La denuncia sobre la “bomba fiscal” en Cali no surge de un hecho aislado. Es el resultado de dos décadas de promesas incumplidas en materia de obras públicas, financiadas con impuestos como la valorización, el MIO y otros instrumentos que hoy siguen sin traducirse plenamente en beneficios para la ciudad.
Durante 20 años, distintas administraciones han comprometido recursos bajo la premisa de modernizar la infraestructura urbana. Sin embargo, los retrasos, rediseños, obras inconclusas y sobrecostos han generado un acumulado de obligaciones que hoy presiona las finanzas del distrito. La reforma tributaria en discusión aparece entonces como un punto de inflexión: ¿se busca corregir el rumbo o trasladar nuevamente la carga al ciudadano?
El problema no es solo fiscal, es de confianza pública. Cuando los ciudadanos pagan por obras que nunca se entregaran, es una estafa, o no se entregan en los tiempos ni condiciones prometidas, se erosiona la legitimidad institucional. Por eso, esta coyuntura exige algo más que explicaciones generales: demanda respuestas, compromisos, cifras claras, cronogramas verificables y responsabilidades definidas.
Cobra relevancia la convocatoria ciudadana liderada por Luz Betty Jiménez de Borrero, Yolanda Varela de Calderón, Ana Lucía Arango, Benjamín Barney, Guillermo Ulloa, Pablo Borrero y Ramiro Varela. Su llamado es a todos los caleños, ciudadanos sin distinción ideológica, a ejercer un control ciudadano activo sobre el gobierno distrital y el Concejo.
No se trata de bloquear el desarrollo, sino de evitar que los errores del pasado se sigan financiando sin rendición de cuentas. Cali necesita decisiones responsables, pero también ciudadanos vigilantes.
El incumplimiento de las obras se denunció desde el 2080 con el MIO, y en el 2010, igualmente con las 21 Megaobras y asi sucesivamente. La bomba fiscal no estalló de un día para otro. Se construyó durante 20 años. Y solo con control ciudadano podrá desactivarse, con participación constructiva, donde se le pide respetuosamente al alcalde y al Concejo, responder con la verdad histórica de las obras y de la fiscalidad