“ ¡No he venido a hacer la política de siempre, he venido a cambiar la política para siempre!. Queridos compatriotas, defensores y miembros de la Manada del Tigre:
En esta nueva etapa de nuestra historia política, en la que hemos asumido el compromiso de transformar de raíz la forma de hacer política en Colombia, es mi deber ejercer un liderazgo claro y transparente que siente las bases de un gobierno ético, íntegro y ajeno a las prácticas del pasado.
Lo he dicho y lo repetiré hasta el cansancio: he venido a cambiar la política para siempre, de la mano de Dios y en alianza con el pueblo.
Eso significa que los valores de honestidad, independencia y servicio público no serán meras palabras, sino el derrotero innegociable de nuestro proyecto y del gobierno que vamos a construir desde el próximo 21 de junio, día en el que jugaremos y ganaremos el partido de nuestras vidas.”
Transformación histórica,,,
“Por eso, con la serenidad y la altura que exige este momento histórico, quiero hacer un pronunciamiento inequívoco:
Ningún miembro de mi familia, padres, hermanos o cualquier otro pariente, ni ninguno de mis amigos personales tiene autorización para realizar reuniones, conversaciones, acercamientos o acuerdos políticos de ninguna naturaleza en nombre mío ni de nuestra campaña.
Absolutamente ninguna gestión realizada por allegados míos posee validez alguna ante mí, ante nuestro movimiento ni ante las instituciones del Estado.
Ustedes lo saben: nuestra campaña no recibe financiación de ningún tipo proveniente de fuentes que comprometan nuestra independencia. Toda la financiación y el gasto de campaña tienen una sola fuente y una sola cuenta.”
Se acabó la mermelada
“Tampoco acepto ni aceptaré el respaldo orgánico de partidos políticos tradicionales ni de estructuras clientelistas. Son bienvenidas todas las bases patrióticas y ciudadanas; para ello no necesitan intermediario alguno: el pueblo es libre.
Cualquier gestión, promesa o acercamiento que implique lo contrario, sea quien sea quien la realice, la rechazo. No está autorizada y carece de toda legitimidad.
Esta decisión no nace de la desconfianza ni de un conflicto personal. Nace de una convicción profunda: la política que Colombia necesita debe estar limpia de intermediarios interesados, de favores y de compromisos oscuros.
Quien quiera acompañar esta transformación histórica deberá hacerlo con la misma transparencia y rectitud que exigimos de nosotros mismos. No hay espacio para atajos ni para las viejas costumbres de los de siempre”. Contundentes mensajes…
Tendencia definida
Las encuestas de AtlasIntel entre el 31 de mayo y el 5 de junio de 2026 muestran una tendencia que, en este momento, favorece con claridad a Abelardo de la Espriella. Su crecimiento es sostenido: de 43,74 % en primera vuelta pasa a 50,3 % y luego a 54,3 %. En contraste, Iván Cepeda se mantiene en un rango estable de 40,90 %, 42,6 % y 41,8 %, sin una expansión real de su base. Más allá de la fotografía puntual, lo relevante es la dirección del movimiento: uno sube con fuerza, el otro se mantiene casi plano. En política electoral, esta diferencia inicial suele ser clave para marcar el ritmo de la campaña.
Electorado definido
Lo que reflejan estas mediciones no es solo intención de voto, sino una rápida toma de posición del electorado tras la primera vuelta. En escenarios de segunda vuelta, los indecisos tienden a decidirse temprano cuando perciben claridad en el liderazgo. En este caso, Abelardo parece capitalizar ese espacio con mayor velocidad, mientras Cepeda no logra ampliar su frontera electoral en el mismo periodo. Esto sugiere una consolidación temprana de una ventaja que no es solo numérica, sino también narrativa: la percepción de crecimiento. Cuando un candidato crece de forma consistente en pocos días, empieza a ordenar el tablero político a su favor, especialmente en votantes estratégicos y moderados.
Olor a victoria
Con tres mediciones consecutivas, el escenario empieza a dibujar una tendencia concreta: impulso creciente de Abelardo y estabilidad sin expansión de Cepeda. Aunque todavía falta campaña, debates y movimientos políticos decisivos, la dirección inicial es difícil de ignorar. En elecciones de alta polarización, la velocidad del crecimiento suele pesar tanto como el nivel alcanzado, y en este momento la inercia favorece a quien viene en ascenso. Si esta dinámica se mantiene, el escenario se encamina hacia una consolidación progresiva de ventaja para Abelardo de la Espriella. No es un resultado cerrado, pero sí una señal temprana de quién está marcando el ritmo político en esta etapa decisiva de la contienda electoral.
