El domingo 4 de enero de 2026, el alcalde de Cali, Alejandro Éder, afirmó en entrevista con El País de Cali, : “El 2026 será el año de ver la ejecución de las obras en la ciudad”: “el tren de cercanías, que, a pesar de que el Gobierno Nacional le dio la espalda, ya tiene la financiación y vamos para adelante con este proyecto con alianzas público privadas y esperando la llegada del próximo Presidente”.
La declaración recuerda un hecho: el retiro del Gobierno Nacional del esquema de cofinanciación, indica que no hay financiacion, sobre el cual se estructuró originalmente el proyecto, basado en aportes Nación–territorio. Ante esa ausencia, la administración Cali y Valle avanzan en contactos internacionales, mediante alianzas público-privadas (APP), trasladando al sector privado parte de la inversión y de los riesgos de construcción y operación, a cambio de ingresos futuros. Este esquema muestra falta de financiación e incrementa riesgo financiero adicional, tanto para los inversionistas como para entidades territoriales, especialmente sin respaldo nacional, con aval o garantías financieras. .
Faltan estudios de ingeniería de detalle
Desde el punto de vista técnico, el tren de cercanías se encuentra en una fase temprana de estructuración. Existen trazados preliminares, estimaciones iniciales de demanda y costos de referencia, pero aún faltan los estudios de ingeniería en detalle, necesarios para definir el presupuesto definitivo, los plazos reales y los riesgos constructivos.
Recordar estimaciones de costos:
Prefactibilidad (inicial 2018): cerca de $4 billones COP, etapa temprana sin diseño detallado. Factibilidad preliminar: alrededor de $10,5 billones COP, aún sin control técnico independiente. (Octubre 2024). Costo total estimado actual: aproximadamente $12 – $13 billones COP para el primero tramo Cali-Jamundí de unos 23,6 km. (Septiembre 2025 ).
En términos financieros, la frase “esperando la llegada del próximo Presidente” evidencia que el proyecto no cuenta con cierre financiero completo. El modelo original contemplaba una participación nacional cercana al 70 % del costo total. Hoy, solo estaría asegurado el 30 %, repartido entre la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali. El 70 % restante carece de aval institucional, garantías y respaldo para crédito externo, facultades exclusivas del Gobierno central.
Realidad económica, social y fiscal 2026 – 2027
La que encontrará el próximo Presidente de la República: un país con déficit persistente, endeudamiento elevado, gasto rígido, ingresos tributarios insuficientes tras la no aprobación de la reforma tributaria, mayores costos de financiamiento y una economía con bajo crecimiento. En el frente social, el nuevo gobierno deberá atender presiones por empleo, pobreza, seguridad y gasto social, con una caja fiscal limitada.
Que hará el nuevo presidente
Aunque durante la campaña los candidatos presidenciales se comprometan con el proyecto por su valor electoral y regional, una vez en el poder enfrentarán restricciones severas que obligarán a ajustes fiscales, revisión de APP y megaproyectos, contención del gasto y priorización de liquidez. Bajo estas condiciones, resulta poco probable que el próximo gobierno nacional , el Presidente y el nuevo minhacienda, asuma el 70 % de la financiación del tren de cercanías, lo que mantiene el proyecto condicionado a una realidad fiscal que hoy no permite respaldar nuevas obras de gran escala y en ese valor cercano a un aporte de $1
NR: Recomendación:
El tren de cercanías, tal como está planteado, sin cierre financiero nacional, carece de viabilidad técnica y financiera, no tiene y compromete recursos en el que Cali es inviable económica, financiera, social y ambientalmente. Cali debe atender problemas inmediatos y medibles de ciudad.
Los $1,7 billones comprometidos por la Alcaldía de Cali deberían reorientarse a 4 prioridades: La recuperación de la destrozada malla vial, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, la mejora de la calidad educativa y el MIO, quebrado técnica y económicamente, inversiones con impacto sobre la movilidad, la convivencia, el desarrollo social y el transporte de los estratos populares.