La formación digital en Colombia se consolidó como una vía efectiva para acceder a mejores oportunidades laborales. Los datos más recientes muestran que el país avanza en dos frentes: la educación formal con modalidades virtuales y la educación informal impulsada por plataformas en línea.

En el ámbito informal, el Coursera Learner Outcomes Report 2025 señala que el 91 % de los colombianos que estudiaron en plataformas digitales obtuvo un resultado laboral positivo. De ellos, el 50 % logró un aumento salarial y el 39 % alcanzó un nivel laboral más alto. Cerca de tres de cada diez mejoró su rendimiento en el trabajo y una quinta parte obtuvo una credencial profesional. La mayoría de estos avances ocurrió en un periodo corto: más de la mitad reportó mejoras en sus funciones o entrevistas dentro de los primeros tres meses, y dos de cada tres que consiguieron empleo después de capacitarse lo hicieron en menos de seis meses.

Las áreas de conocimiento priorizadas incluyen análisis de datos, inteligencia artificial, gestión de proyectos, ciencia de datos y machine learning. También se fortalecieron competencias transversales como pensamiento crítico, resolución de problemas, comunicación y gestión de procesos. Estas habilidades se alinean con las exigencias del mercado laboral actual y reflejan la utilidad práctica de la formación digital no formal.

En el frente formal, la educación superior en modalidad virtual representa aproximadamente el 16 % del total de estudiantes del país. Aunque la cifra es menor comparada con el crecimiento del aprendizaje informal, muestra una expansión constante en instituciones que integran programas digitales dentro de su oferta académica. En la educación básica y media, el DANE registró en 2023 un total de 9,5 millones de estudiantes, de los cuales una proporción limitada accede a recursos o metodologías digitales de manera sistemática, lo que evidencia brechas importantes entre niveles educativos y territorios.

Al sumar los dos escenarios, se observa que la formación digital está impactando principalmente a quienes acceden a plataformas educativas por iniciativa propia. Las cifras de resultados laborales indican que el país cuenta con una población que usa activamente estos recursos para mejorar su perfil profesional. Sin embargo, las brechas de acceso a conectividad, equipos y alfabetización digital siguen limitando el alcance en zonas rurales y sectores de bajos ingresos.

A integrar la formación informal con rutas formales de reconocimiento académico y promover políticas que amplíen el acceso a herramientas digitales. Esto permitiría que los beneficios no dependan únicamente de la capacidad individual para costear cursos o contar con buena conexión. También es necesario fortalecer la articulación entre las instituciones educativas y las plataformas tecnológicas para garantizar que la formación responda a necesidades laborales reales.

La formación digital en inglés para el trabajo en Colombia sigue siendo débil: solo el 6% de los colombianos alcanza un nivel funcional de inglés según EF EPI 2024, y menos del 25% de los trabajadores tiene competencias digitales intermedias (MinTIC–DANE). Esto limita la inserción en empleos globales, la adopción tecnológica y la productividad laboral. El país mantiene una brecha estructural que exige políticas sostenidas de bilingüismo, certificación técnica y capacitación digital para mejorar la competitividad y reducir desigualdades.”

La formación digital en Colombia ya produce resultados medibles en empleo y movilidad laboral, pero sigue siendo un reto. Lo que sigue es ampliar su cobertura y convertir esos avances en parte estable del sistema educativo y productivo del país.El ingles debe convertirse en un plan nacional, regional y de ciudad.

Colombia puede transformar su brecha en una oportunidad si integra la formación digital y el inglés en un plan nacional que conecte educación, tecnología y empleo, ampliando acceso y certificación para que el talento colombiano compita globalmente.

Redacción