Los caleños se preguntan por qué se aplazaron indefinidamente varias de las once obras que se acordaron ejecutar en la ciudad relacionadas con los servicios públicos de acueducto y alcantarillado a cargo de EMCALI y no obstante que se acordó su realización con base en los CONPES 3750 de 2013 y 3858 de 2016.

Así mismo se preguntan por qué no se adelantaron ni concluyeron la totalidad de las once obras respaldadas con la firma del CONPES 3750 de 2013 al igual que varios acuerdos de pago tal como el celebrado en el 2009 relacionados con la antigua deuda de EMCALI con la nación.

¿Qué posibilidad tiene EMCALI en la actualidad de cumplir con los acuerdos citados? ¿Cuál es la responsabilidad que les compete a los gerentes de EMCALI?

Los anteriores interrogantes llevan a pensar que este tejemaneje formal tiende a encubrir la falta de voluntad política para cumplir con los acuerdos de quienes los suscribieron en su tiempo hace aproximadamente 12 años, y que poco o nada hicieron para materializarlos en aquellas obras prioritarias para el municipio de Cali, cuyos habitantes comienzan a padecer las consecuencias por su inejecución en medio de una creciente población que demanda del mejoramiento de la capacidad y calidad de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado, acorde con las necesidades de los viejos y nuevos barrios además de los asentamientos irregulares ubicados en las laderas de la ciudad.

Llama la atención que obras como la construcción de una nueva infraestructura para la PTAR Cañaveralejo no se haya iniciado, en tanto que la Nueva Línea de Aducción PTAP San Antonio se encuentre paralizada con graves riesgos para los usuarios de la planta del río Cali.

Según EMCALI, la ejecución de varias de las obras acordadas con el gobierno nacional, demandan de nueva reestructuración, pues el costo de las mismas ha cambiado con el paso de los años y por tanto se impone llegar a nuevos acuerdos sobre su costo real. Circunstancia esta que encarecerá su valor final como consecuencia de los sobrecostos que tendrá su ejecución y que por supuesto se cargarán a los caleños a través del aumento del valor de las facturas de los servicios públicos domiciliarios.

Entre tanto es necesario esclarecer sí los recursos públicos para la ejecución de las obras que realizará EMCALI serán compensadas por el valor de la deuda que tiene con la nación de un billón de pesos aproximadamente, causado desde la intervención de la empresa en el año 2003, y devuelta al municipio de Cali en el año 20’13, en que se suscribió un acuerdo con el gobierno de aquel entonces, mediante el cual se compensaban obras por deuda, que finalmente no se sabe si dicho acuerdo se mantiene vigente, al tiempo que los acuerdos contenidos en el CONPES 3858 que vence el 31 de diciembre de 2025. Circunstancia que agravaría aún más la financiación de las obras y la amortización de la deuda por parte de EMCALI a la nación, en tanto que el tiempo del que se dispone resulta exiguo para lograr una reestructuración o prórroga de los acuerdos con la nación y en particular con el gobierno del presidente Petro, en medio de la jornada pre electoral para la elección del nuevo presidente y congreso de la república.

El aplazamiento indefinido en la ejecución de las once obras no excluye de responsabilidad a los gobiernos de turno a nivel de la nación y del distrito de Cali, por no haber cumplido con sus obligaciones constitucionales y legales, las cuales lindan con la omisión en el ejercicio de sus funciones respecto de las cuales debe predominar el interés general conjuntamente con la aplicación de los principios de eficacia, economía, moralidad, la descentralización y desconcentración de funciones.

 A las autoridades locales tanto EMCALI como de la administración central les mueve el interés de que la nación avale los préstamos del distrito especial para concluir esas obras y realizar nuevas para AMSO pues una de las particularidades del comunicado expedido ayer 16 de octubre se refiere a la región Pacífica de la que nada se dice en los CONPES 3858 de 2016 y 3750 de 2013 en tanto a los caleños les mueve el interés por concluir las obras como la Nueva Línea de Aducción PTAP San Antonio en la que se invirtieron miles de millones de pesos dejando deteriorada la parte del parque de San Antonio en donde está localizado el CAI de Bellavista.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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