciudad.

Fue la época en que se produjeron cambios y transformaciones que so pretexto del progreso, alteraron el desarrollo urbanístico de la ciudad con el cambio arbitrario del uso del suelo destruyendo el patrimonio arquitectónico e histórico e introduciendo modificaciones en su paisaje natural, el microclima y las fuentes hídricas de las que la ciudad se abastece.

La categorización de Cali como Distrito Especial conjuntamente con su metropolización, no solo contribuyeron a la generación de mayor desorden y anarquía en el manejo del espacio público, sino en torno a lo concerniente al crecimiento y desarrollo urbanístico, dirigido a consolidar una ciudad turística por excelencia a partir del desarrollo de planes y programas de renovación urbana con fines especulativos y de negocios para estimular la inversión del capital nacional y extranjero como sucede actualmente con la construcción de bulevares, utilización de zonas verdes y parques con fines simplemente recreativos y de grandes complejos residenciales y comerciales, con los cuales se afectó el medioambiente natural, tal como sucede en el sector de Pance, en el Oeste y el Norte de la ciudad.

Los cambios que se presentan en la ciudad y que posiblemente serán respaldados por el presidente Abelardo De La Espriella, solo traerán beneficios a determinados sectores económicos, particularmente relacionados con el turismo, hotelería y gastronomía, en tanto la decisión de convertir a Cali en una ciudad alterna del gobierno nacional no será suficiente para resolver los graves problemas que afronta la ciudad en seguridad, informalidad, acceso a la salud y educación, la vivienda, etc.

Es necesario realizar un balance de la jornada que se vivirá en la ciudad considerada como alterna del gobierno central, lo cual traerá consigo cambios que serán preciso analizar con la participación de los caleños afectados en su vida social e individual.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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