La promoción de infraestructura deportiva comunitaria en Cali se ha consolidado como una línea de trabajo que busca mantener en uso los espacios barriales, fortalecer la participación social y permitir que el deporte sea un servicio accesible. El programa reúne esfuerzos de la administración distrital, las Juntas de Acción Comunal, los comités deportivos locales y organizaciones que gestionan mantenimiento básico, adecuación de zonas y acompañamiento técnico.
El proceso inicia con un diagnóstico por territorio. Las comunas y corregimientos reportan necesidades de canchas múltiples, gimnasios al aire libre, senderos, placas deportivas o espacios para actividad física dirigida. Este diagnóstico suele provenir de asambleas comunitarias, veedurías locales, solicitudes formales de los líderes y reportes de los monitores del programa. Con esta información se definen prioridades según uso, deterioro, población beneficiada y capacidad de gestión local.
Una vez priorizados los escenarios, el programa articula a las secretarías competentes para definir intervenciones. Algunas corresponden a adecuaciones menores —pintura, iluminación, cerramientos, demarcación o reparación de superficies— y otras a obras mayores, como recuperación integral de placas, instalación de gimnasios biosaludables o renovación de graderías. En paralelo, se trabaja con las comunidades para organizar actividades que reactiven los espacios: torneos sectoriales, festivales recreativos, entrenamientos libres y clases dirigidas.
En los últimos dos años se han documentado experiencias relevantes. Una de ellas es la intervención sobre canchas múltiples en comunas 13, 14, 15 y 16, donde se realizaron adecuaciones que permitieron activar escuelas barriales de baloncesto y microfútbol. En estas zonas, la recuperación del cerramiento y la instalación de iluminación generaron un aumento del uso nocturno, facilitando entrenamientos de jóvenes que estudian o trabajan durante el día.
Otra experiencia se dio en los corregimientos, especialmente en La Buitrera, Pance y Montebello. Allí se adelantaron acciones de mejoramiento de placas polideportivas con materiales de mayor resistencia y se instalaron pequeños módulos de entrenamiento para grupos comunitarios. Estas obras fueron acompañadas por jornadas recreativas que sirvieron para reactivar el tejido social después de periodos prolongados de desuso.
En varios barrios del oriente, también se implementó un modelo de corresponsabilidad. Las comunidades aportaron mano de obra básica, mientras que el Distrito asumió materiales y dirección técnica. Este modelo permitió avanzar en reparaciones rápidas sin esperar proyectos de gran escala. En algunos casos, los comités deportivos crearon turnos para garantizar el cuidado del espacio, evitando daños recurrentes.
Parte del programa se centra en formación. Cada intervención física va acompañada de orientación para los encargados del escenario. Se explican normas de uso, mantenimiento sencillo y criterios para programar actividades. La idea es que los espacios no solo se arreglen, sino que permanezcan activos y cumplan función social.
Para quienes desean solicitar apoyo, el proceso es claro. La comunidad puede iniciar la gestión mediante una solicitud escrita dirigida a la Secretaría del Deporte o a la Junta Administradora Local correspondiente. En la solicitud deben describirse las necesidades del escenario, fotografías del estado actual, uso que se le da y contacto del responsable del comité local. También se pueden radicar peticiones a través del Sistema de Atención al Ciudadano del Distrito.
Una vez presentada la solicitud, el equipo técnico del programa realiza visita al sector para evaluar la situación. Allí se determina si se trata de mantenimiento básico, intervención media o si requiere inclusión en proyectos mayores. La evaluación se cruza con la programación anual y con los recursos disponibles. Cuando la solicitud es viable, se informa a la comunidad sobre los tiempos aproximados y se inicia el proceso de intervención.
El programa insiste en la participación comunitaria porque es clave para que las obras perduren. Los escenarios sin acompañamiento suelen presentar deterioro rápido. Por eso, en cada barrio se intenta vincular grupos juveniles, madres líderes, clubes deportivos, docentes y monitores que puedan mantener el espacio en uso continuo.
En los últimos dos años, la articulación con organizaciones locales ha permitido sostener actividades en escenarios que antes estaban inactivos. Algunos barrios han estructurado sus propios festivales deportivos y han logrado mantenerlos con apoyo del programa. Estos eventos refuerzan la apropiación de los espacios y ayudan a prevenir daños.
En síntesis, la promoción de infraestructura deportiva comunitaria en Cali funciona como un proceso permanente: identificar necesidades, intervenir escenarios y garantizar que la comunidad los mantenga activos. Las experiencias recientes muestran que, cuando hay coordinación con actores locales, las obras se usan y se conservan mejor. Para quienes buscan ayuda, el primer paso es solicitar intervención por los canales oficiales y mantener comunicación con los equipos territoriales para avanzar en soluciones concretas.