El senador colombiano Miguel Uribe Turbay falleció en la madrugada del lunes 11 de agosto de 2025 en la clínica Santa Fe de Bogotá, tras luchar durante dos meses y cuatro días por su vida luego de ser víctima de un atentado ocurrido en medio de un acto de campaña política presidencial. Su estado se había agravado en las últimas horas por una hemorragia cerebral que requirió intervenciones neuroquirúrgicas de urgencia.
Uribe Turbay, de 39 años, venía de una familia con profunda tradición política y empresarial. Era nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala y también hijo de la periodista Diana Turbay, quien fue asesinada en 1991 tras ser secuestrada por el narcotraficante Pablo Escobar cuando él tenía cinco años. Además, estuvo casado con la abogada María Claudia Tarazona y dejó un hijo de cuatro años.
Tras iniciar su carrera política como concejal y presidente del Concejo de Bogotá, y luego desempeñarse como secretario de gobierno de la ciudad, Miguel Uribe Turbay emergió como una figura clave en el Centro Democrático y la derecha colombiana, siendo pre candidato presidencial para las elecciones de 2026, con el respaldo del expresidente Álvaro Uribe. Se le reconocía por su estilo joven, su inteligencia y su firme oposición al gobierno actual de Gustavo Petro.
El atentado contra su vida ejecutado por un joven menor de edad con apoyo de otras cuatro personas, sacudió profundamente al país. Seis personas fueron capturadas en relación con el ataque, incluyendo el adolescente que disparó, el conductor que lo transportó y una mujer que le entregó el arma. La Policía no descarta ninguna hipótesis, pero mencionó que la Segunda Marquetalia podría estar implicada en el atentado.
El asesinato de Uribe Turbay representa un duro golpe para la política colombiana, especialmente para la derecha y el uribismo, quienes veían en él la esperanza y continuidad en el proyecto político que buscaba liderar la nación. Este hecho ha generado conmoción, marchas y un ambiente de tensión política, complicando el escenario electoral y evidenciando la persistencia de la violencia política en Colombia, un país que parecía haber dejado atrás episodios similares en el pasado.
La muerte de Miguel Uribe Turbay no solo conmueve por la pérdida de una joven promesa con legado político y personal marcado por la violencia, sino que también abre un capítulo preocupante sobre el futuro democrático y la seguridad en Colombia. Es asesinado el mayor contradictor del presidente Gustavo Petro, quien ha sido cuestionado por la Paz total, ante el dialogo con muchos terroristas y bandidos por todo el país, sin lograr un buen acuerdo.
Colombia empieza la despedida a Miguel Uribe Turbay, líder que supo combinar la fuerza vibrante de la juventud con la sabiduría de la experiencia, bajo la colaboración de su orientador , el ex presidente Alvaro Uribe. Su dedicación incansable y sus ganas genuinas de transformar dejan una huella imborrable, sembrando esperanza y renovando la fe en un país que anhela avanzar con justicia, innovación y compromiso.
Miguel, inspiró a creer siempre en un futuro mejor, sin claudicar principios