Elecciones desnudaron a Eder en Cali
El escrutinio presidencial de 2026 en Cali deja un resultado que, en términos políticos, muestra que la administración de Alejandro Eder no logró consolidar capacidad de arrastre electoral desde el gobierno local hacia la elección presidencial. No se observa correspondencia entre la estructura institucional del gobierno municipal y el comportamiento del voto en la ciudad. En una ciudad marcada por alta fragmentación social y política, con diferencias fuertes entre estratos socioeconómicos, el resultado muestra que el gobierno no logró construir una base electoral transversal. Ni en estratos populares ni en sectores medios o altos se evidencia un alineamiento significativo con la narrativa política del alcalde. El escrutinio termina funcionando como un indicador de desconexión entre administración local y dinámica electoral real en el territorio.
No respondió la agenda de gobierno Eder
El comportamiento electoral también expone tensiones entre la agenda de gobierno de Alejandro Eder y la realidad socioeconómica de Cali. La ciudad presenta una estructura marcada por desigualdad persistente, informalidad laboral y brechas territoriales entre comunas con alta vulnerabilidad social y sectores de mayor ingreso. En ese contexto, la administración ha centrado su discurso en seguridad, orden y recuperación institucional, pero el escrutinio presidencial no refleja que esos énfasis hayan tenido impacto en la cohesión del voto. En estratos populares, donde la presión económica y la informalidad laboral son más altas, no se observa una respuesta electoral diferenciada hacia el proyecto político del gobierno local. Tampoco en sectores medios y altos se evidencia un comportamiento consistente que pueda interpretarse como respaldo político articulado. El resultado sugiere una ciudad políticamente fragmentada, donde la gestión no logra traducirse en dirección electoral.
Ojo con la gobernabilidad del alcalde
El resultado presidencial deja en evidencia un límite del liderazgo de Alejandro Eder en Cali. La ciudad, con alta segmentación social, desigualdad territorial y diferencias marcadas en acceso a servicios públicos, no muestra una articulación política alrededor del gobierno local en el escenario presidencial. Esto implica que la administración no ha logrado convertirse en un punto de referencia ni en las encuestas, ni electoralmente , para los estratos sociales de la ciudad. Y como si fuera poco, la verdad de la solución a los problemas estructurales de Cali, no aparecen. En términos políticos, el resultado reduce la lectura de influencia del alcalde a un nivel estrictamente administrativo, sin proyección de cohesión social o política. En términos económicos y sociales, la persistencia de brechas entre comunas y la falta de integración territorial también se reflejan en el comportamiento electoral. Y con un orden publico que ya robaron al alcalde, los transportadores, Univalle, sindicatos, indígenas, vapulean al alcalde. Todo puede pasar,
Proyección anticipada a tres semanas
¡Gooool de Caliescribe! Con tres semanas de anticipación, el medio formuló una proyección consistente sobre la victoria de Abelardo de la Espriella, basada en lectura de tendencias y análisis político comparado. El enfoque combinó ciencia política e ingeniería social, apoyado en referencias de encuestas AtlasIntel publicadas por la revista Semana durante la campaña. Las proyecciones planimétricas en Cali comenzaron a perfilar un comportamiento territorial estable del electorado. Fue una construcción metodológica que integró datos, mapas y evolución de intención de voto, sosteniendo una tendencia que se mantuvo sin cambios abruptos en el periodo analizado.
Otros confidenciales
Ratificación a dos semanas
¡Gooool de Caliescribe otra vez! A dos semanas del proceso electoral, la lectura se ratificó con mayor solidez. Las curvas de intención de voto mostraban continuidad en la tendencia previamente identificada, sin variaciones significativas en los escenarios modelados. Las proyecciones planimétricas para Cali empezaron a detallar con más precisión el comportamiento por comunas y sectores sociales. El contraste con AtlasIntel permitió ajustar el análisis sin alterar la hipótesis central. El resultado fue una validación progresiva del modelo interpretativo, donde la evidencia estadística y territorial reforzaba la idea de una dinámica electoral ya estructurada en su dirección general.
Confirmación territorial
¡Gooooool de Caliescribe! En la semana final, el análisis alcanzó su punto de mayor coherencia, se acertó en el pronostico. Los mapas de resultados por comunas en Cali, elaborados a partir del preconteo del 1 de junio, reflejaron patrones ya descritos en las proyecciones previas. Posteriormente, el escrutinio permitió observar resultados en la distribución por barrios, puestos de votación y estratos socioeconómicos. La lectura planimétrica integró estos elementos en una visión territorial del comportamiento electoral. El ejercicio mostró consistencia entre modelo y resultado observado, destacando la utilidad de la combinación entre ciencia política, datos y cartografía electoral aplicada. Felicitaciones al equipo y según los estudios de esta semana, ya huele a ganadores , Abelardo de la Espriella / Jose Manuel Restrepo










